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Alejandra Murgas, de ‘Noticias Caracol’ y su lado más personal. Un hecho cambió su vida

La nueva presentadora de la emisión de las mañanas de ‘Noticias Caracol’ habló con Vea sobre su nuevo reto laboral y cómo mientras ha crecido como periodista también lo ha hecho de manera personal enfrentando desafíos. El más fuerte y determinante, la pérdida de su madre.

Por Luz Alexi Castillo Ardila
Alejandra Murgas, de ‘Noticias Caracol’ y su lado más personal. Un hecho cambió su vida
Fotografía por: Cortesía Caracol TV

Alejandra Murgas Márquez nació en Barranquilla y lleva cerca de una década en pantalla. Los televidentes comenzaron a familiarizarse con su rostro cuando participó en el programa ‘Expedición Cóndor de los Andes’, de Señal Colombia, un formato tipo docureality en el que varios participantes de distintas regiones viajaban por el país mostrando destinos turísticos al tiempo que practicaban deportes extremos.

También fue coordinadora de prensa de la secretaría de deportes del Cesar y presentadora institucional de la Alcaldía de Barranquilla. Adicionalmente tuvo experiencia como documentalista. Desde el 2018 hace parte de ‘Noticias Caracol’ donde comenzó como periodista de la Región Caribe. Cuatro años después ingresó al set a presentar los informativos del fin de semana.

Si bien su rostro es muy conocido y esta semana empezó como presentadora de la primera edición de ‘Noticias Caracol’, Alejandra no suele hablar mucho de su vida personal. En charla con Vea de El Espectador se refirió justamente a esos momentos que cambiaron su vida para siempre.

Decisiones difíciles

Alejandra adelantó su carrera de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Autónoma del Caribe. Inicialmente financió sus estudios con el salario que recibía por su trabajo en la emisora de la Universidad Autónoma, luego presentó un programa en alianza con Telecaribe que además le permitió obtener una beca. Posteriormente, trabajó en ‘El Heraldo’. Ese tiempo que fue retador a la hora de recorrer caminos para hacer realidad sus sueños profesionales, resultó desafiante a nivel personal, pues cuando estaba en segundo semestre su madre enfrentó problemas de salud.

La nombraron corresponsal del diario en el departamento del Cesar. “El día que me iba para Valledupar recuerdo mucho que Ernesto Macausland (el director de ‘El Heraldo’) no sabía de la condición de salud de mi mamá y cuando se enteró, me sentó como a concientizarme un poco de si era el momento adecuado para irme, eso me llevó a tener una conversación muy aterrizada con mi mamá”.

En esa conversación, Alejandra, que siempre vivió con su madre, abuela, su hermano Rafael, a quien considera su mejor amigo, y su tía, ratificó que se iría a Valledupar. “Básicamente ella, mi mamá, me respaldó en ese propósito de avanzar también en la carrera, para ir creciendo, como de abrir las alas, de que no me quedara por el solo hecho de su condición de salud”. Para la atlanticense, la mujer que le estaba aconsejando que siguiera en pos de sus sueños era además su mejor amiga.

Aunque trabajaba intensamente, su prioridad siempre fue acompañar a su mamá. “Todos los días hablábamos, nos llamábamos por video, y viajaba cada vez que tenía oportunidad, igual era muy cerquita, estábamos a cinco horas. Tenía un día de descanso, que era los lunes, me acuerdo, y era salir muy tarde en la noche, tratar de levantarme tempranito para poder coger el primer bus, porque era transporte terrestre”.

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La lección tras la partida

El momento más difícil llegó cuando su madre falleció. Alejandra estaba en Valledupar. A partir de ese momento la vida de la periodista, que contaba con 20 años y aún no se había graduado, cambió para siempre.

“Creo que es lo que más me ha marcado a mí, porque hemos pasado por muchas cosas como familia, pero nada como perder al ser que tú más amas, es como que te apaguen un pedazo de ti, entonces creo que eso te determina. Sobre todo, porque tú te pones a pensar y era una persona que estaba muy joven todavía”.

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El día de la partida de su mamá también se fue la persona que era el centro de su casa. “No solo fue el inmenso dolor de perderla, porque atravesamos por muchas cosas, pero ella estaba ahí, estaba con nosotros, era la cabeza de hogar en mi familia. Ella era la que resolvía, la que pensaba, la que diseñaba, la que nos daba consejo, entonces ya no tenía esa voz, no tenía esa decisión, yo no tenía. ‘Era como bueno, entonces usted coja las riendas de la casa y eche para adelante con la familia’.

El doloroso hecho también hizo que Alejandra y sus familiares reflexionaran sobre asuntos más internos. “El manejo de las emociones, porque a veces hay enfermedades que se pueden sobrellevar de mejor forma y cuando no manejas bien tus emociones terminas por empeorar. Lo digo porque mi mamá se guardaba muchas cosas por no preocupar a los demás, digamos, escondía cosas que le estaban sucediendo a ella.”.

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A partir de esa experiencia, Alejandra decidió que no debía guardarse nada. “Si no expresas los sentimientos, pues terminan por hacerte daño a ti mismo básicamente. Para mí, la lección más grande de todo el proceso que vivimos con ella fue ese, el de entender lo importante que es también no solamente digamos, revisarnos cómo estamos en cuanto a la salud física, sino en la salud mental y emocional. Claro, de cuando estoy mal es como saber por qué estoy mal y detenerme a ver qué tengo que hacer para no estar así”.

Y cambió la dinámica en su hogar pues, aunque admite que no se convirtieron en “los más querendones” en su familia si comenzaron a ser más abiertos a la hora de expresar cariño. "Todos somos como muy parcos y después de la muerte de mi mamá ya no lo somos tanto”.

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La llegada al sofá de la Primera Edición de ‘Noticias Caracol’

La barranquillera, que se radicó en Bogotá hace cerca de ocho años, ama los animales y tiene a perrita Moca en Barranquilla, se siente muy entusiasmada con su nuevo rol. Destaca el desafío de un informativo que siente tiene una esencia distinta por el horario. "Es un noticiero que acompaña, no solamente informa, entonces saber también entender, interpretar de qué manera acompañar mejor a la gente cuando se está levantando, cuando está organizándose, cuando está uno hasta dictando la hora".

Admite que lo más complejo ha sido la madrugada. Se levanta a las 3:00 a.m. y llega al canal a las 4:30 a.m. para estar al aire una hora después. Intenta acostarse a las 9:00 p.m. para asegurar un sueño saludable y cuida su alimentación para tener energía. Alejandra habla con emoción de su trabajo y sus metas. Quiere seguir presentando, pero también tener un programa de investigación periodística o documental, un formato que le atrae profundamente y en el que ya tiene experiencia.

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