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Sobre las 8:30 de la noche del sábado 31 de octubre, las pantallas gigantes ubicadas en el Estadio El Campín, en Bogotá, proyectaron una escena que evocaba la película La máscara, en la que Stanley Ipkiss (Jim Carrey) se transforma en el personaje tras ponerse la máscara. Sin embargo, en esta ocasión, el protagonista era el artista urbano Ryan Castro, quien, tras enfundarse en la careta, dejó atrás su gorra rosada, camiseta blanca, jeans y gafas para lucir una versión más sartorial: un traje cruzado de tres piezas, confeccionado en lana con raya de tiza, sombrero, camisa blanca y corbata amarilla.
Minutos después, el artista apareció en la tarima con ese atuendo para dar comienzo a su “Awooween”, una puesta en escena en la que la ropa también tuvo un papel protagónico.
El traje fue diseñado por la marca La Petite Mort, fundada por el colombiano Jonathan Cortéz en París y consolidada en Colombia junto a Andrés Durán. El artista trabaja con los creativos desde hace más de un año y medio. El trabajo creativo junto a La Petite Mort refleja una transformación en la imagen de Ryan Castro, quien conserva sus referencias urbanas, pero incorpora códigos de la sastrería tradicional. Para Jonathan Cortéz, diseñador de la marca, esa evolución también está relacionada con la manera en que Castro quiere representar sus orígenes y proyectar su identidad.
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“Nuestro primer acercamiento o trabajo con él fue para la revista Rolling Stone, cuando lo sacaron en portada. Su equipo estaba desesperado buscando ropa, pero nada les gustaba. Ahí fue cuando su estilista personal llegó a nosotros y, en esa ocasión, le prestamos unas piezas. Desde ahí, él quedó fascinado. En esa trayectoria, que no es tan larga, le hemos hecho demasiadas cosas: prendas para tres premios, diseños para toda la gira que terminó en agosto, las prendas que usó en su campaña para Jumbo y le acabamos de hacer la ropa para Billboard. Estamos en un proceso en el que él está supercontento con lo que estamos haciendo”, contó Cortéz.
El diseñador menciona que una de las cosas más interesantes de trabajar con Castro es que es una “persona que no pierde su esencia a pesar del éxito”. Aunque lo conoce desde hace relativamente poco, lo describe como un artista cercano. Sobre el proceso creativo para vestir a Castro, el diseñador cuenta que es abierto y tiene dos facetas.
Por un lado, están las ocasiones en las que el intérprete de “Jordan” tiene eventos o presentaciones inmediatas, o se enamora de un traje tal y como fue diseñado por la marca. El segundo caso se da cuando tienen tiempo para planificar cada detalle; entonces, hacen las piezas a medida. “En la gira, los premios y los eventos, que son tan importantes para él, nos sentamos para analizar cuál es el momento que está transitando y el camino que quiere proyectar a través de la ropa”.
El cantante de “Ojalá”, por ejemplo, les dice: “Ya no quiero más amarillo, ya no quiero más esto tan urbano, me quiero refinar más, vienen ciertos colores…”. En ese momento, “empezamos a trazar un camino, a mostrarle posibilidades. Sentarse con él es hacer un trabajo creativo en conjunto, en el que yo tengo la base de los diseños y de la estructura de lo que le gusta, porque hay algo que él resalta demasiado y es que ama cómo le quedan nuestros trajes al cuerpo. Él disfruta muchísimo la estética y el proceso creativo, y cuenta con un equipo encabezado por su estilista, Pipeta, que también está muy pendiente de esos detalles”.
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De lo urbano a lo sartorial
Así las cosas, cada diseño creado para “el tío Ryan” parte de piezas de La Petite Mort, pero incorpora otros materiales y se adapta a la funcionalidad y a los momentos que requiere cada show o etapa estilística del artista urbano. Por ejemplo, el año pasado, la ropa de la gira de su álbum Sendé era predominantemente amarilla, porque Castro tiene una conexión con ese color desde sus orígenes y su paso por Curazao, donde adoptó una onda tropical. Esa etapa estuvo marcada por la sastrería en tonos amarillos.
Ahora, el artista está transitando hacia un estilo más sartorial, que conecta con la esencia de la marca, su más reciente colección, Puertas Adentro, y la influencia que tuvo la llegada de Carlos Gardel a Medellín. “Él también tomó mucho de esa estética y es lo que estamos representando ahorita, porque, si ves, estaba con sombrero, corbata, chaleco y saco, con unos hombros bastante exagerados, raya de tiza y tejidos tradicionales. Todo está muy pensado en lo que él quiere representar”.
Los cambios de vestuario acompañaron los distintos momentos del concierto. El traje inicial presentó una imagen más refinada, cercana a la estética que Castro proyecta en su álbum Omerta. Después, el cuero acompañó la fase de “Quema” y “Una noche en Medellín”; un conjunto deportivo rosado aportó el registro urbano para su presentación junto a Tito el Bambino, y la sastrería volvió para sus canciones más románticas. El cierre llegó con prendas de denim y referencias a la cultura antioqueña, en una transición entre Halloween y la temporada decembrina.
Moda de lujo y el interés de Ryan Castro por el diseño local
El momento que atraviesa Ryan Castro también lo ha convertido en una figura clave para la industria de la moda y del lujo. Ha participado en semanas de la moda nacionales, ha colaborado con la marca colombiana Agua Bendita y, recientemente, estuvo como invitado especial en el desfile de Tommy Hilfiger en Nueva York.
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Marcas internacionales de lujo han mostrado interés en vestirlo. Sin embargo, Cortéz cuenta que Castro ha elegido trabajar con ellos por encima de esas marcas, a pesar de que La Petite Mort no tiene el mismo alcance internacional. Además, considera que el artista resalta sus orígenes y busca crecer junto a marcas y personas que comparten el amor por sus raíces.
En esa línea, las más recientes colecciones de la marca buscan transmitir, a través de la ropa, la manera en la que uno se arraiga a lo que representa el hogar. “Es pasar de eso superficial que puede ser la casa a cómo se transforma en algo completamente emocional y enraizado en la esencia de quién es uno y quién va construyendo como personaje mientras transcurre la historia, el legado que deja y las conexiones familiares”.
Desde esa óptica, el diseñador asegura que conectan muy bien con el artista, porque no solo usa sus piezas por ser de Medellín, sino porque “él vio en nuestro trabajo algo que lo exalta como artista, que conecta creativa y conceptualmente y que le permite expresarse, porque, al final, esa es la finalidad de la moda: expresar su identidad desde la historia y mostrar cómo, a través de lo que lleva puesto, también lleva consigo su origen”.
Cortéz también destaca la evolución estilística de Castro y de los reguetoneros en general, que relaciona con una mayor conexión con el saber del buen vestir. La gorra, la cadena, la camiseta triple XL y el denim roto, elementos característicos de la estética urbana, han evolucionado y hoy conviven con nuevas interpretaciones en las que el diseño local tiene un mayor protagonismo.
En el caso de Castro, el diseñador señala que su imagen actual refleja esa transformación. “Está en un proceso en el que bajó muchísimo de peso, está superdefinido y todo eso conecta demasiado con la estética que quiere mostrar: que es urbano, porque ama decir que es de la calle, del barrio, de la urbe, pero que también es elevado. Ayer, en el concierto, lo decía mucho: reiteraba el mensaje de que, pese a salir del barrio y tener recursos limitados, todos debemos saber que podemos lograr nuestros sueños”, puntualizó Cortéz.
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Elvis(21348)•Hace 7 horasQue lastima que El Espectador caiga en estas frivolidades. Debería preguntarse más bien porque el,Sr Ryan Castro no acepto mover su show al Vive Claro, insistir en dañar la gramilla del Campin y perjudicar el fútbol. Fonseca si movió el espectáculo, y tenía todo vendido. Estos artistas tropicales les encanta ir al Campin y no han entendido que le caben las mismas personas almVive Claro.