
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Seamos honestos: ¿cuántas veces hemos comprado una prenda, hemos cortado la etiqueta porque nos incomoda y después no tenemos ni idea de cómo lavarla? O, peor aún, la metemos a la lavadora con el resto de la ropa y terminamos encogiendo nuestro saco favorito.
Los símbolos de las etiquetas cumplen una función muy importante: nos indican cómo cuidar nuestras prendas para evitar que se deterioren antes de tiempo, contribuyendo así a prolongar su vida útil y a fortalecer las prácticas de consumo sostenible.
Lea: ¿Por qué repetimos estilos de otras décadas?
Aprender a cuidar la ropa es una de las formas más sencillas de alargar su vida útil. No basta con comprar una prenda que esté bien confeccionada y tenga buenos materiales; también debemos saber cómo lavarla, secarla y guardarla. Porque, al final, una prenda que termina en la basura después de unos pocos usos representa un desperdicio de los materiales, el agua, la energía y el trabajo que hicieron posible su fabricación.
Estos son cinco símbolos que vale la pena aprender a reconocer.
1. La tina: ¿cómo debo lavar mi ropa?
Es el símbolo que representa el lavado. Si tiene un número en su interior, este indica la temperatura máxima del agua recomendada para lavar la prenda. Por ejemplo, si aparece un 30, significa que no debemos superar los 30 °C.
Mi recomendación: no asumir que lavar la ropa con agua caliente significa lavarla mejor. Muchas prendas pueden limpiarse perfectamente a temperaturas más bajas, lo que, además, permite reducir el consumo de energía. Eso sí, hay que respetar las instrucciones de cada tejido y las necesidades de higiene del lavado.
Si aparece una mano dentro de la tina, la prenda debe lavarse a mano. Si el símbolo está tachado, no debe lavarse con agua.
Lea: ¿Quién diseñó los trajes que usó Ryan Castro en su Awooween?
2. El triángulo: ¿utilizar o no blanqueador?
El triángulo indica si podemos utilizar productos blanqueadores durante el lavado. Si fuera por mí, no los usaría jamás. Pero bueno, veamos qué significan los símbolos: si el triángulo está tachado, debemos evitar los blanqueadores. Si aparece vacío, se permite su uso; si tiene dos líneas diagonales, únicamente se permiten blanqueadores a base de oxígeno, sin cloro.
Esto es importante porque, en ocasiones, intentamos recuperar el blanco de una camiseta o eliminar una mancha utilizando productos que pueden dañar las fibras o alterar el color de la prenda.
Antes de recurrir a un producto más agresivo, vale la pena revisar la etiqueta y comprobar si realmente es adecuado para el tejido. No todas las prendas reaccionan igual ni todos los productos sirven para todos los materiales. Además, recordemos que muchas prendas están confeccionadas con mezclas de fibras.
Lea: El vestido de boda de Luisa Fernanda W: cristales Swarovski, velo de ocho metros y más
3. El cuadrado: ¿cómo debo secar la prenda?
El cuadrado hace referencia al secado. Cuando aparece un círculo dentro de él, significa que la prenda puede secarse en secadora. Los puntos que aparecen dentro del círculo indican las condiciones de temperatura permitidas: cuantos más puntos, mayor es la temperatura admitida.
Si el símbolo está tachado, no debemos utilizar la secadora.
¿Por qué importa tanto? Porque el calor y la acción mecánica pueden provocar encogimiento, deformación o deterioro en determinados tejidos. Esto puede suceder, por ejemplo, con algunas prendas de lana o con camisetas que pierden su forma cuando se someten a condiciones de secado inadecuadas.
Lea: ¿Cuál es la diferencia entre ropa reciclada, reutilizada y remanufacturada?
Siempre que sea apropiado para el material, secar la ropa al aire puede ayudarnos a reducir el consumo de energía y evitar el desgaste asociado a la secadora. Pero ojo: algunas prendas delicadas necesitan secarse en horizontal o a la sombra para evitar que se deformen o deterioren. La etiqueta nos da esa información.
4. La plancha: ¿a qué temperatura?
Este símbolo indica si la prenda puede plancharse y cuál es la temperatura máxima recomendada. Los puntos representan el nivel de calor permitido: uno corresponde a una temperatura baja, dos a una intermedia y tres a una alta.
Una temperatura demasiado elevada puede dejar brillos, quemar las fibras o deformar ciertos materiales. Por eso, una prenda de poliéster no necesariamente debe plancharse igual que una camisa de algodón, y algunos tejidos delicados requieren especial cuidado.
Mi consejo es sencillo: revisa la etiqueta antes de apoyar la plancha y, si tienes dudas, comienza con una temperatura baja. Es mucho más fácil aumentar el calor progresivamente que reparar una prenda que ya se ha dañado.
En algunos casos, también conviene utilizar una tela protectora entre la plancha y la prenda. Por ejemplo, el lino puede requerir una temperatura alta para eliminar las arrugas, pero si mantenemos el calor durante demasiado tiempo sobre una misma zona, podemos quemar o deformar el tejido.
5. El círculo: ¿limpieza en casa o en una lavandería?
El círculo indica que la prenda puede requerir un proceso de limpieza profesional, como la limpieza en seco o determinados procedimientos de limpieza en húmedo. Las letras que aparecen en su interior proporcionan información técnica sobre los productos y procesos que puede utilizar el profesional.
Si el círculo está tachado, significa que no debe someterse al procedimiento de limpieza profesional representado.
Esto suele ser especialmente relevante en prendas estructuradas, chaquetas, abrigos o tejidos delicados que pueden perder su forma si se lavan en casa sin las precauciones adecuadas.
Ahora bien, no significa que todas las prendas que tienen este símbolo deban llevarse a una tintorería sin más. Lo importante es interpretar las instrucciones completas y consultar con un profesional cuando sea necesario.
Cuidar la ropa también es una decisión de consumo
Hay algo que me parece importante recordar: la sostenibilidad de una prenda no termina cuando la compramos. También depende de cómo la utilizamos, cuánto tiempo la conservamos y qué hacemos para evitar que se deteriore prematuramente.
Entender las etiquetas nos ayuda a tomar mejores decisiones, pero también a cambiar nuestra relación con la ropa. No necesitamos comprar constantemente prendas nuevas para renovar nuestro armario; muchas veces, lo que necesitamos es aprender a cuidar mejor las que ya tenemos.
Una última recomendación: antes de cortar la etiqueta, tómate unos segundos para leerla o tomarle una fotografía. Puede parecer un detalle insignificante, pero conocer las instrucciones de cuidado puede marcar la diferencia entre una prenda que utilizamos durante años y otra que descartamos mucho antes de lo necesario.
*Directora de Universo MOLA y magíster en Sostenibilidad Corporativa.
👗👠👒 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias sobre moda? Te invitamos a verlas en El Espectador.