20 Jan 2010 - 11:23 a. m.

En el mundo se están multiplicando los centros de risoterapia

La risa eleva el nivel de endorfinas, tiene efectos analgésicos, mejora el sistema inmunológico, reduce el estrés y el dolor, adelgaza, y hasta rejuvenece.

Agencia EFE

Quien bien te quiere te hará reír

La risa eleva el nivel de endorfinas, tiene efectos analgésicos, mejora el sistema inmunológico, reduce el estrés y el dolor, adelgaza, mejora el insomnio y hasta rejuvenece, según los partidarios de la risoterapia, una técnica en auge en España.

"Cada vez hay más gente que viene a los talleres para recuperar la risa" , explica a Efe, Katy García, "risoterapeuta" que organiza talleres en su centro Risaluz y en hospitales y centros sanitarios donde requieren sus servicios para mejorar la salud mental y física de enfermeras y cuidadores.

Las personas que acuden a los talleres son personas "que han perdido las ganas de reír progresivamente por la muerte de amigos, porque se van quedando sin compañía, porque caen en una depresión o simplemente porque no tienen tiempo de reír", según García.

"También hay personas que vienen porque les regalan una sesión para su cumpleaños o porque saben que les va a sentar bien, aunque no tengan ninguna dolencia concreta" , añade.

En su opinión, "cada vez tenemos más cosas materiales y menos bienestar interior" y los centros de risoterapia se están multiplicando.

Según la terapeuta y especialista en psicología grupal, "reirse es muy bueno porque mueves un montón de músculos y luego te quedas más relajado" , según la terapeuta, por lo que una de las técnicas de la risoterapia consiste en empezar a reirse sin ganas y acabar riendo de verdad de lo ridículo de la situación.

Katy García recomienda reír al menos diez minutos al día, aunque sea a solas, pero en los talleres reúne a grupos de unas diez personas, "que acaban pasándoselo en grande".

Empiezan la sesión saludándose unos a otros utilizando sólo vocales o sólo consonantes, y este ejercicio tan simple arranca las primeras carcajadas.

Poco a poco los presentes van relajándose, arrinconando el miedo al ridículo y riendo cada vez más, mientras participan en los juegos que propone la terapeuta.

Se trata de ejercicios de expresión corporal, como bailar o reptar por el suelo, o juegos de desinhibición, como decir la misma frase con diferentes intenciones -sensual, agresiva, cariñosa, libidinosa...-

Dos horas después, los participantes están exhaustos de tanto reír y "algunos curan sus dolencias y otros no, pero seguro que duermen mejor".

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