22 Mar 2009 - 10:00 p. m.

La última cena del Titanic

El Hotel Palace en Madrid, España, ofrece las recetas que se sirvieron la noche en la que se hundió el barco.

Redacción Vivir

Consomé Olga, pichón al horno, paté de foie gras y tarta Waldorf fueron algunos de los suculentos platos que degustaron los pasajeros del Titanic la trágica noche del 14 de abril de 1912, en la que el barco chocó con un gigantesco iceberg que perforó su estructura y precipitó su hundimiento en medio del océano, cobrando la vida de más de dos mil personas.

Desde entonces se han realizado cientos de exploraciones en el mar para recuperar los objetos del barco y de esta forma poder reconstruir la historia de sus pasajeros. Augusto Escoffier, un chef español que trabaja en una de las cocinas más prestigiosas de Europa, la del Hotel Westing Palace en Madrid, se sumó a este intento por rescatar el pasado del buque y después de investigar durante años logró reconstruir el menú que se sirvió en la última cena del Titanic en el restaurante de primera clase.

En el marco de la celebración del 97 aniversario de la catástrofe del transatlántico se abrirá este 1° de abril en el hotel una exposición con los objetos y las fotos que se han encontrado del barco y de sus pasajeros. Escoffier quiso aprovechar esta oportunidad para preparar y ofrecerle al público los exquisitos platos que se degustaron las horas previas al hundimiento.

Pilar Menchen, directora de Alimentos y Bebidas del Palace, explicó a la agencia EFE que la ‘Cena Titanic’, que tiene un costo de US$65, ha sido preparada siguiendo de la forma más fidedigna las recetas que, aunque parecen sencillas, “conforman un menú muy complejo compuesto por los mejores manjares que existían hace cien años, como ostras, caviar o pollo”. Y agregó que a principios de siglo un alimento tan común y popular como lo es hoy en día el pollo, en ese momento era sinónimo de lujo y sólo lo comía la gente adinerada.

El Palace se convirtió en el escenario de esta exposición de recuerdos y de la degustación de platos del Titanic debido a la sorprendente semejanza que tiene su restaurante con el de primera clase del buque. Menchen asegura que este parecido en la decoración probablemente es porque el hotel fue inaugurado el mismo año en el que zarpó el barco más célebre de la historia.

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