13 Mar 2014 - 2:49 a. m.

Opiniones dominantes en Twitter: difíciles de cambiar

Los usuarios de esta red social son más propensos a esforzarse para cambiar las opiniones de los demás que en modificar lo que ellos piensan sobre un tema.

Agencia SINC

¿Cómo hace Twitter, con sus 241 millones de usuarios publicando 500 millones de mensajes al día, para moldear la opinión pública? Para responder esta pregunta Fei Xiong y Yun Liu, dos investigadores de la Universidad Jiaotong de Pekín (China), recopilaron cerca de 6 millones de tuits durante medio año e hicieron seguimiento a su evolución.

La muestra aleatoria se obtuvo a partir de una interfaz de programación de aplicaciones (API) que Twitter ofrece de forma abierta. Después, la pareja de científicos empleó algoritmos para procesar toda la información y analizar las opiniones de los autores por temas o dispositivos (por ejemplo, iPhone, iPad o Blackberry).

Los resultados, publicados en la revista Chaos, revelan que la opinión pública en Twitter suele evolucionar muy rápido y que en muy poco tiempo se estabiliza en un estado en el que prepondera la opinión dominante.

Cuando se consolida esa opinión dominante es difícil lograr un consenso total. “Aunque los usuarios de Twitter con puntos de vista minoritarios se enfrenten a una oposición abrumadora, no suelen ser propensos a cambiar sus opiniones”, señala Fei Xiong. “Los cambios de opinión individuales varían en función de la proporción de opositores”, agrega.

Pero existe un corto período inicial, justo antes de que se consolide un sentimiento generalizado en los usuarios, en el que las opiniones individuales pueden hacerse más grandes y visibles.

Sin embargo, “cuando la opinión pública se estabiliza, es difícil que surjan cambios”, subraya Xiong.

Los datos también revelan que, en general, los usuarios de Twitter son más propensos a esforzarse para cambiar las opiniones de los demás que en modificar lo que ellos piensan sobre un tema.

Los investigadores consideran que estos resultados pueden ser de interés para que los políticos dirijan mejor sus campañas en las redes sociales o para que las empresas comercialicen sus productos y servicios de forma más eficaz.

Para los investigadores, el proceso de formación de la opinión en las redes sociales es más complicado que el de la vida real. En el ámbito virtual, la información se difunde y evoluciona de manera más rápida y, en muchas ocasiones, los usuarios discuten e interactúan con personas de las que no tienen el mínimo conocimiento.

“Mediante aplicaciones de red, los candidatos o las empresas podrían analizar las características y patrones de comportamiento de sus seguidores y opositores para valorar si sus estrategias mediáticas están influyendo de manera efectiva en la opinión pública, o detectar cuál es la mejor estrategia para tener éxito”, plantea Xiong.

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