El fado emotivo

La cantante hace parte de la delegación portuguesa invitada especial a la Filbo 2013.

La portuguesa Ana Moura dice que sus fados favoritos hablan de emociones fuertes.  / Cortesía Teatro Mayor
La portuguesa Ana Moura dice que sus fados favoritos hablan de emociones fuertes. / Cortesía Teatro Mayor

Ana Moura apartó su camino de la guía establecida por Amália Rodrigues, una de las voces más importantes del fado en toda su historia. La escuchó durante su infancia, en los rincones algo rurales de su natal Ribatejo, Portugal, cuando acompañaba a sus padres a las interminables tertulias dedicadas a la música tradicional de su país.

En ese entonces, Rodrigues (1920-1999) convocaba a los grandes poetas de su generación y convertía sus versos íntimos en vivencias musicales colectivas, mientras que Moura crecía bajo la influencia del diapasón del rock y el pop.

A pesar de pertenecer a bandas locales adolescentes, la joven artista jamás se desvinculó del fado, pero quería encontrar su propia personalidad dentro del género y con la sombra de Amália Rodrigues iba a ser muy difícil. Por eso tomó la decisión de enviar sus discos a la clandestinidad hasta que estuviera convencida de la fortaleza de su estilo.

“Amália Rodrigues se encargó de presentar a los grandes poetas, incluso muchos críticos dijeron que eso no era fado y hoy son grandes clásicos. Esta nueva generación a la que yo pertenezco respetamos la tradición, pero nos arriesgamos a mostrar algo nuevo y distinto”, comenta Ana Moura, quien debutó en el mercado discográfico en 2003 con Guarda-me a vida na mão.

Lo que le pasaba en sus comienzos con el material de Amália Rodrigues, le pasa ahora con sus propios registros. Los evita, les hace el quite para no pensar que pudo haber interpretado mejor esos versos, con más saudade, esa palabra en portugués cuya definición en español es más compleja que su misma pronunciación.

“Saudade involucra muchos sentimientos. Esa es una de mis palabras favoritas, aunque la gente suele asociarla a momentos tristes, pero para mí también involucra emotividad. Yo quiero tener saudade para el resto de mi vida y para todo el fado que hago”, dice Moura, quien basa su propuesta en la improvisación, en la libertad propia y de sus músicos para hacer de cada canción un instante irrepetible.

Martes 23 de abril, 8:00 p.m. Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, Calle 170 n.º 67-51. Información y boletería: www.cinecolombia.com.

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