Los gatos son queridos animales de compañía. En Canberra, la capital de Australia, sus más de 345.000 habitantes lo saben. Alrededor de una cuarta parte de los hogares de Canberra tienen gatos. Pero, si su tenencia no es responsable, los gatos también pueden ser un grave peligro para la vida silvestre. Las autoridades ambientales de esa ciudad han estimado que los gatos que deambulan libremente por las calles depredan más de 60.000 aves nativas, 2.000 mamíferos, 30.000 reptiles nativos y 6.000 ranas nativas cada año. Y se han propuesto cambiar esta realidad.
En 2021 se lanzó un programa denominado Plan de gatos ACT 2021-2031, una batería de medidas de corto, mediano y largo plazo para controlar la tenencia de gatos en la capital: no solo pensando en la vida silvestre, también en que estos animales tengan cuidadores responsables. “Los gatos brindan amor y compañía a muchos canberranos. Este nuevo proyecto de ley promoverá la tenencia responsable de gatos, su salud y protegerá el medio ambiente”, dijo, citado por el gobierno municipal, el ministro de Transporte y Servicios Municipales, Chris Steel.
Se trata de varias medidas. A partir del 1 de julio de 2022, se requerirá que todos los gatos estén registrados y los detalles se actualizarán anualmente. Los propietarios existentes podrán registrar a su gato de forma gratuita, mientras que los nuevos propietarios después de esta fecha pagarán una pequeña tarifa única. Los gatos “nuevos”, que nazcan después de esa fecha, no podrán deambular por las calles de la ciudad. Los que ya lo hacen, entendiendo que eso ya hace parte de su naturaleza, lo podrán seguir haciendo, exceptuando 17 suburbios declarados de contención de gatos.
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¿Qué es un área de contención? La ley la define como “todo o parte de un suburbio, donde los gatos siempre deben estar confinados en las instalaciones de su dueño o cuidador. Las áreas de contención de gatos se declaran en virtud de la Ley de animales domésticos de 2000, donde se cree que los gatos representan una grave amenaza para la fauna y la flora autóctonas de la zona”.
“Entendemos que los gatos existentes y sus dueños pueden no estar preparados o acostumbrados a la contención total. El enfoque de derechos adquiridos para los gatos domésticos existentes logra el equilibrio adecuado para permitir una transición justa y gradual”, dijo el ministro Steel. La nueva ley crea sanciones para aquellos dueños que no cumplan con el registro o con la contención de los animales, esto último no solo para proteger a la vida silvestre, sino también al mismo gato: las autoridades han señalado que existen evidencias de que los gatos que deambulan libres viven vidas más cortas en promedio y tienen tasas más altas de enfermedades que los que están en su hogar.
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La ley, que puede leer aquí, tiene nuevas determinaciones que tendrán que cumplir los tenedores de gatos. Exige, por ejemplo, que todos los gatos con dueño mayores de tres meses sean castrados; a partir de las 12 semanas de vida, el animal deberá tener un microchip que permita su ubicación (además del registro ya mencionado en las bases de datos de la ciudad); se requerirá un permiso para que una persona tenga cuatro o más gatos, una limitación que tiene como objetivo evitar las granjas de gatitos y el acaparamiento de animales. La nueva regulación también incluye medidas para el manejo de gatos sin dueños, como la castración, que tendrá que costear por el gobierno.
La idea es que todas estas medidas, y muchas más, se apliquen en comunión con la ciudadanía y con los tenedores, que se supone quieren lo mejor para ellos. Por eso se incluye la idea de que el Estado cree incentivos para que los dueños cumplas con las normas. Sin embargo, también hay sanciones.
Un último dato para entender la importancia de este tema. Según el texto de la ley, “la depredación de los gatos ya ha contribuido directamente a la extinción de más de 20 mamíferos australianos. En los últimos años, pequeños marsupiales carnívoros, incluidas dos especies de antechinus y un dunnart, han desaparecido de muchas reservas del Parque Natural de Canberra, donde alguna vez fueron comunes. Hoy en día, estos animales solo prosperan detrás de la cerca a prueba de gatos y zorros en el Santuario Flat Woodland de Mulligan”. La ley estima un tiempo de 10 años para su aplicación, período tras el cual se hará una nueva revisión.