23 Jun 2021 - 6:34 p. m.

Aguazul, la osa de anteojos que será reubicada en el Parque Jaime Duque

El animal fue entregado a Corporinoquia por una comunidad del Casanare. Pese a los esfuerzos, no podrá volver a su entorno natural, ya que está muy acostumbrada a la presencia humana.

Redacción Ambiente

Medio Ambiente

Hace algunos años Aguazul, una osa de anteojos (Tremarctos ornatus), fue entregada a funcionarios de Corporinoquia por la comunidad del municipio que lleva su mismo nombre en Casanare. Durante un tiempo Aguazul, hoy de 15 años, vivió en el Santuario del Oso Andino, ubicado en Guasca, Cundinamarca, y liderado por la fundación Bioandina. (Le sugerimos: Así es pasar cuarentena con nueve osos de anteojos)

Sin embargo, según explica la misma corporación, pese a “los esfuerzos necesarios para rehabilitar al animal” y debido a que estaba muy acostumbrada a la presencia humana – lo que impediría que retorne a su hábitat natural --, se decidió que Aguazul debía vivir en un parque zoológico, por lo que ahora vivirá en el Parque Jaime Duque, también ubicado en Cundinamarca.

“Nos encontramos un animal activo, atento al medio, de buena condición corporal, con falencias en su comportamiento y ausencia de características etológicas, impidiendo su reintroducción al hábitat. Con hábitos alimenticios que no son exactamente acordes con la especie en su hábitat natural” señaló el médico veterinario Johan Camacho, funcionario de Corporinoquia. (Le puede interesar: La última oportunidad para salvar al oso de anteojos)

Por su parte, Héctor Miguel González Lozano, subdirector de Control y Calidad Ambiental de Corporinoquia señaló que “la situación comportamental de la osa ha imposibilitado la debida reintroducción a su entorno natural, ya que es un animal que se acerca al ser humano en busca de entablar relación, lo que va en contravía de su desarrollo dentro de los parámetros normales”.

Ante este escenario el grupo de expertos decidió trasladarla al Parque Jaime Duque. “Se trata de un terreno de al menos 2.200 metros cuadrados, con cuerpos de agua, piscinas, plataformas, árboles y amplias zonas para su movilidad. Además, compartirá su tiempo con dos acompañantes más, macho y hembra, quienes han demostrado una conducta absolutamente tolerante con otros animales de la misma especie”, dice la corporación.

El oso andino es una especie amenazada catalogada como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). De hecho, se estima que, posiblemente, en 2048 dejará de existir. Es una especie única en Suramérica: se encuentra en Colombia, Bolivia, Ecuador, Perú, y Venezuela. (Lea también: Una mirada genética al oso andino )

La especie afronta diversas amenazas para su existencia. La fragmentación y pérdida de su hábitat natural, ocasionada por las actividades productivas y extractivas; lo atractivo que resulta para los cazadores su pelaje negro oscuro, con manchas claras en el pecho, el cuello y el rostro; y los mitos que hay alrededor de utilizar sus pieles como medicina han hecho que su población disminuya notoriamente.

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