15 Jan 2020 - 1:07 a. m.

Alarma por muerte masiva de peces en el río Ocoa

Los habitantes aledaños a uno de los principales afluentes de Villavicencio denunciaron el fin de semana una emergencia por mortandad masiva de peces, al parecer, por el vertimiento de sustancias químicas al río. La Secretaría de Ambiente aseguró que el impacto ambiental y la cifra de peces encontrados es “imposible de cuantificar”. Cormacarena adelanta la investigación.

Hace unos meses, la aparición de varios ejemplares de bagre rayado muertos en algunos ríos de la cuenca del Magdalena encendió las alarmas y llamó la atención de autoridades, ambientalistas y científicos. Durante un tiempo, grandes ejemplares de la especie aparecían flotando en algunos puntos del río Cauca y Nechí, con una pigmentación amarilla en el dorso, sin embargo, el motivo de las muertes seguía siendo un misterio, por lo que de inmediato se promovieron varias investigaciones.

El sábado pasado, habitantes del sector La Isla, en la comuna ocho de Villavicencio, se levantaron con una noticia similar. Miles de peces aparecieron muertos a lo largo del río Ocoa, uno de los principales afluentes del municipio. A diferencia de la situación en el río Cauca, este caso parece tener una causa clara: el vertimiento de sustancias altamente contaminantes sobre el afluente.

“La cifra de peces encontrados es imposible de cuantificar”, aseguró el lunes la secretaria de Ambiente, Sara María Cabrera, quien se apersonó de la situación. “Especies acuáticas de mucha resistencia, conocidas comúnmente como la anguilla, el temblador, las cuchas, los chubanos y los dormilones, que habitualmente sobreviven en el fango, aparecieron muertas. Así de potente habrá sido lo que vertieron”, explicaron voceros de la misma entidad.

La denuncia fue realizada el fin de semana por presidentes y líderes de las Juntas de Acción Local de la zona. El lunes, Cabrera y otros delegados de la secretaría de ambiente se dirigieron al río a conocer de primera mano la situación. En el agua, informaron, se encontraron residuos de aceite y jabón, por lo que se puso al tanto a la autoridad ambiental, la Corporación Autónoma Regional de La Macarena (Cormacarena), para adelantar la investigación y encontrar a los responsables.

Según la corporación, como parte del proceso investigativo se están realizando visitas de inspección a las empresas que están en el perímetro del río. “Cuando llegaron las autoridades ambientales al lugar, ya no se estaba haciendo el vertimiento de la sustancia, pero sí se encontró el tubo del que salió. Dado que ninguna de las empresas aledañas se hizo responsable de los residuos, la Corporación solicitó la aprobación de una maquinaria para hacer una remoción y seguir el tubo para ver a dónde llega, y así conocer quién fue el infractor”, informó la entidad. Una vez lo encuentren, aseguran, procederán a tomar acciones legales.

El río Ocoa, que nace en la vereda Samaria, al suroeste del municipio, y recorre 26 kilómetros antes de llegar al río Guatiquía, recibe las descargas de aguas residuales domésticas e industriales de gran parte de la ciudad, así como los residuos de actividades agrícolas y la ganadería de los sectores rurales. La situación es aún más grave pues en Villavicencio no se cuenta con una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) y, dentro del Plan de Saneamiento actual, el río Ocoa aparece como uno de los espacios destinados para verter residuos. Por eso, las autoridades adelantan también las solicitudes para corroborar los permisos de vertimientos de las empresas cercanas.

Un problema de salud pública

“Esto no es solamente un problema ecológico y ambiental, sino un problema de salud pública”, aseguran desde la secretaría de Ambiente de Villavicencio. “Desde el lugar de vertimiento para abajo hay sistemas habitacionales donde la gente toma de esa agua, lava la loza, lava la ropa y se baña. Además, ese pescado lo cogieron y lo consumieron. Les rogamos por todos los medios que no lo hagan, no lo consuman ni lo vendan, no saben las consecuencias a futuro de esto”.

Según la comunidad, no es la primera vez que un hecho así sucede. Aunque los vertimientos de las empresas son legales, en otras ocasiones también se ha presentado la muerte masiva de peces. En 2012, por ejemplo, residentes de Samán de la Rivera denunciaron también la muerte de miles de peces en el Ocoa provocada, según ellos, por la estación de gasolina del sector, que estaba vertiendo aguas residuales con ACPM y combustible. Ahora el objetivo de las autoridades es hacer un seguimiento previniendo la repetición de este tipo de hechos “tenemos la evidencia y los testigos, porque ya hay una comunidad entera poniéndole cuidado a ese tema”, concluyen desde la secretaría.

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