8 Dec 2021 - 2:00 a. m.

“Coca”, la palabra que Coca Cola no quiere que usen los Nasa

La firma de abogados Brigard Castro, representante de The Coca Cola Company en Colombia, le hizo llegar a una empresa distribuidora de Coca Nasa, una advertencia por el uso de la denominación “Coca Pola” en una bebida. La situación causó disgusto entre el pueblo Nasa, pero no es la primera vez que la multinacional le reclama por la utilización de esta palabra.

María Paula Lizarazo

Periodista de Amazonia y Ambiente

Jhordan C. Rodríguez

Redactor Judicial
La empresa de productos a base de la hoja de coca Coca Nasa opera en el interior del Cauca. / David Curtidor
La empresa de productos a base de la hoja de coca Coca Nasa opera en el interior del Cauca. / David Curtidor

Cuando Fabiola Piñacué estudiaba ciencia política en la Universidad Javeriana elaboró el primer producto de lo que sería Coca Nasa. Era plena década del noventa y mientras sus compañeros relacionaban la palabra coca con los carteles de Medellín y de Cali, Piñacué tostaba hojas de la planta para hacer infusiones que empacaba en plásticos y vendía entre universitarios. Pasados unos años, hacia 2005, ya fundaba Coca Nasa con la autorización de la Asociación de Cabildos Juan Tama, que lo acogió como un proyecto comunitario y aprobó sus registros sanitarios.

Al día de hoy la empresa produce bebidas, alimentos y medicina a base de esta planta, con una cadena de producción y distribución que se organiza desde el interior del Cauca y que está a cargo de 22 indígenas del pueblo nasa. Actualmente tienen ingresos brutos de alrededor de US$40.000 anuales.

Pero la palabra coca no solo ha generado debates relacionados con el narcotráfico. El pasado 26 de noviembre, la firma de abogados Brigard Castro, representante de The Coca Cola Company (Coca Cola) en Colombia, envió un comunicado a Tierra de Indio S. A. S., distribuidora de Coca Nasa, “por instrucciones” de su cliente. En el comunicado señalan que Coca Cola “ha tenido conocimiento de que TIERRA DE INDIO S. A. S. hace uso de la denominación COCA POLA para identificar cerveza”. (Lea: La preocupación que despertó la idea de modificar las reservas forestales)

Enfatizan en una preocupación por la similitud fonética y ortográfica de los términos y porque con esta cerveza, afirman, se estaría contrariando la Ley de Marca y la Ley de Competencia Desleal. En el comunicado también insisten en que el término Coca Cola, más allá de ser conocido por los sectores legales pertinentes, ha consolidado su nombre y reconocimiento a escala mundial, y solicitan la eliminación de la denominación de Coca Pola de todo tipo de medio publicitario. El comunicado concluye en que esperan que la respuesta de Indio S. A. S. confirme el cumplimiento del requerimiento y que, en caso contrario, se analizarían las acciones legales que podría asumir la multinacional.

Coca Nasa y Coca Cola: conocidos de antaño

Hace algunos años Coca Cola ya había armado una trifulca similar por otro producto de este proyecto. La multinacional pretendía que Coca Nasa retirara del mercado la bebida energizante Coca Sek.

“En 2007 nosotros tramitamos una demanda de parte de ellos por el uso de la palabra coca en una combinación de una bebida porque ellos la tenían registrada (la palabra). Por supuesto, eso es un absurdo y esa pelea la ganamos en 2007 en la Superintendencia”, afirma el responsable jurídico de Coca Nasa, David Curtidor, quien supone que esta vez Coca Cola revivirá la pelea “desde la perspectiva en que lo hizo en 2007″.

Aunado a ello, en 2012 la Corte Constitucional sacó la Sentencia T-477, con la que resolvió que el uso de la hoja de coca es parte del patrimonio cultural y biológico de los pueblos indígenas, y que el uso de una palabra genérica para acompañar y componer el nombre de un producto está permitida, como en este caso la palabra coca, presente en los productos de las dos empresas.

Para Curtidor, el debate central de este posible enfrentamiento legal es el derecho que tienen los pueblos indígenas de usar la coca como producto.

“Nosotros encontramos que en esta acción de la firma de abogados a nombre de Coca Cola se esconde, primero, el bullying corporativo, es decir, tratar de asustar a otra empresa porque haga actividades comerciales a alguien que puede ser competencia. Y lo segundo, que se está evitando que una iniciativa que tiene como objeto una solución tan importante, una transformación del uso de la hoja de coca que hasta ahora se ha dado de manera generalizada, se vea truncada: pasar de acabar lo que podría ser una solución a negarles ese derecho a los pueblos a hacer comercio, pero no solamente por la coca misma, sino en general de sus actividades comerciales de cualquier tipo”, afirma Curtidor.

Por medio de una economía alternativa, el proyecto de Coca Nasa ha buscado significar la planta a partir del valor medicinal y ritual que tiene para este pueblo indígena. Es bajo ese argumento que la empresa ha levantado su defensa en otros momentos, como en 2010, cuando un trabajador de Coca Nasa llevaba un bulto de coca tostada y fue presentado ante la Fiscalía por “cargar sustancias ilícitas”. O, como en 2019, cuando la Corte Constitucional pretendió limitar el comercio de productos a base de coca en el interior de los resguardos indígenas, una medida que fue revertida con los registros sanitarios de Coca Nasa, aprobados por el Invima en 2007 y por la Asociación de Cabildos Juan Tama en 2005. (Lea: “La colonización causó el cambio climático”: pueblos indígenas)

Para los líderes de Coca Nasa, las dos intervenciones de Coca Cola suponen una amenaza al derecho de las comunidades al usufructo de los recursos naturales de sus territorios e impiden una apropiación alternativa de los cultivos de coca, lo que atenta directamente con su patrimonio biocultural.

Para comprender el interés de la multinacional en el caso, El Espectador se puso en contacto con The Coca Cola Company y sus representantes legales en Colombia, la firma de abogados Brigard Castro. A pesar de las insistencias de este diario en tener respuesta, no hubo pronunciamiento de ninguna al cierre de esta edición.

*Este artículo es publicado gracias a una alianza entre El Espectador e InfoAmazonia, con el apoyo de Amazon Conservation Team.

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