11 Feb 2022 - 1:19 a. m.

‘Desde el 2021 alertamos a la Fiscalía que en esta fecha habría incendios’

Según Orlando Castro, director de la Seccional Guaviare de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y el Oriente Amazónico (CDA), desde el año pasado empezaron a advertir a varias instituciones del Estado que durante estos meses se podría disparar la deforestación.
Juan Pablo Correa

Juan Pablo Correa

Periodista sección Vivir
Registro de incendios en el municipio de Calamar, Guaviare, tras sobrevuelos realizados por la  Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS).
Registro de incendios en el municipio de Calamar, Guaviare, tras sobrevuelos realizados por la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS).
Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS)
Registro de incendios en el municipio de Calamar, Guaviare, tras sobrevuelos realizados por la  Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS).
Registro de incendios en el municipio de Calamar, Guaviare, tras sobrevuelos realizados por la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS).
Foto: Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS)

Las imágenes sobre los incendios en los bosques de la Amazonía colombiana que han circulado estos días en medios y redes sociales son devastadoras. Empezaron a compartirse a principios de enero de 2022 y no han parado de difundirse. Esta región comprende cerca del 40% del territorio del país y está ubicada en los departamentos de Caquetá, Putumayo, Amazonas, Guainía, Guaviare y Vaupés, además de ciertas zonas del Meta, Cauca, Nariño y Vichada. (Lea La capital del Amazonas enfrenta un serio problema por la basura)

Cuando una hectárea de bosque amazónico se quema se pierde conectividad biológica, captación de CO2, macrofauna (mamíferos, reptiles y aves) y microfauna (bacterias y microorganismos que tienen gran importancia en tareas como la recuperación del suelo). Además, explica Orlando Castro, director de la Seccional Guaviare de la CDA, perdemos oxígeno y retención de agua que se almacena en los árboles. “Desaparecen 200 años de creación de bosque y biodiversidad. Son pérdidas irreparables”.

La situación es de tal magnitud que el Ministerio de Ambiente reportó que el mes de enero de 2022 presentó el valor más alto de puntos de calor en los últimos 10 años. Un punto de calor es una anomalía térmica que se puede detectar a través de satélites, que puede alertar sobre posibles incendios. Así mismo la alcaldía de Calamar (Guaviare) declaró alerta roja por incendios forestales.

Orlando Castro, cree que la situación ha mejorado. En este momento no hay focos activos gracias a las variaciones de las condiciones climáticas. En otras palabras, empezó a llover y eso mitigó los incendios. Sin embargo, considera que no deja de ser una situación preocupante.

Si se tiene conocimiento de que esta situación ocurre todos los años, ¿por qué parece que solo hay medidas reactivas?

Tenemos comunicados a diferentes instituciones desde el año pasado cuando alertamos que posiblemente para esta fecha se iban a presentar esos incendios. Incluso, nosotros enviamos los reportes a diferentes instituciones, como a la Fiscalía. Desde junio tenemos soportes donde se les entregan las coordenadas y en donde poníamos a disposición todo nuestro equipo técnico para hacer un peritaje, pero son pocas las intervenciones que han hecho. Aunque la Fiscalía sí nos ha requerido bastante para peritajes, son para procesos de 2016. Para poder atender la situación en tiempo real nos estamos quedando cortos.

Aquí en el territorio todas las instituciones, hasta el mismo Ejército, carece de recursos para poder atender en tiempo real esa situación. Como Corporación tenemos una jurisdicción de más de tres millones de hectáreas y solo tres funcionarios de planta técnica. Frente a los contratistas, del 20 de diciembre al 20 de enero, aproximadamente, no contamos con su apoyo. Esto hace mucho más difícil la labor.

Lo que hemos hecho es disponer de un profesional forestal que realiza una caracterización de la zona y levanta un concepto técnico para identificar los daños causados al medio ambiente y donde se pueden identificar presuntos infractores, pero esto no es suficiente.

¿Pero si ya se sabe que eso va a ocurrir por qué no están preparados?

Nosotros enviamos al Ministerio y a la Fuerza Pública las coordenadas de deforestación mayores a 50 hectáreas. Un funcionario del Ministerio nos decía que toda esa información la están analizando y están organizando operaciones. Esa es la respuesta a las solicitudes que hemos hecho, pero nosotros sentimos que no tienen eco. Por eso nos preguntamos, ¿la logística es realmente difícil o es por todo lo que pasó la semana anterior que por eso van a actuar?

¿Cómo es el proceso de deforestación?

La cultura de estos actores invisibles, que están causando esos delitos ambientales, es la siguiente: cuando hay una temporada donde las precipitaciones disminuyen, inicia la deforestación. En Guaviare empiezan en septiembre o octubre con una actividad que llamamos “socola” en la que eliminan los árboles delgados y de un porte pequeño o mediano. Luego entre noviembre y diciembre se empieza con la actividad de deforestación grande. El paso a seguir es en enero cuando hay temporada seca terminan con prenderle fuego a esos bosques que han tumbado desde septiembre. El centro del asunto, que es a lo que menos atención se le presta, es lo que sigue después de la quema. Nosotros tenemos imágenes multitemporales de la praderización. Luego de que se quema, viene la gente y vota la semilla de pasto, entran las lluvias y lo que vemos más adelante es ganadería. Eso es lo que está pasando en el Guaviare y en el Parque Nacional Natural Chiribiquete.

¿Y Fedegan?

No lastimosamente con ellos no hemos hablado. Sí hemos hecho reuniones locales con los gremios de aquí. Por ejemplo, está el tema de la vacunación. Necesitamos que el Estado preste mucha atención a cómo se están haciendo estos ciclos de vacunación porque ahí tenemos una de las principales falencias: se está garantizando la vacunación a este ganado que hay en el sector.

Si vamos a estas coordenadas y las pasamos a un mapa, la sorpresa es que no hay ni una res en el PNN Chiribiquete, ni en zonas de reserva forestal. Supuestamente toda la ganadería está en áreas de Distrito de Manejo Integrado (DMI), o sea donde legalmente podría existir. Pero eso no es así, sabemos que la ganadería es el motor número uno de la deforestación en el país o por lo menos acá en Guaviare.

Esto no quiere decir que estemos en contra de la ganadería, el tema es cómo lo están haciendo. Es su mal manejo el que genera daños. En Guaviare tenemos áreas para producción agropecuaria permitidas, pero es bajo producción sostenible. Es la reconversión productiva la que debe primar en este territorio.

¿Qué se puede hacer?

Hoy estamos pidiendo que nos tengan más en cuenta porque nosotros somos los ojos del Ministerio aquí en el territorio. Si no reaccionamos en el tiempo que era, fue por falta de apoyo y recursos.

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Además, está el tema de la seguridad. Si nos garantizaran eso podríamos llegar a los lugares, pero a veces ni siquiera el cuerpo de bomberos puede ingresar por problemas de grupos armados. En este momento hay situaciones como la quema de las camionetas de la ONU y la corporación ha estado amenazada muchas veces, somos objetivo militar. Esta misma dirección regional tiene tres amenazas en este momento encima porque, justamente, estamos actuando. Sin embargo, nosotros no solamente sancionamos también estamos trabajando con proyectos de desarrollo forestal, con negocios verdes y con incentivos forestales amazónicos. Es llegarle a la comunidad con aprovechamientos de la selva de una manera sostenible.

En este momento, con la ayuda del Ministerio y la visión Amazonía, con las veredas más cercanas a Chiribiquete creamos un proyecto forestal de desarrollo sostenible. Esas comunidades se unieron y formaron un polígono de 6.000 hectáreas y bajo un modelo de desarrollo forestal sostenible van a empezar a explotar esta madera. Nosotros le hicimos un acompañamiento técnico y se les entregó la resolución en donde pueden iniciar a hacer esa explotación. Por ejemplo, de cada hectárea se aprovechan solo 6 árboles para sacar madera legal, con controles y seguimientos por parte de todas las instituciones y de los mismos campesinos.

El desarrollo forestal sostenible es una estrategia para controlar este problema. Es una vía para llegar a las comunidades qué sabemos que ya están ahí, y que el Estado de alguna u otra manera lo ha permitido porque hay escuelas y plantas solares, que son formas de presencia institucional.

Juan Pablo Correa

Por Juan Pablo Correa

Periodista y antropólogo de la Universidad Javeriana, con énfasis en temas en medio ambiente y salud.@jpablocorreapjcorrea@elespectador.com
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