29 Jun 2022 - 2:00 a. m.

Guardaparques amenazados: ¿quién responde por su salud mental?

Ser guardaparques de los Parques Nacionales Naturales de Colombia (PNN) no es una tarea fácil. Trabajan en zonas aisladas y con poca capacidad de conectarse con sus familias, además, desde 2020, en el Amazonas se han sumado las amenazas. A pesar de que desde 2017 Parques les da la posibilidad de acceder a acompañamiento psicosocial, solo hay ocho psicólogos para más de 600 funcionarios.
María Paula  Lizarazo

María Paula Lizarazo

Periodista de Amazonia y Ambiente
Los funcionarios de PNN se enfrentan a jornadas de aislamiento y desconexión.  / AFP
Los funcionarios de PNN se enfrentan a jornadas de aislamiento y desconexión. / AFP
Foto: AFP - GUILLERMO LEGARIA

Las amenazas por parte de grupos armados ilegales a funcionarios en campo de Parques Nacionales Naturales (PNN) de Colombia ha revivido un tema que preocupa a los colectivos de guardaparques desde hace años: la salud mental. Los funcionarios han señalado varias veces que necesitan acompañamiento psicosocial, no solo en estos casos de riesgo público, sino frente a los retos que se presentan en el día a día, especialmente en las zonas más alejadas de cascos urbanos. (Lea: Funcionarios de Parques de la Amazonia no han podido regresar desde 2020 por amenazas)

Actualmente, hay un psicólogo por cada dirección territorial de Parques en Colombia, una directriz que logró el sindicato Sintraparques en 2017. Sin embargo, según su presidente, Carlos Alberto Aguilar, esto se traduce en que hay seis psicólogos, uno en cada territorial, más los dos de Bogotá, para más de 600 funcionarios, una cifra insuficiente.

Aguilar cuenta que desde hace más de diez años varios guardaparques empezaron a hablar de situaciones que ocurrían en cada dirección territorial y pensaron que la creación de una figura sindical les permitiría reunirse y tener una agenda. Inicialmente, entre 2012 y 2014, se vincularon a Sintrambiente, el sindicato de trabajadores del sistema nacional ambiental.

Pero quisieron formar un sindicato propio que reuniera las necesidades particulares de los funcionarios de Parques Nacionales, por lo que en 2014 crearon Sintraparques, el Sindicato Nacional de Trabajadores de PNN.

El acompañamiento psicológico ha sido uno de los puntos cruciales en las negociaciones con Parques. “Vimos que era necesario generar un apoyo psicosocial para los funcionarios: tenemos familias disfuncionales, situaciones de depresión, compañeros con situación de ludopatía o alcoholismo y no podemos desconocer que el mismo trabajo nos ha llevado a enfrentar situaciones de riesgo público, además de la carga laboral. Todo eso es una olla a presión”, señala el presidente del sindicato. A esto se suman los testimonios de una funcionaria de Parques y un exguardaparques, quienes prefieren mantener su nombre en reserva.

La funcionaria asegura que recientemente vivió acoso laboral. Aunque logró acceder a acompañamiento psicológico por parte de la entidad y fue trasladada, el proceso terapéutico se vio frenado más de una vez porque cambiaban el psicólogo. Para ella, estar contando una y otra vez su caso era revictimizante. Además, la funcionaria señala que el acompañamiento psicológico en Parques es insuficiente.

“Lo único que hacen y que creen que con eso llenan el chulo es que nos mandan correos con tips para no caer en depresión y de primeros auxilios psicológicos”. Por su parte, el exguardaparques menciona que una constante en Parques es que a la entidad “le cuesta mantener a los profesionales, porque no hay buenas condiciones de bienestar”. Igualmente, dice, “ante la ausencia del Estado, los guardaparques nos convertimos en la cara visible de este, y se extrapolan sus funciones”.

Hoy en día, los guardaparques no pueden acceder a las áreas protegidas de la Amazonia en nueve de los once parques por amenazas. Desde 2020, hombres que se hacían llamar integrantes de las nuevas Farc-Ep prohibieron la presencia de funcionarios de Parques en estas áreas protegidas del Amazonas. (Puede leer: Con la fuerza de un oso los campesinos se oponen a minería en Quebradona)

“Cuando surgieron las amenazas, lo que se hizo fue sacar a la gente del área y luego poner la denuncia ante la Fiscalía”, explica Robinson Galindo, director de la Territorial Amazonas. Luego de eso, hay un “seguimiento permanente para ver si la persona está bien con un acompañamiento psicosocial” y se sigue un protocolo en coordinación con la Oficina de Gestión de Riesgo.

En casos en los que los funcionarios vayan a regresar al área protegida tras una amenaza, Parques solicita un estudio ante la Unidad Nacional de Protección. Galindo añade que cuando un guardaparques está amenazado, “la entidad activa el protocolo y tienes que seguir la recomendación. Ha pasado que la gente está amenazada y no sigue las recomendaciones; ahí no se responde porque no siguieron el lineamiento”.

El director se refiere, por ejemplo, a los casos en los que los guardaparques tienen un día de compensatorio y se mueven entre las zonas en que no deberían estar para ir a ver a sus familias. “Así estés en descanso, los mismos protocolos de riesgo están activos” y en caso de que ocurra algo, dice Galindo, la entidad responde.

De hecho, el exguardaparques comenta que uno de los motivos por los que se creó la Asociación de Guardaparques fue que, en casos en los que algún funcionario amenazado aparentemente no había seguido las recomendaciones de Parques, la entidad no respondía, por lo que entre varios guardaparques terminaban organizándose para recolectar dinero y cubrir los gastos fúnebres en caso de que la amenaza terminara en mayores.

Según un sociólogo que trabaja en una ONG ambiental y fue guardaparques —quien también prefiere que su nombre no sea mencionado—, parte del problema es que se aplica el mismo código laboral para funcionarios que están en campo y en Bogotá.

Parques, señala, debería tener un enfoque diferencial, sobre todo para la gente que trabaja en territorio, teniendo en cuenta que las personas que se encuentran en las zonas más remotas deben responder a las dinámicas propias de cada lugar, como que no siempre hay posibilidad de moverse en los días de descanso o que no existen horarios en caso de que a alguna comunidad le surja una urgencia.

Aguilar coincide. Aunque cuando hay amenazas los guardaparques evitan moverse, explica que “es muy complejo marginarnos y somos conscientes de que debemos responderles a las comunidades, en muchos casos somos los únicos representantes del Estado en ciertas zonas”.

Por su lado, Galindo añade que el acompañamiento psicosocial no se da solo por riesgo público, sino también por “temas de consumo o problemas familiares”. “Este acompañamiento se da a las personas que lo requieran”. (Le puede interesar: ¡Tenemos que hablar de los guardaparques!)

Pero Aguilar comenta que, como los psicólogos son contratistas, entre diciembre y febrero no hay opción de acceder a ese acompañamiento. “Si en enero hay una crisis, nos queda ir a misa”, y sentencia: “Nuestros psicólogos no deben ser de momento, por contrato, sino que deben ser parte de la planta. La salud mental no va de febrero a diciembre”.

Para la tesis de maestría “Narrativas sobre salud mental y estrategias de afrontamiento de guardaparques de la Dirección Territorial Amazonia de Parques Nacionales Naturales expuestos a situaciones de riesgo público” (2021), de la Universidad Nacional, su autora, Marcela Mancipe Martínez, entrevistó a varios guardaparques que han estado en situaciones de riesgo público. La investigadora evidenció que estos hechos generan afectaciones como estrés agudo y ansiedad en los funcionarios.

La Asociación de Guardaparques y el Colectivo de Guardaparques adelantan un proceso para ser reconocidos y reparados como víctimas y sobrevivientes del conflicto armado, en el que una de las claves es el acompañamiento psicosocial. En el informe exponen casos de asesinato (17), desaparición (uno), exilio (uno), desplazamiento, amenazas, extorsión, secuestro, señalamiento, discriminación y hostigamiento.

En su investigación, Mancipe propone un modelo de atención enfocado en riesgo público “que contemple formación, intervención en crisis, acompañamiento periódico y seguimiento varios meses después de la ocurrencia del evento de riesgo”, para el funcionario y su red primaria, como sus familiares.

El Espectador intentó contactarse con el área encargada de acompañamiento psicosocial de la territorial de Amazonas para conocer en detalle cómo son los procesos de acompañamiento para los funcionarios en esta región, pero al cierre de esta edición, la entidad no había autorizado la entrevista. (Lea también: La OMS publicó su examen más completo sobre la salud mental mundial. ¿Qué dice?)

*Este artículo es publicado gracias a una alianza entre El Espectador e InfoAmazonia, con el apoyo de Amazon Conservation Team.

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