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Lanzan “vaca” global para salvar la biodiversidad

Este 24 de agosto, en Vancouver (Canadá), se aprobó el Fondo para el Marco Global de la Biodiversidad, el instrumento que movilizará miles de millones de dólares para cumplir con el ambicioso objetivo de revertir la pérdida de animales, plantas y ecosistemas en los próximos siete años.

María Camila Bonilla
24 de agosto de 2023 - 08:13 p. m.
El fondo busca aportar para cumplir el objetivo mundial de conservar el 30 % de territorios terrestres y marinos para 2030.
El fondo busca aportar para cumplir el objetivo mundial de conservar el 30 % de territorios terrestres y marinos para 2030.
Foto: EFE - Bienvenido Velasco

Entre los aplausos de cientos de delegados de todo el mundo, en la séptima asamblea del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por sus siglas en inglés) se aprobó un nuevo fondo que reunirá los recursos para cumplir con el gran objetivo de revertir la pérdida de animales, plantas y ecosistemas —lo que formalmente conocemos como biodiversidad— para 2030.

Carlos Manuel Rodríguez, director del GEF y exministro de Ambiente de Costa Rica, celebró la decisión, que también caracterizó como “histórica”. El lanzamiento del fondo, llamado oficialmente “Fondo para el Marco Global de la Biodiversidad” (GBFF por sus siglas en inglés), viene después de cerca de ocho meses de trabajo “eficiente e intenso” para establecer el fondo, indicó Rodríguez.

Tras la aprobación, que tuvo lugar este 24 de agosto en Vancouver, se conoció que Canadá entregará 200 millones de dólares para el fondo, convirtiéndose, hasta ahora, en el único país que ha destinado recursos para el fondo. Reino Unido, por su parte, se comprometió con dar 10 millones de libras esterlinas, aunque aclaró que, por sus “ciclos fiscales”, no puede donar recursos todavía.

Otros países, como Japón, manifestaron su compromiso con el fondo, pero no indicaron tener una intención de destinar una cifra específica de recursos. A pesar de esto, uno de los codirectores del GEF explicó que esperan que el lanzamiento del fondo desencadene el proceso de inversión.

El fondo se utilizará, principalmente, para que los países con menos recursos puedan cumplir con los compromisos que se adquirieron a finales del año pasado en el “Marco global de biodiversidad Kunming-Montreal”, el acuerdo más importante que existe para proteger a la biodiversidad mundial.

El acuerdo, que varias veces se ha caracterizado como “altamente ambicioso”, incluye varias metas que todos los países deben cumplir si quieren detener la pérdida de biodiversidad. Una de ellas, por ejemplo, es la meta tres, que busca conservar el 30 % de territorios terrestres y marinos para 2030. Alcanzar esos objetivos requiere de dinero que, como se ha repetido en numerosas ocasiones en la asamblea de Vancouver, hoy no se tiene.

¿Cuánta plata, exactamente, se necesita para proteger la biodiversidad mundial? Hay varias pistas que dan cuenta de la magnitud del desafío, incluyendo la cifra que se reveló en la última cumbre de biodiversidad: se necesitan US $700 mil millones más para que todos los países puedan cumplir con la ambición que requiere el nuevo acuerdo.

Dentro de ese texto, entonces, quedó incluido que se movilizarán al menos US $200.000 millones anuales en financiación nacional e internacional para 2030 y que se aumentarán los recursos de países “desarrollados” a países “en desarrollo” hasta al menos US $20.000 millones de para 2025, y US $30.000 millones al año para 2030.

En el reporte de la ratificación del fondo, publicado en julio, se estableció que se esperaba que las contribuciones iniciales del fondo fueran de US $200 millones de tres donantes para diciembre de 2023. Rodríguez aclaró que, por el momento, estima que para 2024, con los nuevos ciclos fiscales en los países, se logren más aportes al fondo. “En un año y medio, tendremos la primera dispersión de recursos, lo cual se haría en tiempo récord”, especificó.

¿Cómo funcionará el fondo?

Tras la aprobación del acuerdo de biodiversidad a finales del año pasado, el consejo del GEF trabajó en lograr un consenso político “sobre la gobernanza, estructura y programación del fondo, que es básicamente cómo se distribuirán los recursos”, explicó Rodríguez, del GEF. Tras la aprobación del fondo seguirá su “capitalización”, es decir, la consecución de recursos para que pueda empezar a funcionar.

Además de los países con más recursos, se espera que el fondo también reciba recursos de otras organizaciones gubernamentales y subnacionales, el sector privado y organizaciones filantrópicas y otras fuentes sin ánimo de lucro.

Uno de los puntos que resaltó el director del GEF es que el nuevo fondo incluye un objetivo particular: hasta el 20 % de los recursos deberán destinarse a iniciativas relevantes para pueblos indígenas. Las delegaciones de Colombia, Brasil y del Fondo Internacional Indígena de Biodiversidad resaltaron este objetivo.

Sandra Vilardy, viceministra de Ambiente de Colombia, afirmó que esta “meta aspiracional reconoce y valor el conocimiento ancestral de los pueblos indígenas y su papel en la protección de biodiversidad. Esperan que el resto de recursos de apoyo para el fondo sean consecuentes con las metas que nos trazamos” en el acuerdo de biodiversidad.

Por otro lado, el ministro de Asuntos Internacionales, Ahmed Hussen, informó que el 25 % de recursos se asignará por medio de instituciones financieras internacionales y que se priorizará el apoyo a los más vulnerables, como estados insulares y países “menos desarrollados”, recibirán el 36 % de los fondos, más el 3 % “si pueden asumirlo”.

La séptima asamblea del GEF, una reunión que se realiza cada cuatro años, “llega en un momento crucial”, afirmó Rodríguez en su discurso de apertura de la cumbre. “El campo de la cooperación internacional ha permanecido estático, el mundo está haciendo las mismas cosas una y otra vez, pero ha obtenido los mismos resultados, que no son los que necesitamos”, agregó.

Por eso, resaltó que el paradigma financiero del GEF debe cambiar, y que debe pasar a incluir la participación de la sociedad civil, para “aumentar los impactos y resultados. Hoy reconocemos que tenemos que ser más inclusivos. El impacto colectivo es propiedad de todos”, puntualizó Rodríguez.

*Este artículo se realizó en el marco de la beca de reportaje de Earth Journalism Network a la 7ª Asamblea del Fondo para el Medio Ambiente Mundial en Vancouver, Canadá.

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María Camila Bonilla

Por María Camila Bonilla

Periodista con intereses en las áreas de medio ambiente, movimientos sociales y democracia, y conflictos y paz.mbonilla@elespectador.com

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P!pe(34840)24 de agosto de 2023 - 10:10 p. m.
Que el 1% aporte el 99% de los recursos de la vaca sería muy genial.
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