Los “superárboles”, como ya se conocen en la capital peruana funcionan como purificadores urbanos, los cuales tienen la misma capacidad de absorber CO2 y emitir oxígeno que 1.200 árboles reales y de filtrar 200.000 metros cúbicos de aire al día.
La iniciativa hace parte de “Tierra Nuestra”, empresa peruana dedicada a la conservación a través del desarrollo tecnológico.
“Nos juntamos un grupo de ingenieros, economistas y financieros peruanos y empezamos a trabajar en cómo podríamos solucionar el tema; así presentamos el proyecto del purificador de aire y comenzamos a desarrollarlo”, dijo uno de sus creadores, el ingeniero Jorge Gutiérrez.
Dos años después, el prototipo del purificador PAU-20 ha expuesto en las afueras del Ministerio de Producción de Lima, donde es visitado por escolares y autoridades.
“No sólo de Perú, sino también de Estados Unidos, Colombia, Venezuela, Chile, Corea, e incluso personalidades procedentes de París y Madrid”, añadió el ingeniero.
Su funcionamiento es simple, reproduce “determinados procesos que se realizan de forma natural en la naturaleza, procesos termodinámicos, de presión, enfriamiento”, es decir, la máquina recoge aire contaminado y lo devuelve limpio, explicó Gutiérrez. Todo el proceso por un costo de tres dólares diarios
El creador del “superárbol” afirmó que en otros países ya se han desarrollado proyectos similares, pero que todos resultaban inviables por su alto costo.
“Las máquinas desarrolladas en México o Chile proponían un consumo de entre 48 y 68 kilovatios por hora y un mantenimiento continuo, mientras que nosotros apenas utilizamos 2,5 kilovatios (el equivalente a 25 bombillas de 100 vatios) y alrededor de 60 litros de agua cada cinco horas”, detalló el miembro de Nuestra Tierra.
En cuanto al costo de instalación, el objetivo es lograr que empresas con interés en labores de responsabilidad social se apunten como patrocinadores y que los purificadores de aire no supongan un costo para los municipios peruanos.
Aunque el proyecto fue especialmente desarrollado para la contaminada capital del país andino, rodeada de cerros de arena y donde nunca llueve, el objetivo es exportar los purificadores de aire.
“La idea es llevarlo a la mayor cantidad de países que tengan este problema y poder trabajar a escala mundial para mejorar la salud de las personas”, aseguró Gutiérrez.
El PAU-20 fue admitido este año como candidato a los Rolex Award for Enterprise 2008, un galardón internacional que premia proyectos innovadores.
Para Gutiérrez, el “superárbol” permitirá mitigar los problemas que acarrea la contaminación, pero matiza que su principal función será la de concienciar a la población: “la única solución real y definitiva es que las personas se sensibilicen y dejemos de utilizar combustibles fósiles”.
“Debemos tomar conciencia de que la salud es un bien tremendamente necesario para la vida (...) y cada miembro de la sociedad debe protegerse de la contaminación y por ello es necesario poner todo nuestro ingenio para resolverlo”, concluyó.
Árboles-robot, una solución para la contaminación en Lima
La contaminada capital peruana dispondrá de árboles-robot, cada uno de
ellos capaz de purificar aire suficiente para que respiren al día
20.000 personas.
El Espectador
28 de enero de 2008 - 09:24 a. m.
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