19 Jul 2021 - 9:34 p. m.

Áreas protegidas, elementos claves para la protección y conservación del agua

Desde hace 12 años, ISAGEN, Parques Nacionales Naturales, Patrimonio Natural y recientemente WWF trabajan por la conservación de ecosistemas estratégicos en los que prevalezca el recurso hídrico.

Redacción Bibo

En el oriente de Caldas se esconde uno de los bosques húmedos más importantes de Colombia, la Selva de Florencia, un ecosistema que desde 2000 luchó por ser reconocido como Parque Nacional Natural, un derecho que alcanzó en 2005, y que ahora forma parte de la red de 42 Parques Nacionales Naturales del país. Un ecosistema que durante décadas ha sido testigo de la violencia en Colombia. No obstante, es un territorio estratégico para la biodiversidad por las fuentes hídricas que alberga y por ser el hábitat de muchas especies endémicas y de algunas que están en vías de extinción, principalmente de anfibios y roedores.

La conservación de esta zona se debe en gran medida a un trabajo articulado entre Parques Nacionales Naturales e ISAGEN. A partir de información científica, de material cartográfico y de recursos económicos, la hidroeléctrica contribuyó significativamente a la declaratoria del parque y, después, al plan de manejo que ha garantizado, desde ese entonces, el buen funcionamiento de esta área protegida. “El proyecto surgió, en un comienzo, por la inversión de recursos obligatorios del 1 % que debía realizar la empresa como compensación ambiental por la construcción de la Central Hidroeléctrica Miel I”, explicó Huber Vanegas, profesional ambiental de ISAGEN.

Pero ¿por qué es importante proteger estas áreas para garantizar la provisión y regulación del agua? Para Carlos Mauricio Herrera, especialista en áreas protegidas de WWF, “estos ecosistemas andinos, que se encuentran en alturas superiores a los 1.200 msnm, tienen unas condiciones ecológicas por ser reguladores de agua. Desde la parte más alta se genera el agua y empieza un proceso de conducción que baja por el bosque andino. Como están en zona de montaña, tienen la condición de formar caudales, ya sean ríos, quebradas o riachuelos, que van captando toda el agua. Protegerlos beneficiaría a las poblaciones aledañas y contribuiría a la generación de electricidad, como para las hidroeléctricas”.

Al conseguir que la Selva de Florencia fuera declarada Parque Nacional Natural, ISAGEN decidió transformar su iniciativa en un proyecto más ambicioso. Desde hace 15 años su objetivo era contribuir a la conservación de zonas estratégicas para incidir en sus áreas de influencia, promoviendo la preservación de la biodiversidad y del agua, por ello debía seleccionar áreas protegidas que tuvieran una relación directa con la ubicación de sus centros productivos. Así fue como eligió al Parque Nacional Natural Serranía de los Yariguíes, en Santander, y al Parque Nacional Natural Las Hermosas - Gloria Valencia de Castaño, en Tolima.

“Había que impulsar actividades que apuntaran a la sostenibilidad y a la regulación del recurso hídrico, porque sabemos que es un beneficio para todos. Las acciones están orientadas a prevenir, mitigar y compensar impactos, además de mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la zona de influencia”, añadió Vanegas. Así fue como desde 2010 ISAGEN inició una estrategia para restaurar 4.057 hectáreas del Parque Nacional Natural Serranía de los Yariguíes, hogar de los últimos bosques altoandinos que quedan en Colombia.

Por su parte, el especialista Herrera aclaró que “las empresas que se benefician con los recursos naturales tienen una responsabilidad alta, principalmente en conservar los beneficios de la naturaleza que les está brindando este servicio. Así como hay una ganancia para la empresa, la intención, por supuesto, es que haya una retribución a acciones de conservación, a la generación de alianzas entre las autoridades, corporaciones autónomas, ONG que promueven procesos de preservación y la empresa privada”.

Pese a que se han enfrentado a varios desafíos, como impulsar el compromiso a largo plazo de los actores locales, con quienes se lograron acuerdos o motivar a nuevas personas para que se involucren en este modelo, ISAGEN, Parques Nacionales Naturales y WWF buscan seguir teniendo un mayor impacto en las estrategias de conservación. Para 2021, esperan sanear 283 hectáreas y restaurar 20 hectáreas de estos tres ecosistemas estratégicos.

Además, a largo plazo, quieren consolidar un corredor de áreas protegidas en el ámbito andino, partiendo de la articulación de actores locales, la incidencia en la gobernanza del territorio y haciendo gestión regional. Este proyecto pretende ser un ejemplo de cómo las áreas protegidas son elementos claves para la protección, preservación y conservación del agua.

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