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14 Jul 2022 - 2:00 a. m.

Así se preparan las comunidades de Caquetá y Guaviare para prevenir incendios en la Amazonia

Más de 80 actores comunitarios en los municipios de Calamar y Belén de los Andaquíes fueron capacitados en prevención de incendios por los cuerpos de bomberos de la zona y WWF. Entre 2015 y 2021, Guaviare y Caquetá fueron los departamentos amazónicos con más puntos de calor registrados.
Más de 80 actores comunitarios fueron capacitados.
Más de 80 actores comunitarios fueron capacitados.
Foto: Giovanny Moreno - Giovanny Moreno

En febrero de este año, la Alcaldía del municipio de Calamar, en Guaviare, declaró alerta roja por incendios forestales, los que terminaron afectando más de 15.000 hectáreas en todo el departamento, así como más de 2.000 en la zona de amortiguación del Parque Nacional Natural (PNN) Serranía de Chiribiquete. Fue una situación muy preocupante, porque, además, enero fue el mes con más focos activos en la región durante los últimos diez años, con más de 40.800 puntos de calor detectados, según el Reporte de Monitoreo de Puntos de Calor de la Comisión Nacional Técnica Asesora para Incendios Forestales. (Lea: Conviviendo con tigres, una historia de conservación exitosa)

Lo que sucedió en Calamar no es un evento aislado. De hecho, es algo recurrente en departamentos de la Amazonia noroccidental, como Caquetá, sur del Meta, Putumayo y Guaviare, donde está el llamado “arco de deforestación”, una zona en donde las tasas de deforestación son altas por la expansión de la frontera agropecuaria, la apropiación de terrenos con restricciones de uso y ocupación y la construcción de vías ilegales.

¿Pero qué provoca los incendios que se presentan en esta zona? Primero, hay relación con la época de sequía en la Amazonia, que suele ser entre diciembre y marzo, cuando se presentan unas condiciones que facilitan los incendios. Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), durante estos meses los ecosistemas de bosque pierden gran parte de su humedad superficial e interior y son más susceptibles a la combustión. Por esto, cualquier acción premeditada asociada a un interés por deforestar o cualquier error humano que se presente y pueda provocar un incendio tiene mayor probabilidad de expandirse rápidamente durante esta época del año, explica Johana Herrera, oficial de Bosques y Cambio Climático de WWF Colombia.

Ante este escenario, desde 2019, comunidades de los departamentos de Guaviare y Caquetá han estado trabajando para fortalecer sus sistemas de monitoreo local para prevenir los incendios. A través de talleres liderados por WWF Colombia, más de ochenta personas se han capacitado en conocimientos teóricos y prácticos sobre este fenómeno. “El manejo de incendios se puede hacer en diferentes fases y, desde WWF, lo que buscamos era trabajar en acciones específicas para su prevención, en áreas estratégicas de Belén de los Andaquíes, en Caquetá, y Calamar, en Guaviare”, explica Herrera.

Las capacitaciones abordaron temas como las causas de los incendios y las acciones que pueden prevenirlos. José Ibáñez, representante de la Asociación de Productores Agropecuarios de Guaviare (Asoproagro), fue uno de los participantes de estos talleres. A partir de su experiencia, explica que una de las varias razones por las que se generan los incendios tiene que ver con las prácticas de producción agrícola. “Los pastos llegan a cierta edad en que empiezan a mostrar problemas fitosanitarios y una de las formas para contrarrestar las enfermedades de los pastos es quemarlos”, explica Ibáñez y agrega que esta acción y las quemas de pequeñas áreas de potrero por parte de finqueros se pueden salir fácilmente de control durante los meses secos.

Y a estas prácticas se le suma un problema más grande: la apropiación de tierras. “Esto lo hacen personas con poder económico que tienen otras motivaciones. Identifican áreas de interés para deforestarlas y llevar a cabo actividades productivas legales o ilegales”, indica Herrera, de WWF Colombia. La problemática es compleja y por eso es necesario abordarla desde varios frentes, siendo uno de ellos la prevención. (Puede ver: Así funcionan los Pagos por Servicios Ambientales para conservar y producir en Colombia)

En los talleres para las comunidades del Caquetá y Guaviare, los cuerpos de bomberos capacitaron a grupos de brigadistas en identificar factores de riesgo y zonas críticas para la propagación de incendios forestales, formación en primeros auxilios, acciones de sensibilización y búsqueda de estrategias para la recuperación de las zonas afectadas por el fuego.

Además, los participantes fueron formados en algunas acciones de prevención, como la construcción de barreras cortafuego (espacios de terreno libres de material orgánico de fácil combustión) y la eliminación de vegetación y residuos para evitar que se genere un incendio ahí.

Con los aprendizajes en el proceso, los participantes han visto la relevancia de que diferentes actores sigan apoyando la conformación de redes comunitarias para desarrollar planes de respuesta ante un evento de incendio forestal.

Isabel González, de la Asociación de Mujeres Emprendedoras Ayakuná, en Belén de los Andaquíes, dice que la importancia de los talleres es que ahora un grupo de doce mujeres hace parte de una alianza con el comité de riesgos del municipio para prevenir incendios. “Si bien ya éramos un grupo importante en la gobernanza forestal, ahora también aportamos a esta cadena de prevención, que es tan importante”, manifiesta González.

El trabajo conjunto y empoderamiento de los líderes comunales es uno de los elementos más importantes para que iniciativas como esta funcionen. “Estas capacitaciones aportan para que los habitantes puedan cooperar entre sí y con la institucionalidad para mejorar ciertas prácticas. Y es que los mismos líderes comunales manifiestan que quieren mantener su territorio con bosques”, explica Herrera.

Tanto Ibáñez, en Guaviare, como González, en Caquetá, han hecho parte de otras iniciativas para proteger y aprovechar sosteniblemente los recursos naturales de sus municipios. Mientras que la Asociación de Mujeres Ayakuná comercializa semillas y frutas del bosque, Asoproagro, en el Guaviare, se ha enfocado en la producción sostenible del fruto sacha inchi y copoazú. “Antes, había una cultura de siembra de coca muy fuerte que provocó procesos extensos de tala. Ahora, estamos impulsando esta nueva producción para que la gente vea que el bosque no es enemigo y encuentren las ventajas de mantenerlo en pie”, explica Ibáñez sobre el proceso que han llevado en municipios como Calamar. (Lea también: Innovación en la producción cacaotera y láctea a través del Programa Rutas PDET)

¿Qué se puede hacer antes de la siguiente época de sequía?

Faltan unos cinco meses para el inicio de la temporada seca en la Amazonia, lo que significa que aún queda un tiempo para trabajar en los retos que persisten. Uno de ellos, resalta González, es que la capacitación comunitaria debe continuar, ya que “poco sirve que nosotras estemos enteradas de cómo debemos prevenir, mientras que otros miembros de la comunidad siguen teniendo conductas riesgosas”.

Esta mayor participación de la comunidad ha tenido buenos resultados en el núcleo veredal en donde vive José Ibáñez, quien hace parte del municipio de Calamar. “Los mismos pelados de las veredas se han convertido en los replicadores del mensaje de prevención, logrando así llegar a más partes con los nuevos conocimientos”, explica el líder. Pero esta zona, que comprende las veredas de La Cristalina, San Miguel, San Miguel Alto, Alto Termales, Los Termales, Primavera, Caño Triunfo y Patio Bonito, al noroccidente del Parque Nacional Chiribiquete, todavía tiene un gran reto: la lejanía de los cuerpos de bomberos.

“Estamos más o menos a dos o tres horas en carro de los bomberos de Calamar o El Retorno y por eso estamos buscando cómo fortalecer la capacidad de respuesta inmediata mientras llega el equipo profesional”, indica Ibáñez. Una de las propuestas, que ha implicado la participación de la Alcaldía de Calamar, busca que se instalen unos equipos básicos para el control de incendios en la vereda La Cristalina, como punto estratégico desde donde se facilita la movilización hacia otras veredas. Incluso, dice Ibáñez, se podría pensar en establecer un pequeño cuerpo de bomberos en La Cristalina para atender emergencias.

A su vez, es clave promover acuerdos de colaboración entre gobernaciones, alcaldías, consejos departamentales, distritales y municipales con las comunidades que habitan los territorios, para asegurar acciones oportunas, eficaces y adecuadas en el manejo del riesgo de incendios forestales. También, uno de los retos más grandes que permanece son las grandes quemas realizadas por los apropiadores de tierra, indica Herrera, de WWF Colombia.

“A veces las personas que trabajan en la prevención de incendios se desmotivan, porque nos dicen que ellos participan en los talleres y lideran acciones de prevención que incluyen la sensibilización a los demás miembros de su comunidad, pero los que siguen quemando son otros”, explica. Para atender esta problemática se necesita la intervención y el trabajo conjunto de actores a escala municipal, departamental y nacional y en varios frentes, que incluyen el fortalecimiento institucional y normativo, y la implementación efectiva de la ley de delitos ambientales. (Le puede interesar: ¿Cómo participó Colombia en la última conferencia sobre medio ambiente de las Naciones Unidas?)

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