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Con innovación local pescadoras del Pacífico contribuyen a la economía regional

En el Pacífico colombiano se aprovecha la tradición cultural y saberes ancestrales, a través de diferentes estrategias, entre las que están proyectos que impulsan la transformación de alimentos locales e iniciativas que promueven los territorios. Estas acciones contribuyen a la economía colombiana e impulsan nuevos negocios verdes en el país.

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Redacción Bibo
30 de agosto de 2021 - 08:02 p. m.
Las platoneras se organizaron y montaron una planta de producción, donde acopian, procesan y transforman el descarte de la pesca industrial de camarón.
Las platoneras se organizaron y montaron una planta de producción, donde acopian, procesan y transforman el descarte de la pesca industrial de camarón.
Foto: FAO
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“Los conocimientos ancestrales por tradición se heredan de los abuelos. Aquí, por ejemplo, lo hacemos con las yerbas”, recuerda Amanda Mondragón, mientras recolecta cilantro, orégano y el ají que utiliza para condimentar los filetes de pescado que usa para elaborar los chorizos y butifarras, que vende en La Barra (en el Pacífico Colombiano), su pueblo natal. Amanda hace parte de las 21 mujeres que integran el grupo de mujeres emprendedoras en la línea de productos marinos tradicionales, es de resaltar el acompañamiento a esta iniciativa por parte de hombres de la comunidad, experiencia que fortalece el trabajo comunitario dentro del territorio.

Este grupo de trabajo, desde 2016, ha desarrollado una iniciativa de transformación de materias primas de biodiversidad del área en productos que hacen parte de la gastronomía local y tradicional que van desde dulces típicos como el birimbí; dulce de papa china; torta o atollado piscan de maíz y rapingachos, hasta chorizos y butifarras de pescado, su plato fuerte. “Nos capacitamos en manipulación de alimentos a través del SENA y en esos cursos surgió la idea de hacer los chorizos de pescado”hu dice Amanda, de 49 años. Pero, empezaron a utilizar muchos condimentos y no les convencía por completo esta elaboración.

Por eso, ensayaron con productos naturales como pescado fresco y las hierbas que han cultivado por tradición en sus territorios. “Adobamos los filetes con el orégano o el cilantro y luego hacemos el proceso de embutido. Finalmente, los ponemos en el fogón de leña y quedan ahumaditos. Deliciosos”, asegura Amanda. Para la butifarra, el ají ancestral de la zona es el ingrediente secreto. Y cada uno de los platos, que se le vende a los locales y a los turistas, va acompañado de yuca o papa china, otro manjar de esta zona del Pacífico.

Este tipo de emprendimientos han contribuido a impulsar la economía del país desde 2014 cuando se publicó el Plan Nacional de Negocios Verdes, que ha tenido como objetivo definir lineamientos de política y proporcionar herramientas para la planificación y toma de decisiones que permitan el desarrollo, el fomento y la promoción de la oferta y la demanda de los Negocios Verdes y Sostenibles. Así como los que impulsan la comunidad de La Barra, quienes han contado con instrumentos, incentivos, coordinación y articulación institucional para el crecimiento económico.

Además, estos saberes ancestrales de las comunidades colombianas se han abordado desde la implementación, en 2001, de la Política de Participación Social en la Conservación, que se caracterizó por marcar una directriz institucional hacia procesos que buscan generar cambios de actitud de la sociedad frente a su entorno y la consolidación de estrategias para la conservación de la biodiversidad, los servicios ambientales y la diversidad cultural del país. En la implementación de esta política participó Parques Nacionales Naturales (PNN) impulsando el reconocimiento y respeto de los derechos culturales, territoriales y étnicos de las minorías.

En la actualidad, son 1.200 familias afrodescendientes beneficiadas por el programa Desarrollo Local Sostenible implementado por PNN y que es financiado con recursos de la Unión Europea. Se han fortalecido iniciativas económicas sostenibles en el marco de los acuerdos de uso, manejo y aprovechamiento con grupos étnicos en once (11) áreas protegidas del Sistema de Parques Nacionales Naturales (SPNN). Uno de esos Parques Nacionales Naturales ha sido el de Uramba Bahía Málaga, territorio del que hace parte Amanda.

Otra de las iniciativas está en Buenaventura, donde mujeres afrodescendientes desfilan por las calles con un platón en su cabeza en el que llevan pescado, mariscos y los frutos del mar Pacífico. Este grupo, conocidas como “Las Platoneras” de Buenaventura, está conformado por 11 mujeres, muchas de ellas cabeza de hogar. “Ser platonera no es solo mi oficio, es mi esencia. Me siento orgullosa de ser una mujer platonera, heredé esta enseñanza de mi madre, que ha trabajado más de 34 años en este arte, y gracias a este nos ha sacado adelante. Hoy sostengo a mi hijo de este mismo arte”, señala Rocío Pino, de 37 años. El tollo fresco, los camarones y mariscos recién traídos del puerto son los principales productos que comercializan.

Las platoneras se organizaron y montaron una planta de producción, donde acopian, procesan y transforman el descarte de la pesca industrial de camarón. Además, desde hace seis años venden hamburguesas y chorizos de pescado en gran parte del territorio nacional. Sus iniciativas han avanzado con el apoyo del proyecto REBYC II, financiado por la FAO y desarrollado por INVEMAR; también han recibido formación para la transformación y comercialización de sus productos. Dentro de sus planes contemplan la ampliación de la planta y el mercado, favoreciendo así a muchas más mujeres de la región con el anhelo de establecer una vinculación formal que les permita acceder a garantías de seguridad social, una de las mayores necesidades históricas.

Este colectivo de mujeres también se ha visto beneficiados con el impulso a los negocios verdes en el país. Estos negocios se dividen en varias categorías entre los que están los bienes y servicios sostenibles provenientes de los recursos naturales entre los que están el sector de agrosistemas sostenibles y sus subsectores; el sistema de producción ecológico, orgánico y biológico; el sistema de producción agroecológico y agroturismo. En la actualidad, hay 257 negocios verdes, como el de La Barra y el de Buenaventura.

Desde las regiones y, muchas veces liderado por mujeres, se ha impulsado la economía del país que han generado innovación económica y social. Además, se han trasformado sus territorios convirtiéndose en un referente para que jóvenes encuentren en estos emprendimientos una alternativa de vida que, a la par, contribuya a la protección del medio ambiente.

Por Redacción Bibo

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