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Conservar el bioma amazónico, una tarea compartida

Países que comparten la Amazonia trabajan para conservar esta región y mitigar los daños que se han generado con el cambio climático, además de fortalecer los medios de vida de las personas que habitan en esta zona. Estas son las estrategias que se han creado para cumplir con el objetivo.

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16 de diciembre de 2021 - 02:23 p. m.
En el bioma amazónico, a 2017 se reportaban 1.033 áreas protegidas (AP). / FAO - Adriana Vera
En el bioma amazónico, a 2017 se reportaban 1.033 áreas protegidas (AP). / FAO - Adriana Vera
Foto: Cortesía FAO
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En la Amazonia se encuentra el río más grande del mundo, con un promedio de 230.000 m³ de agua por segundo, lo que corresponde al 20 % del agua dulce en la superficie del planeta. Este bioma es además el hogar de pueblos indígenas y de innumerables especies de animales y plantas. Sus bosques cumplen un rol clave en la estabilidad del clima en Sudamérica y en la calidad de vida de los seres que allí habitan.

En la gran extensión del bioma amazónico, a 2017 se reportaban 1.033 áreas protegidas (AP); es decir, el 33 % del ecosistema amazónico está protegido por alguna figura de conservación, lo que convierte a la Amazonia en una de las regiones más importantes de la Tierra, y una de las más importantes en términos de biodiversidad y servicios ecosistémicos para sus habitantes y los sectores productivos que dependen de estos.

Sin embargo, este gran sistema ecológico, social y cultural se está viendo afectado por aspectos como el cambio climático y la deforestación, que están poniendo en peligro esa riqueza. Es por eso que las estrategias que giran en torno a la conservación y el cuidado de las áreas naturales protegidas, junto a los territorios indígenas, son los mecanismos de defensa más importantes para la biodiversidad y la gestión sostenible de los ecosistemas, y son también fundamentales para la conservación de bioma amazónico en su totalidad.

Es así como desde el 2008 la Red Latinoamericana de Cooperación Técnica en Parques Nacionales, otras Áreas Protegidas, Flora y Fauna Silvestres (más conocida como Redparques), con el apoyo de la Secretaría del Convenio de Diversidad Biológica (CDB) y otras organizaciones acordaron con los Sistemas Nacionales de Áreas Protegidas (SNAP) de los ocho países amazónicos y el territorio de ultramar que trabajarían de forma mancomunada para cumplir con un objetivo: la conservación del bioma amazónico.

Los representantes de estos países han trabajado con la agenda común “Visión Amazónica”, que los ha llevado a realizar acciones contundentes para implementar el Programa de Trabajo en Áreas Protegidas del CDB con enfoque regional.

El trabajo articulado en el marco de la “Visión Amazónica” de Redparques se robusteció con el proyecto “Integración de las Áreas Protegidas del Bioma Amazónico” (IAPA), gracias a la cooperación técnica y financiera de la Unión Europea, que es consciente de que la región es uno de los enclaves naturales prioritarios para enfrentar esta crisis ambiental global. Sin embargo, la protección de este bioma implica tremendos desafíos para los dirigentes, empresarios, autoridades territoriales y comunidades locales, en particular los pueblos originarios de los ocho países y el territorio francés que lo componen.

El proyecto IAPA, ejecutado entre 2014 y 2021, fue un trabajo conjunto entre la FAO (que a su vez lo coordinó), WWF, UICN, ONU Medio Ambiente y Redparques. Sus esfuerzos se centraron inicialmente en los ocho países amazónicos (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela) más la Guyana Francesa (territorio de ultramar). Luego, a lo largo de las dos fases del proyecto se incorporaron también los demás países miembros de Redparques en América Latina y el Caribe. En total, 22 países participaron en las actividades.

Con IAPA se buscó favorecer la cooperación técnica horizontal entre los países de la región amazónica, con el fin de mejorar la gestión y la integración de las áreas protegidas. Así mismo, se fomentaron diálogos entre actores de los países, incluyendo aquellos sectores aliados de la conservación o que representan amenazas potenciales para las áreas protegidas del bioma amazónico.

Según Claudia Marín, coordinadora regional de IAPA, el principal logro del proyecto “ha sido dinamizar las acciones de la iniciativa ‘Visión Amazónica’ de Redparques, a través de la implementación de los elementos del Programa de Trabajo de Áreas Protegidas, por medio del proceso de fortalecimiento de capacidades, de intercambio de experiencias, del desarrollo colaborativo de herramientas e insumos para la toma de decisiones a nivel regional y nacional, y el diálogo técnico que se realiza para incidir en políticas públicas de carácter global relacionadas con la Amazonia y las áreas protegidas”.

Gracias a la contribución del proyecto IAPA y el trabajo de los SNAP se logró resaltar el aporte de las áreas protegidas a los Objetivos de Desarrollos Sostenible, así como generar nueva información del bioma amazónico sobre qué conservar, cuánto conservar, cuáles son los costos ambientales de la conservación y dónde conservar a escala de bioma. Estos y muchos logros más fortalecieron a Redparques y su “Visión Amazónica” como plataformas de diálogo y cooperación técnica regional relacionadas con las áreas protegidas y conservadas. Además, estas plataformas se posicionaron como actores clave en escenarios de política global, como el Convenio sobre Diversidad Biológica.

Por su parte, Jutta Urpilainen, comisaria de Asociaciones Internacionales de la UE, recientemente afirmó: “Tenemos que dar esperanza y dejar un legado a las generaciones futuras. Es una tarea inmensa, pero minúscula en comparación con lo que perderemos si no actuamos ya. Podemos, y debemos, actuar ahora para asegurar un futuro más alentador y próspero para el patrimonio natural único de la Amazonia y sus comunidades”.

La UE viene acompañando y está decidida a seguir apoyando de cerca los esfuerzos de los países amazónicos, siempre bajo un absoluto respeto a su soberanía. Seguramente, juntos lograremos que este ecosistema estratégico esté mejor protegido y restaurado, sea más resiliente y un auténtico eje de desarrollo sostenible.

En este sentido, en 2019 la UE puso en marcha el Pacto Verde, su estrategia de crecimiento y competitividad, que guiará los esfuerzos ante los principales desafíos del planeta. Bajo este mandato ya se vienen lanzando e implementando políticas para combatir el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la sobreexplotación de los recursos naturales y la contaminación. Pero es claro que la Unión Europea no puede enfrentar estos desafíos por sí sola.

La protección de la Amazonia continúa siendo un desafío enorme, pero mediante iniciativas como la “Visión Amazónica”, los compromisos transfronterizos, el trabajo colaborativo y al apoyo decidido de la cooperación internacional, es posible abordar de forma más efectiva las problemáticas que afectan el bioma, proponiendo soluciones basadas en la naturaleza que permitan mejorar las condiciones de vida de las comunidades, sin comprometer la riqueza natural del bioma.

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