Cuando el cuerpo tiene fiebre, la primera indicación es reposar para que pueda concentrarse en recuperarse. Además, simultáneamente suda para bajar la temperatura, acelera y ralentiza ciertas funciones, coordina sus sistemas internos hacia un mismo objetivo. El sistema eléctrico colombiano está con temperatura alta, y la respuesta funciona igual: el ahorro es la condición base, pero produce efecto si el gobierno, generadores, empresas y hogares activan sus mecanismos al mismo tiempo y en la misma dirección.
Según cifras de XM, al 22 de julio los embalses se ubicaban en un 79,42% de su capacidad útil, por debajo de la senda de referencia de la CREG para garantizar el abastecimiento durante el Fenómeno de El Niño. Las proyecciones del mismo operador, publicadas el 23 de julio, estiman que en diciembre los embalses caerán al 20,69%, el nivel más bajo registrado en la historia del sistema. Al mismo tiempo, la demanda eléctrica creció 6,67% en julio frente al mismo mes del año anterior.
Según el Ministerio de Minas y Energía, el gobierno saliente coordina, desde febrero, una hoja de ruta de 53 acciones para fortalecer la confiabilidad del sistema, y presentó el 10 de julio una Estrategia Nacional frente al Fenómeno de El Niño.
La CREG tiene sobre la mesa una Resolución que establecería incentivos directos en la factura para que los usuarios regulados reduzcan su consumo: quienes ahorren más recibirían un beneficio monetario al cierre, quienes consuman de más pagarían un cargo adicional escalonado. El mecanismo lleva semanas pendiente de aprobación. Existe también, ya vigente, un programa permanente para que grandes consumidores industriales oferten reducciones voluntarias de consumo en el mercado eléctrico y reciban remuneración por ello.
El gobierno entrante llega a este escenario con el riesgo de apagón como uno de sus primeros grandes retos. La ministra de Minas y Energía designada, María Nohemí Arboleda, ya está activa y participó en la Conferencia Energética Colombiana ENERCOL 2026. Las decisiones que se tomen en esta transición (qué medidas se adoptan, cuáles se aceleran, cuáles se ajustan) serán determinantes.
Colombia sabe que la respuesta colectiva funciona. Según Acolgen, durante el Fenómeno de El Niño 2015-2016 el país redujo su consumo cerca de un 4%; con “Apagar Paga”, según el balance oficial del Gobierno Santos, se ahorraron más de 1.100 GWh en seis semanas, más del triple de la meta. Pero eso requiere coordinación real: el regulador con señales oportunas, los generadores gestionando los embalses con disciplina de largo plazo, las empresas flexibilizando operaciones en horas críticas, el sector público reduciendo su propio consumo, y los hogares con incentivos concretos para actuar.
Expertos del sector estiman que una hora de apagón diario le costaría al país entre $175.000 y $204.000 millones. Ese número sería el costo de la descoordinación. El ahorro con participación activa de todos los actores de la economía es un mecanismo para controlar las señales de alarma y aún estamos a tiempo.