El 22 de mayo Colombia realizó la subasta de Obligaciones de Energía Firme para el período 2029-2030. Participaron 85 plantas de generación, 77 recibieron asignaciones, y el resultado oficial sumó 143 GWh/día de energía firme y más de 4 mil megavatios de nueva capacidad. El Ministerio de Minas y Energía calificó el proceso como exitoso, ya que el déficit proyectado para ese período generaba alarmas.
Sin embargo, es importante tener presente que los resultados de una subasta son no son la meta, son el punto de partida a partir del cual se deben generar las condiciones necesarias para garantizar la ejecución de los proyectos asignados. Y en el sector eléctrico colombiano, la distancia entre la subasta y el proyecto terminado no ha sido fácil de recorrer. Según datos de XM citados por Acolgen sobre la totalidad de los proyectos, subastados o no, en 2022 ingresó efectivamente al sistema el 28% de la nueva capacidad proyectada; en 2023, el 17%; en 2024, el 25%; y en 2025, el 10,8%. En lo que va de 2026, de los 4.475 MW esperados, ha entrado el 6,3%, lo que evidencia un patrón, no una coyuntura.
Lo que retrasa los proyectos son las etapas de licenciamiento, conexión y construcción. Por ejemplo, en la subasta de mayo cuatro de los 15 proyectos nuevos adjudicados no tienen punto de conexión aprobado. Fitch Ratings advirtió recientemente que los beneficios de la subasta llegarán demasiado tarde para aliviar los riesgos del corto plazo y estás señales deben servir para tomar las decisiones que permitan cerrar el déficit de energía firme que, bajó del 6 % al 4 %, pero no desapareció, según los cálculos más rigurosos del sector. Por estos motivos es muy probable que el próximo gobierno tenga también entre sus tareas urgentes el convocar una nueva subasta.
Por otro lado, es importante resaltar que uno de los logros de la subasta fue que el 55,8 % de toda la energía firme asignada provendrá de plantas hidráulicas en operación, incluyendo la central San Carlos de Isagen, con la mayor adjudicataria individual: 12,4 millones de kWh/día. Las grandes hidroeléctricas con embalse seguirán combinando firmeza, capacidad de respuesta y costo de operación de una manera que ningún proyecto nuevo podrá replicar en los próximos años. Son el recurso real mientras los planes se ejecutan.
Lo que Colombia necesita ahora es acelerar el ritmo de materialización de proyectos. Urge desbloquear retrasos en líneas de transmisión, resolver los problemas de Air-e y ofrecer al sector una estabilidad regulatoria. Sobre todo, es importante conocer los resultados de la nueva subasta de contratos de largo plazo y evaluar nuevas asignaciones para atender el déficit no se cerró. Los acuerdos del 22 de mayo fueron un paso importante, pero las barreras en la ejecución siguen siendo el desafío.