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De las COP a la acción, ¿qué viene para Colombia y el mundo?

El período entre 2020 y 2030 fue denominado por las Naciones Unidas como la década de la acción para abordar la pérdida de biodiversidad y el cambio climático. Sin embargo, la pandemia pospuso la toma de decisiones cruciales en ambos frentes y 2021 se convirtió en el año determinante para reanudar los planes al respecto.

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10 de diciembre de 2021 - 01:59 p. m.
El período entre 2020 y 2030 fue declarado por la ONU como la década de la acción. / Getty Images
El período entre 2020 y 2030 fue declarado por la ONU como la década de la acción. / Getty Images
Foto: Getty Images - Andriy Onufriyenko
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El 2020 era un año esperado por las organizaciones ambientales, ya que se tenían previstos varios espacios internacionales en los que los gobiernos debían tomar decisiones importantes para enfrentar el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

Sin embargo, la aparición del covid-19, un virus que justamente demuestra lo interconectadas que están la salud humana y la del planeta, obligó a que varios encuentros globales, determinantes para definir qué hacer al respecto, solo pudieron llevarse a cabo este año.

Las negociaciones sobre el Marco Global de Biodiversidad, con el que se planea revertir la pérdida de naturaleza de aquí a 2030; la Pre-COP de Biodiversidad y la primera parte de la decimoquinta Conferencia de las Partes (COP15) del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB), así como la COP26 de Cambio Climático, que recién terminó en Glasgow (Escocia), fueron esos espacios determinantes en los que cerca de 200 países avanzaron en el propósito de tomar acciones para abordar las emergencias del planeta.

Para discutir sobre los avances logrados en estos escenarios, las deudas que aún están pendientes y los retos que tiene Colombia en la implementación de los compromisos adquiridos, la campaña BIBO de El Espectador realizó este 6 de diciembre el “Encuentro 2021: crisis climática y de biodiversidad, cómo pasar del compromiso a la acción”, que contó con la participación de expertos, representantes del Gobierno, periodistas e integrantes de la sociedad civil.

Se logró más de lo esperado, menos de lo necesario

Del 31 de octubre al 12 de noviembre se llevó a cabo en Glasgow (Escocia) la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en su edición número 26, en la que el principal objetivo era acordar cómo evitar que el aumento de la temperatura global se mantenga por debajo de 1,5° C para finales de siglo. Sin embargo, como lo recordó Manuel Pulgar-Vidal, líder global de Clima y Energía de WWF, durante su intervención en el encuentro, “la Secretaría de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático nos dice que la temperatura se incrementaría en 2,7° C si se cumpliesen al 100 % los planes de acción climática que hasta el momento los países han presentado”. Esta diferencia, entre lo que se persigue y lo que se está logrando, se conoce como la brecha de ambición. Y esa, precisamente, fue la primera gran conclusión del encuentro: existe una necesidad de cerrar la brecha de ambición frente al cambio climático.

Lo anterior no significa que la COP26 y los otros encuentros internacionales no hayan servido. Para Juliana Arciniegas, funcionaria del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia y quien ha participado en varias de las negociaciones, “se logró más de lo esperado, pero menos de lo necesario”.

En palabras de Ximena Barrera, directora de Relaciones de Gobierno y Asuntos Internacionales de WWF Colombia, “estamos yendo en la ruta correcta y tenemos tres grandes retos: la necesidad de cerrar la brecha de ambición frente a la acción climática, canalizar el tema de financiamiento y trabajar en la credibilidad, es decir, es importante que los países fortalezcan la ambición climática de acuerdo con su responsabilidad y compromisos, y aceleren la implementación”.

Afortunadamente esa brecha puede empezar a reducirse desde el próximo año, cuando culmine la decimoquinta COP del Convenio sobre Diversidad Biológica. Pero para que esto suceda es importante que las agendas del cambio climático y de la pérdida de biodiversidad se sincronicen.

Algo que a criterio de Pulgar aún no sucede, pues las discusiones sobre esto último están aún muy atrasadas. Para el líder global de Clima y Energía de WWF, es importante que el resultado de esta reunión ofrezca “un objetivo mundial claro y positivo para la naturaleza, un conjunto de objetivos medibles y mecanismos de implementación sólidos que impulsen la acción y la rendición de cuentas a través de un enfoque de toda la sociedad”.

Adicionalmente, María Mónica Monsalve, editora de Ambiente de El Espectador, señaló que contar con metas que puedan ser medidas es fundamental para que la sociedad civil y el periodismo puedan ejercer una veeduría exitosa.

¿Cómo va Colombia?

Maritza Florián, especialista en cambio climático, biodiversidad y servicios ecosistémicos de WWF Colombia, es enfática al señalar que es importante “reconocer que la crisis climática y la pérdida de biodiversidad son dos caras de una misma moneda, pues en un país altamente vulnerable y megadiverso, que sufre de grandes presiones de transformación natural, la articulación de las agendas de clima y biodiversidad debe ser una prioridad”.

Esto, a consideración de Álex Saer, director de Cambio Climático y Gestión del Riesgo, del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, es algo que el país logró a través de su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC, por su sigla en inglés), la hoja de ruta que se presentó en marzo de este año. Allí se establecen las medidas de mitigación y metas de adaptación a las que se compromete Colombia para afrontar el cambio climático. “Esas NDC no son solo un compromiso, son 196 acciones, cada una con sus responsables y con sus actividades específicas para lograrlas. Estamos trabajando para identificar las fuentes de financiación y en un plan de implementación”, explicó Saer.

A pesar de los esfuerzos realizados por el país, los panelistas consideran que aún hay aspectos que pueden mejorarse. El escenario de las elecciones presidenciales, que se llevarán a cabo el próximo año, ofrecen un panorama en el cual se pueden promover y catalizar las acciones para afrontar el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Sin embargo, aspectos como el rol que cumplen los territorios en la implementación de las NDC, la necesidad de acciones integrales, entre otras, indican que el camino abonado es importante, pero aún falta mucho por recorrer.

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