20 Sep 2021 - 2:19 p. m.

El cambio climático ya está aquí, ¿ahora qué nos espera?

Inundaciones nunca antes vistas en Europa, incendios en el Mediterráneo y ciclones tropicales cada vez más frecuentes. Así es vivir en este mundo 1,1 grados centígrados más caliente. La pregunta ahora es cómo será si seguimos calentándonos.

Redacción Bibo

Hay un hecho científico irrefutable: el mundo se está calentando a una velocidad alarmante y los efectos que ya estamos experimentando son solo un abrebocas de lo que se viene. Esta es una de las grandes conclusiones a las que llegó el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), máxima autoridad científica en este tema, en la primera entrega de su Sexto Informe de Evaluación, disponible desde agosto.

Hoy, el planeta es en promedio 1,1 grados centígrados más caliente que en tiempos preindustriales, un incremento sin precedentes por su magnitud y velocidad. Para poner en contexto, el aumento de temperatura de los últimos 50 años es el más rápido que ha experimentado la Tierra, por lo menos, en los últimos 2.000 años. Además, según el informe, hoy el planeta es más caliente de lo que ha sido al menos en los últimos 125 mil años.

El funcionamiento del mundo y la naturaleza ha resentido este calentamiento drástico. Entre 2011 y 2020, el hielo oceánico del Ártico alcanzó su nivel más bajo por lo menos desde 1850 y, al mismo tiempo, los glaciares en todo el mundo han ido desapareciendo. Mientras tanto, el nivel de los océanos ha aumentado en promedio 0,20 metros entre 1901 y 2018, y lo sigue haciendo a una tasa cada vez mayor. También, los fenómenos climáticos extremos en todas las regiones del mundo se han vuelto más frecuentes, hecho que podemos vincular al calentamiento inducido por el hombre.

Las consecuencias las vemos en las noticias, y en vivo y en directo. Ciclones tropicales como el huracán Iota que golpeó San Andrés, Providencia y Santa Catalina en 2020; inundaciones sin precedentes en Europa que arrasaron pueblos enteros y dejaron decenas de muertos; olas de calor récord en Canadá y Estados Unidos, e incendios en Turquía, Grecia y Rusia que han arrasado miles de hectáreas.

En el Acuerdo de París, aprobado por 197 países en 2015, se planteó que las naciones y líderes del mundo se comprometieran a actuar para que a finales de siglo el calentamiento estuviera por debajo de los 2 grados centígrados y, de ser posible, mantenerse en los 1,5 grados. El rango no es capricho, es ciencia.

Los pronósticos científicos aseguran que por debajo de los 2 grados viviremos las consecuencias del cambio climático, pero no en la magnitud y gravedad que augura un calentamiento mayor. Sin embargo, algo es cierto: la acción del hombre ya desencadenó procesos irreversibles en el mundo, como el descongelamiento del permafrost (la capa de suelo permanentemente congelado) y el aumento del nivel del mar, que se espera continúen por muchos siglos más.

A pesar de la gravedad de la crisis, los compromisos y acciones para mitigar el cambio climático que se han concretado hasta el momento son insuficientes. Según el informe, si mantenemos hasta 2050 el nivel actual de emisiones de gases de efecto invernadero (aquellos que causan el calentamiento global) y luego empezamos a reducirlas, es probable que para finales de siglo la temperatura sea 2,1 a 3,5 grados centígrados más caliente, con respecto a los niveles preindustriales. Un nivel de calentamiento como este tendría consecuencias fatales. Por eso, los expertos advierten que para mitigar la crisis son necesarias acciones radicales e inmediatas que nos permitan quedarnos dentro del rango propuesto por el Acuerdo de París.

La vida por encima de los 1,5 grados centígrados

Cuando se trata del cambio climático, cada fracción de grado cuenta. Un leve aumento en el termómetro de la temperatura media global tiene un efecto directo en los fenómenos climáticos y el funcionamiento del mundo. Según el reporte del IPCC, por cada 0,5 grados centígrados adicionales, aumenta de manera perceptible la intensidad y frecuencia de eventos extremos como olas de calor, precipitaciones fuertes, sequías y ciclones tropicales.

Específicamente, los científicos prevén que los eventos raros son los que tendrán mayor nivel de variación en su frecuencia. Por ejemplo, un evento extremo de altas temperaturas que en un clima sin influencia humana ocurriría una vez cada diez años, en el mundo de hoy (1,1 grados más caliente) tiene probabilidad de ocurrir 2,8 veces. En un calentamiento de 1,5 grados, se espera ocurra aproximadamente 4 veces; a los 2 grados, 5,6 veces, y a los 4 grados, hasta 9,4 veces. Así como la frecuencia, la intensidad de los eventos extremos aumentará significativamente con cada grado de más. Los pronósticos con respecto a las sequías y las precipitaciones extremas siguen el mismo patrón.

Además, ningún país del mundo podrá evitar sus efectos. En Suramérica, los cambios serán diversos dependiendo de las regiones. Según el reporte del IPCC, al noroccidente —es decir, Ecuador, algunas regiones de Colombia y Perú— ocurrirán más inundaciones por las fuertes lluvias y el aumento del caudal de los ríos. También se prevé que los glaciares de la Cordillera de los Andes sigan derritiéndose, tal como el Santa Isabel en Colombia, al cual calculan que le quedan menos de 10 años de vida.

Al nororiente del subcontinente —que abarca el oriente de Colombia, Venezuela, las Guayanas y otras islas del Caribe— se esperan mayores precipitaciones, pero también más días secos y más sequías. En todas las regiones de Suramérica, se pronostica que la temperatura promedio aumentará, incluso, a una tasa mayor que el promedio global. El Amazonas no será la excepción, allí aumentará el número de días al año con temperaturas máximas superiores a 35 grados, incrementando la probabilidad de incendios y sequías.

Por otro lado, a un calentamiento de 2 grados centígrados, las islas del Pacífico y muchas regiones de América del Norte y Europa padecerán fuertes precipitaciones y las inundaciones se volverán cada vez más intensas y frecuentes. Mientras tanto, en el Mediterráneo, aumentarán las sequías, la aridez de los suelos y las condiciones meteorológicas que provocan incendios. Así, las imágenes que vimos hace poco tiempo de las inundaciones en Alemania y Bélgica, y de los incendios devastadores en Grecia y Turquía se harán más comunes.

El impacto en nuestros medios de vida

El cambio climático impactará de diversas formas la vida de millones de personas alrededor del mundo, y algunas de las poblaciones más afectadas serán aquellas que dependen de los medios agrícolas y costeros. Según el reporte Sintiendo el Calor: el destino de la naturaleza más allá de los 1,5 °C de calentamiento global de WWF, se espera que a 1,5 grados centígrados de calentamiento se reduzcan los rendimientos de los cultivos de maíz, arroz, trigo y otros cereales, pero se prevé que este escenario sea mucho peor a los 2 grados, particularmente en África subsahariana, el sudeste asiático y América Latina. También, el aumento del nivel del mar desplazará muchas poblaciones costeras y afectará sus medios de vida. Ejemplo de ello es la isla Vanua Levu en Fiyi (Oceanía), que desde hace años ha visto como el mar avanza en sus tierras y obliga a su gente a moverse.

En este escenario, la migración y la inseguridad alimentaria por cambio climático son una realidad. Países como Madagascar (isla al sureste de África) ya viven las consecuencias de primera mano. En junio, Naciones Unidas alertó que el sur de la isla atravesaba por una hambruna causada por años de sequía debido al cambio climático, que estaba obligando a comunidades enteras a alimentarse de langostas, hojas y frutos de cactus. Cerca de 1,14 millones de personas estaban en condiciones de inseguridad alimentaria, 14.000 de ellas en estado de hambruna. Para entonces, miles se habían desplazado por la crisis y, si las cosas no mejoran, se espera que para octubre el doble de personas estará en estado de hambruna, es decir, 28.000 personas.

En los próximos años ésta puede ser la realidad de millones de personas en el mundo, y se pronostica que las migraciones por cambio climático aumentarán. Naciones Unidas estima que para 2050 habrá entre 50 y 200 millones de personas desplazadas por cuenta de este fenómeno.

¿Cómo cambiarán los ecosistemas?

Muchos ecosistemas emblemáticos cambiarán radicalmente como el Ártico y las aguas cálidas marinas. Por ejemplo, es probable que de aquí a 2050 el ártico pierda totalmente el hielo durante el verano por lo menos una vez. Además, según el reporte de WWF, en un escenario de 2 grados centígrados de calentamiento, esto ocurrirá por lo menos una vez cada 10 años. En cuanto a los ecosistemas de aguas cálidas, se prevé que los arrecifes de coral disminuyan entre un 70% y 90% en un calentamiento de 1,5 grados, pero en un escenario de 2 grados prácticamente desaparecerán, lo que afectará gravemente el medio marino y su biodiversidad.

La ciencia también pronóstica que en un panorama de mayor aumento de emisiones de dióxido de carbono los ecosistemas que operan como captadores de este gas de efecto invernadero, por ejemplo, los océanos y bosques, perderán eficiencia. Con la reducción de su capacidad de captura, mayor cantidad de este gas permanecerá en la atmosfera, lo que contribuirá al calentamiento del mundo en un ciclo peligroso. Incluso, no se descarta la posibilidad de que en escenarios de altas emisiones algunos de estos sumideros naturales de carbono se conviertan en emisores.

Si mantenemos el ritmo de calentamiento actual, todo el mundo padecerá las consecuencias, sin embargo, unas naciones están más expuestas que otras. Según los expertos, algunos de los primeros afectados serán los países en vía de desarrollo, ricos en biodiversidad y que alojan poblaciones vulnerables que dependen de los medios agrícolas y viven en espacios de alto riesgo por inundaciones, sequías y eventos naturales extremos. De manera contradictoria, muchos de esos países que enfrentan en primera línea el calentamiento global son quienes menos han contribuido a la crisis climática, en comparación con los grandes emisores de gases de efecto invernadero como China y Estados Unidos.

Aun así, la realidad es que en cada esquina del mundo ya se sienten las consecuencias del cambio climático y en los próximos años será con mayor intensidad. La tarea ahora es actuar con contundencia y rapidez para contener al máximo la crisis y adaptarnos a ella. La ciencia ya lo han sentenciado: el cambio climático ya está aquí y en nuestras manos está mantenernos debajo de los 2 grados centígrados para no experimentar las peores consecuencias o prepararnos para un futuro incierto y devastador.

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