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En fotos: seis décadas documentando la tragedia del mercurio en Minamata

Nueve fotógrafos japoneses registraron durante más de seis décadas las consecuencias de la contaminación por mercurio que envenenó a comunidades enteras en Japón. Sus imágenes son un testimonio vigente de una crisis que aún no termina y que podría repetirse en la Amazonia.

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Alianza Amazónica para la Reducción de los Impactos de la Minería de Oro
15 de enero de 2026 - 02:00 p. m.
Una paciente con enfermedad de Minamata fetal y su madre.
Una paciente con enfermedad de Minamata fetal y su madre.
Foto: Ishikawa Takeshi
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La enfermedad de Minamata comenzó en 1932 cuando la corporación Chisso liberó metilmercurio al mar durante su producción de acetaldehído, un componente para plásticos que representaba el 80 % del mercado japonés. Durante 24 años, las comunidades costeras consumieron pescado contaminado sin saberlo: el sabor y olor permanecían inalterados. En 1956 aparecieron los primeros reportes de una “enfermedad extraña” y gatos con comportamiento errático, pero la empresa y el gobierno no detuvieron la contaminación. Pasaron 12 años más antes del reconocimiento oficial.

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Hoy, más de 70.000 personas han recibido algún tipo de compensación o apoyo médico, pero las batallas legales continúan. El proyecto Minamata Photographers’ Eye preserva más de 200.000 elementos fotográficos que documentan tanto el daño ambiental masivo como las luchas personales de víctimas y sobrevivientes. Estas imágenes, exhibidas en noviembre de 2025 durante la sexta Conferencia de las Partes del Convenio de Minamata, en Ginebra, constituyen un archivo visual que advierte contra futuros desastres ambientales. En esa misma conferencia, representantes de la Alianza Amazónica para la Reducción de los Impactos de la Minería de Oro (AARIMO) presentaron evidencia de que la tragedia del mercurio está lejos de quedar en el pasado.

La advertencia es urgente: en la Amazonía, la historia se repite. Al menos 200 toneladas de mercurio han sido contrabandeadas entre 2019 y 2025 hacia minas ilegales de oro en Colombia, Perú y Bolivia. Estudios en territorios indígenas colombianos revelan que entre 10 % y 28 % de las especies de peces que consumen estas comunidades superan los límites seguros de mercurio para la salud humana.

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El mensaje del proyecto fotográfico japonés es claro: no más Minamatas. Pero una nueva tragedia ya está en curso en los ríos amazónicos.

Estas son algunas de las fotografías que conforman el archivo del Minamata Photographers’ Eye:

Un pescador fue llevado al hospital en Minamata desde un pueblo vecino, sufriendo de lo que entonces se llamaba una “enfermedad extraña”. Al principio, se temía que la enfermedad de Minamata fuera contagiosa. Los pacientes soportaron no solo daños severos a la salud, sino también el estigma y la discriminación de vecinos que temían ser infectados.

Pesca de sardinas en el mar Shiranui. Las comunidades costeras dependían del mar. Peces y mariscos frescos y abundantes se capturaban fácilmente. La pesca del mar era su dieta estable. Los peces y mariscos no cambiaron de sabor ni olor, incluso después de que las aguas fueron envenenadas con mercurio. La gente continuó comiendo pescado, sin conocer el peligro, incluso después de que la enfermedad de Minamata comenzara a aparecer.

La corporación Chisso comenzó con la producción de carburo antes de expandirse a fertilizantes. Durante el rápido crecimiento económico de posguerra de Japón, el metilmercurio resultante del proceso de producción de acetaldehído de la empresa condujo a la tragedia de Minamata. Hoy, la fábrica aún opera en Minamata bajo su nuevo nombre, JNC Corporation.​

El estrechamiento del campo visual es uno de los muchos síntomas de la enfermedad de Minamata. Otros síntomas incluyen entumecimiento, temblores, pérdida de audición, dificultades del habla y deterioro sensorial.

Para los pacientes con enfermedad de Minamata, incluso acciones simples como caminar en línea recta son difíciles. Cuando el fotógrafo les pidió caminar nuevamente para otra toma, estaban demasiado exhaustos para continuar.

El paciente de enfermedad de Minamata Kawamoto Teruo (derecha) confrontó al presidente de Chisso, Shimada Kenichi (izquierda), exigiendo que su promesa fuera escrita en sangre. Las víctimas buscaban responsabilidad directa y compensación de la fábrica.

Después de trece años de construcción, parte de la bahía de Minamata fue dragada y recuperada para convertirse en un parque público. Los sobrevivientes de la enfermedad de Minamata están envejeciendo; algunos continúan compartiendo sus historias con las generaciones más jóvenes, otros luchan contra el gobierno y la corporación por justicia, mientras muchos simplemente intentan vivir sus vidas pacíficamente. El mar Shiranui permanece tan calmado como siempre.

Por Alianza Amazónica para la Reducción de los Impactos de la Minería de Oro

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