El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Estamos a tiempo de tomar acciones

Información institucional | “El Niño es para Colombia el invitado no deseado que toca aguantar y manejar lo mejor posible hasta que se vaya”.

Isagen

14 de julio de 2026 - 03:00 p. m.
El país está consumiendo energía a una tasa que crece cerca del 6% anual.
Foto: ISAGEN

Dicen que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, y ahora más que nunca los usuarios de la energía en Colombia tenemos una probabilidad importante de enfrentar esa realidad.

Pero no solo se trata de la luz física que podría no estar disponible al 100% en el corto plazo, también se trata de la ausencia de la luz del conocimiento del sistema eléctrico en el ciudadano de a pie, y cómo esa falencia permitió el avance de la desinformación nociva para el sector. Cuando no se conocen las raíces del problema y las situaciones que lo agravan, no se exigen al Gobierno las medidas técnicas, económicas y sociales para encaminar la solución adecuada.

Los retos del sistema eléctricos son varios, durante los últimos años, tanto gremios como expertos han levantado la voz de alerta sobre lo que se necesita para mantener la confiabilidad eléctrica en el futuro; con invitaciones al diálogo constructivo y respetuoso, mientras tanto las problemáticas siguieron avanzando y están soportadas en datos comprobables, al alcance de cualquier persona.

¿En qué estamos y qué nos falta?

Son dos los frentes a evaluar en esta ocasión: estrechez entre oferta y demanda, e infraestructura.

El país está consumiendo energía a una tasa que crece cerca del 6% anual. XM, reporta que en el mes de junio la demanda subió 6,49%, en comparación con junio de 2025. Este aumento muestra una tendencia, por ejemplo, en mayo se alcanzaron números históricos de consumo, como 261,88 gigavatios hora-día en uno de sus días.

La dinámica de consumo de los colombianos y el impulso de la electrificación de la economía hace que las proyecciones hechas por la UPME años atrás empiecen a quedarse cortas. La capacidad de generación de energía firme en el país (grandes plantas hidroeléctricas y térmicas) no ha logrado la expansión necesaria para equilibrar el rápido crecimiento del consumo eléctrico, por eso, el desbalance entre oferta y demanda es cada vez más amplio.

En 2025, el sector registró un déficit de energía firme del 1,6%, para este año, la proyección de XM es del 2,3%. Estos datos se explican por los retrasos en la entrada de la energía esperada: en 2023 entró el 17%, en 2024 el 25%, y en 2025 el 10,8% de lo proyectado. Para este año se esperan 4.475 megavatios de nueva electricidad, pero a 2 de julio solo habían entrado 331 megavatios. Como vemos, no es cuestión de un mal año, es una acumulación sostenida de déficit que nos muestra que ya no hay energía para tanta gente.

Aunque hemos tenido avances importantes en materia de generación solar, es importante recordar que este tipo energía, al igual que la eólica, no pueden clasificarse como energía firme, pues dependen de variables climáticas y horarias. Los SAE o baterías son el eslabón que les falta para maximizar su uso, pero en el país aún no se han empezado a desarrollar y la reciente regulación tiene cuestiones por resolver.

No ad for you

Por otro lado, enfrentamos las dificultades de infraestructura. Los riesgos derivados de la estructura de transmisión requieren trabajo. XM registra en su boletín energético 349: 37 restricciones en estado de emergencia y 48 en alerta. También se reportan 42 proyectos en el Sistema de Transmisión Nacional (STN), pero el 60% de ellos con retrasos respecto a la fecha de puesta en operación.

Dentro del componente de oferta tenemos que incluir a un actor clave en el presente del sector: los generadores térmicos. Hablaremos de ellos a continuación.

No ad for you
Represa Sogamoso, en Santander.
Foto: Isagen

El Niño que nadie quiere en la casa

Países como el nuestro sufren de manera intensa los efectos de los eventos climáticos extremos, El Niño es para Colombia el invitado no deseado que toca aguantar y manejar lo mejor posible hasta que se vaya.

Según información del Ideam, existe una probabilidad superior al 95% de consolidación de este fenómeno, y una posibilidad de intensidad ‘muy fuerte’ del 63%, este porcentaje de intensidad está contemplado dentro de los eventos más duros registrados desde 1950.

No ad for you

XM, administrador del sistema eléctrico, registra que los embalses deben tener niveles superiores al 80% al inicio de la temporada seca para poder enfrentar las condiciones de este fenómeno. Si la situación es muy crítica el agregado nacional podría bajar cerca del 19%, constituyendo un riesgo para la confiabilidad del suministro. Vamos a entender un poco la magnitud de la cifra: la más baja que ha tenido el sistema en su embalse agregado es del 27% (2024), por debajo de eso nos enfrentamos a un escenario de incertidumbre respecto a cómo se podría mantener la disponibilidad de energía.

En esa línea y con corte a de junio de 2026, XM registró un nivel agregado de los embalses en 76,42%, un poco superior a la senda de referencia del 74,52%, sin embargo, se mantiene la atención sobre algunos pertenecientes a las regiones Antioquia y Centro, que registran los niveles más bajos del sistema (Porce III al 25,84% y Muña al 39,34%). Aún falta por llegar a la meta y el aumento de la temperatura ya se siente en el país.

No ad for you

Ante un panorama de escasez de agua, la energía térmica tiene una función vital: respaldar al sistema. Empecemos con el contexto base. Las plantas térmicas aportan hasta el 58% de la electricidad en momentos de baja hidrología, y para lograrlo necesitan usar gas y otros combustibles que, por cuestiones de precio y disponibilidad en el país, ponen presión sobre este tipo de generación. Y no solo es esto, el tema de operabilidad también implica desafíos, pues estas centrales tienen un límite de trabajo continuo antes de necesitar espacios fuera de servicio para su mantenimiento.

Algunos análisis evidencian cómo en condiciones de poca agua similares a las experimentadas en El Niño del periodo 2015-2016, las térmicas tendrían que generar más de 90 gigavatios hora-día por largos periodos, y yendo más allá, una situación como la del apagón nacional en los años 90, la producción sería de 100 gigavatios hora-día, por 10 meses seguidos. Este uso de combustibles y la disponibilidad operativa no tienen precedentes recientes en el país.

No ad for you

De otro lado, las generadoras térmicas cargan con un riesgo latente de apagón financiero, derivado de la desatención estatal. Solo por exponer una cifra: Andeg alerta que para el cierre de este año la deuda por concepto de la crisis de Air-e, podría llegar a $3 billones. Si antes de enero de 2027 la deuda no se ha salado, el gremio explica que estas empresas podrían quebrar.

Este Niño no es un verano cualquiera y mientras más rápido lo entendamos, más pronto podremos adoptar medidas de responsabilidad ciudadana, esto va más allá de la gestión del sector y del Gobierno, todos nos debemos vincular con el cuidado del recurso eléctrico.

No ad for you

El Gobierno electo ha expresado su compromiso con el sector y los colombianos en la búsqueda de soluciones para evitar un nuevo apagón nacional; un plan de choque es necesario, pero también lo es que esté diseñado bajo criterios que favorezcan su sostenibilidad. Acciones estratégicas en el presente, pero con la mirada en el futuro; esa debe ser la consigna para mantener la luz que tenemos.

Por Isagen

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.