
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
En un contexto donde las problemáticas ambientales y sociales coinciden en los mismos territorios, la Fundación Grupo Argos avanza en una profundización de su estrategia con el objetivo de cerrar estas brechas y escalar soluciones que potencien la construcción de comunidades sostenibles, resilientes y en armonía con la naturaleza. Esta apuesta busca intervenciones sintéticas y de largo plazo que permitan transformar las brechas en comunidades vulnerables en donde está presente el grupo empresarial.
El cambio se estructura en tres ejes: agua y biodiversidad, infraestructura sostenible y creación de valor social. Este enfoque busca superar la mirada tradicional de proyectos aislados y avanzar hacia un modelo que integre intervenciones y actúe sobre las causas estructurales de las carencias territoriales.
Lo invitamos a leer: ¿Cómo las mujeres de Caquetá impulsan el cacao amazónico?
La decisión se da en medio de un panorama retador. Colombia, uno de los países más biodiversos del planeta, enfrenta una paradoja crítica: más del 65 % de sus ecosistemas están amenazados y en apenas seis meses se perdieron más de 89.000 hectáreas de bosque. Al mismo tiempo, millones de personas viven sin acceso a servicios básicos, educación o trabajo digno. Estas realidades no ocurren de forma aislada; se concentran en los mismos territorios y se alimentan mutuamente.
Uno de los principales cambios en la estrategia es el rol de la infraestructura, que pasa a ser un eje central de intervención. La Fundación está impulsando modelos integrales de acceso a agua, saneamiento e higiene, así como el uso de mecanismos como Obras por Impuestos para llevar inversión a zonas históricamente olvidadas. El objetivo es mejorar condiciones de vida, reducir impactos ambientales como la contaminación hídrica y fortalecer la relación entre comunidades y entorno natural.
En Urabá, la alianza Juntos por Urabá, con más de COP 200.000 millones de inversión y 30 empresas articuladas, avanza en la transformación de Nueva Colonia (Turbo), más del 17% de la población experimenta pobreza multidimensional, cerca del 30% presenta carencias en sus necesidades básicas y alrededor del 40% se encuentra en situación de pobreza monetaria. Allí se desarrolla un sistema de alcantarillado por más de COP 112.000 millones, junto con mejoras en vivienda, acceso a agua y generación de empleo.
En La Guajira, el proyecto Miiroku implementó soluciones de acceso a agua adaptadas al contexto local. A través de 30 viviendas con sistemas de captación y filtración, la iniciativa beneficia a más de 270 personas, integrando infraestructura con identidad cultural. Bajo este enfoque, la infraestructura deja de ser únicamente obra física y se convierte en una plataforma para habilitar procesos de sostenibilidad en los territorios.
En paralelo, el eje de agua y biodiversidad mantiene el foco en la protección de ecosistemas estratégicos como manglares, bosques secos tropicales y bosques andinos, pero incorpora herramientas orientadas a su sostenibilidad financiera. Entre estos se encuentran mecanismos como mercados de carbono que buscan generar incentivos económicos para la conservación y facilitar su escalabilidad. Además, la estrategia incluye trabajo con comunidades a través de educación ambiental, acuerdos de conservación y el impulso de economías locales basadas en la biodiversidad.
El tercer eje, creación de valor social, está enfocado en fortalecer capacidades y oportunidades en los territorios para la movilidad social en el país a través de la educación y el empleo. La Fundación continuará impulsando iniciativas de acceso a educación superior, formación de líderes comunitarios y generación de oportunidades de empleo.
Programas como becas educativas y procesos de formación buscan que las comunidades no solo se beneficien de las intervenciones, sino que lideren los procesos de transformación y garanticen su sostenibilidad en el tiempo.
Un modelo basado en la articulación
El diferencial del nuevo enfoque está en la integración de los tres ejes. En este modelo, el desarrollo social no es un resultado paralelo a la conservación, sino su principal motor. Según la Fundación, las intervenciones están diseñadas para potenciarse entre sí: proyectos de agua que impulsan procesos de conservación, infraestructura que mejora la relación con el entorno y comunidades fortalecidas que sostienen los resultados.
Esto no sería posible sin el impulso de una red de aliados públicos, privados, fundaciones y la academia. La estrategia se apoya en alianzas entre sector privado, Estado, comunidades y organizaciones sociales, con el objetivo de escalar y replicar soluciones en distintos territorios del país.
Con esta reorganización, la Fundación Grupo Argos busca consolidar un modelo de intervención que responda a la complejidad de los desafíos actuales, donde desarrollo social, conservación ambiental e infraestructura ya no se abordan por separado, sino como parte de un mismo sistema.