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Hay un lugar de Colombia donde sí se está recuperando la danta de montaña

Tras varios años de alertas por infecciones en dantas de montaña, un nuevo monitoreo en Risaralda muestra señales positivas. El análisis con cámaras trampa evidencia una mayor presencia de la especie en el territorio y buen estado de salud en la mayoría de los individuos. Sin embargo, un eventual fenómeno de El Niño en el segundo semestre del año podría aumentar los riesgos. Los científicos piden proteger a este mamífero, uno de los más grandes de los Andes colombianos y declarado En Peligro por la comunidad internacional.

Fernán Fortich

30 de abril de 2026 - 09:01 a. m.
La danta es considerada uno de los mamíferos terrestres más grandes de los Andes colombianos.
Foto: Juan Camilo Mantilla.

A finales de 2019, recuerda Jackeline Rivera, bióloga de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER), se registró en el departamento el primer reporte de una danta de montaña (Tapirus pinchaque) herida y con una infección con gusanos. “Meses después la capturamos y se hizo un tratamiento en su hábitat, y se recuperó exitosamente”, cuenta Rivera.. “Pero luego de eso, año tras año, hemos recibido reportes de dantas con este tipo de heridas asociadas a infecciones causadas por un parásito”.

Se refiere al llamado gusano barrenador, que en realidad es la larva de una mosca (Cochliomyia hominivorax). Este parásito ha afectado durante décadas al ganado en Colombia y, en los últimos años, ha encendido alertas en la comunidad científica por su impacto en las dantas de montaña, una especie catalogada como En Peligro (EN) por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Según cifras de la CARDER, entre 2019 y 2025, se han reportado siete casos de dantas con miasis, como se denomina a esta infección. Para poner esta cifra en perspectiva, se estima que quedan solo entre 200 y 300 individuos de esta especie en la Cordillera Central del país.

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Un pico de esta problemática se registró durante la temporada seca, entre finales de 2023 e inicios de 2024, periodo en el que las condiciones de mayor temperatura favorecen la presencia y proliferación de la mosca responsable de la infección. “En ese momento, logramos capturar a varias dantas para hacerles tratamiento, pero la miasis, en algunos casos, ya estaba muy avanzada. Lo que se hacía era tratar a los individuos durante meses, pero era muy complejo pues no hay un sitio con las condiciones para hacerlo ”, explica Rivera, responsable del programa de fauna amenazada de la CARDER.

Para atender esta, y otras problemáticas que varían a lo largo del año, en el departamento se creó una mesa regional compuesta por la CARDER, Parques Nacionales Naturales, organizaciones científicas y comunidades locales para adelantar proyectos para proteger la que es una de las cuatro especies de tapires de montaña, otra forma de denominar esta especie que es considerada uno de los mamíferos terrestres más grandes de los Andes colombianos. Según estudios y caracterizaciones puede medir hasta 1,80 metros de largo y alcanzar 90 centímetros de altura, es solitaria, tímida y principalmente nocturna, se alimenta de hojas, brotes y frutos, y vive entre 25 y 30 años.

En particular, en los últimos años, a través de alianzas con organizaciones como la Federación Comunitaria para el Ordenamiento y Manejo de las Áreas Protegidas de Risaralda (Fecomar) se han instalado, en zonas protegidas, cámaras trampa, que son dispositivos ubicados en árboles u otras estructuras y que, al detectar el paso de especies, se activan.

A finales de 2025 y principios de 2026, luego de que se firmó un acuerdo con Wildlife Conservation Society (WCS) Colombia, se instalaron 35 cámaras trampa en el Parque Regional Ucumarí, ubicado en la cuenca alta del río Otún, con el fin de fortalecer el conocimiento sobre el estado de la especie en esta zona.

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Los resultados de ese último monitoreo se acaban de conocer. “Lo que encontramos nos da bastante entusiasmo”, sostiene Carlos Saavedra, coordinador de especies de Wildlife Conservation Society. Tras analizar más de 22.600 fotografías en un periodo de 70 días, se encontró que las dantas ocupan más del 72 % del parque regional.

Una de las imágenes captadas por las cámaras trampa a finales de 2025.
Foto: CARDER-WCS

“Logramos captar imágenes muy interesantes y que nos sorprendieron como una fotografía de una danta juvenil, una muy pequeña que se mueve frente a la cámara”, cuenta Saavedra, de WCS. “Y algo muy interesante de estos dispositivos es que también permiten grabar videos, y se tomó uno en el que un individuo aparece jugueteando y otro en el que se escucha una danta emitiendo sondos, lo cuál es clave para conocer más sobre sus vocalizaciones”.

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¿Cómo se determinó esta ocupación a través de cámaras trampa? Como aclaran los investigadores del monitoreo, que fue presentado en un evento en Pereira, las cámaras se pusieron en una parte del área protegida y, a través de modelos estadísticos, se calculó su presencia general en casi todo el ecosistema.

Aunque no existe una cifra directamente comparable con este resultado, algunos datos históricos permiten ponerlo en contexto. Según la CARDER, en 1996, cuando el área enfrentaba fuertes procesos de deforestación, se estimaba que había alrededor de una danta por cada 400 hectáreas. Hoy, gracias a las cámaras, los investigadores han individualizado hasta seis dantas en un tramo de aproximadamente cuatro kilómetros. “Con ese solo dato ya sabemos que las estimaciones que se tenían en el 96 son inferiores a la que estamos viendo en este momento”, precisa Rivera, de la CARDER, quien señala que este monitoreo hace parte de un macroproyecto que se viene trabajando en articulación con el Grupo de Especialistas en Tapires de la UICN.

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Los funcionarios de la corporación indican que ahora las dantas se observan con mayor frecuencia, dejando rastros que muestran una mayor “abundancia en los bosques analizados”. Además, uno de los hallazgos destacados es que no se detectaron nuevos casos de miasis en los individuos registrados por las cámaras. En total, el monitoreo con las 35 cámaras trampa permitió analizar 114 registros de dantas, de los cuales el 82,5 % presentaba buena condición corporal y no evidenciaba heridas visibles.

Para Diego Lizcano, biólogo experto en dantas quien no participó en el estudio, se trata de “hallazgos bien interesantes y es positivo que en el muestreo con cámaras no encontraron dantas con la infección”.

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“Este tipo de hallazgos son superpositivos, y creo que son ejemplos de los que nos debemos pegar. Y para lograr entender, con una visión compleja, que no necesariamente tenemos que chocar con la naturaleza, sino que con un poco de organización es posible coexistir con la biodiversidad del mundo”, comenta Saavedra.

¿Cómo se explican estos resultados?

A ojos de Rivera, de la CARDER, estos resultados hacen parte de estrategias que se vienen desarrollando en el departamento en los últimos años. “Por ejemplo, en el parque regional tenemos un gran hito de que casi no se ha registrado deforestación desde principios de siglo, ni cambios importantes en el uso del suelo”.

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Además, desde hace dos años, según la corporación, se viene realizando un esfuerzo en la educación ambiental, que incluye la realización de un festival de la danta para fortalecer la apropiación social de esta especie.

A esto se suma, según Saavedra de WCS, el desarrollo en la región de prácticas sostenibles, así como actividades como el turismo de naturaleza que, a través de comunidades locales, buscan la protección del territorio. “Es una matriz bastante interesante la que se ha tejido en el territorio en aras de la biodiversidad”, precisa.

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Según la CARDER, en las áreas protegidas ha aumentado los rastros visibles de esta especie / Juan Camilo Duque.
Foto: Juan Camilo Duque

Esto es clave si se tiene en cuenta que las principales amenazas que enfrentan las dantas son su cacería, la ganadería y la deforestación. En ese caso, el estudio también detalló que no se reportaron casos de caza contra dantas, ni de ataques de perros ferales, en lo que ha sido una problemática alertada por científicos. En particular, como contamos en estas páginas, se han registrado varios casos en Santa Rosa de Cabal.

“En el caso del bosque, no los hemos visto, no se han obtenido rastros de ellos”, asegura Rivera, quien señala que esta problemática se registra en otros sectores del departamento.

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En contexto: Ataques de perros a dantas, el vídeo que muestra el peligro que enfrentan especies amenazadas.

Un plan de choque ante nuevas amenazas

Estos resultados, sin embargo, no permiten a los científicos y funcionarios ambientales cantar victoria, en particular con relación a nuevas amenazas que enfrentan las dantas. Estos nuevos factores de riesgo están relacionados, principalmente, con el cambio climático.

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Por ejemplo, los cambios en la temperatura pueden alterar las condiciones del territorio y, con ello, su distribución. Como habita entre los 1.700 y 4.000 m s. n. m., su rango podría reducirse o verse forzada a desplazarse hacia zonas más altas. A esto se sumarían variaciones en el régimen de lluvias, con efectos sobre la vegetación y las fuentes de agua de las que depende la danta.

Además, estas modificaciones en los patrones del clima también pueden favorecer la presencia del Cochliomyia hominivorax, el párasito que viene afectando estas especies.

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Ante estos, los investigadores aseguran que, ante la inminente llegada de un fenómeno del El Niño para el segundo semestre de 2026, se realizarán más monitoreos para evaluar qué tanto aumenta el riesgo de infecciones durante las temporadas secas.

“Estos resultados nos permiten priorizar acciones en el territorio y anticiparnos a los riesgos. El monitoreo nos da información clave para enfocar esfuerzos en restauración, manejo sanitario y trabajo con comunidades antes de que las amenazas afecten a la población”, afirmó Leonor Valenzuela, bióloga y coordinadora del proyecto por WCS Colombia.

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Una de las propuestas que maneja la comunidad científica ante este problema, como se detalla en un estudio publicado a finales de 2025 y en el que participó el biologo Diego Lizcano, es que, “para mitigar esta amenaza, Colombia debería considerar la posibilidad de poner en marcha un programa de control biológico mediante la técnica de insectos estériles, similar a las iniciativas de erradicación”, se lee en el estudio.

En esta línea, en este momento desde la CARDER y la WCS se trabaja en un documento en el que se detallará un plan de choque para asegurar la conservación ante los nuevos retos que enfrenta la especie. Entre las principales acciones están la restauración y conectividad de bosques, alertas tempranas de nuevos casos de miasis, la atención a eventos sanitarios como la miasis, y estrategias de educación y articulación institucional para reducir las presiones sobre la danta.

Por Fernán Fortich

Periodista con enfoque en temas ambientales, posthumanistas y sociales.@fernanfortichrffortich@elespectador.com
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