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2 Dec 2021 - 3:49 p. m.

Las regiones se articulan para contribuir en el cumplimiento de los NDC nacionales

Información institucional.

En marzo del 2021, cuando la atención mundial se centraba en la aparición del coronavirus, Colombia presentaba su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC por sus siglas en inglés), una hoja de ruta que contiene las estrategias de mitigación y adaptación de la nación para afrontar y ajustarse al cambio climático. En ese contexto, las regiones del país, sus contextos, trayectorias, enseñanzas y desafíos juegan un papel fundamental para que se pueda implementar esa hoja de ruta.

Natural Landscapes of Santa Rosa de Cabal in Risaralda, Colombia.
Natural Landscapes of Santa Rosa de Cabal in Risaralda, Colombia.
Foto: Getty Images/iStockphoto - Fausto Riolo

Conscientes de esa importancia, la campaña Bibo, Isagén, El Espectador y WWF Colombia desarrollaron los Encuentros Regionales por el Agua y la Energía Renovable, los cuales, en palabras de Luis Germán Naranjo, director de Conservación y Gobernanza de WWF, “pretendieron contribuir, desde los procesos de gobernanza participativa de las cuencas hidrográficas en los que veníamos trabajando en años anteriores, a la mitigación de los gases de efecto invernadero y a la adaptación al cambio climático en el país”.

Entre mayo y octubre, en ciudades como Medellín, Manizales y Bucaramanga y regiones como la costa Caribe y la Orinoquia, se desarrollaron estos espacios que contaron con la participación de los sectores privado y público, así como de la sociedad civil, la academia y las entidades que organizaron los encuentros. Los ejes centrales que guiaron las conversaciones se centraron en apuntar cómo las regiones pueden contribuir al cumplimiento de los objetivos de la NDC del país, desde su adaptación, mitigación e implementación y las recomendaciones surgidas de allí fueron compartidas con los panelistas invitados al encuentro nacional en Bogotá el 17 de noviembre.

Uno de los principales temas, que fue reiterativo en todas las regiones, es la necesidad de articularse así, en grande, con todas las implicaciones que ese objetivo suponga. En primer lugar, y siguiendo en parte una de las intenciones de estos encuentros, se manifestó que las metas y los planes nacionales deben relacionarse con los del ámbito regional y local. Paola Pulido, coordinadora del Programa de Preparación para la Adaptación Nacional al Cambio Climático, destacó la importancia de la integración vertical para generar vínculos entre los actores nacionales y regionales para que se fortalezcan los procesos en todas las etapas.

A su vez, como se sugirió en Caldas, la articulación debe ser entre regiones, donde se implementen mecanismos de diálogo y conocimiento y se intercambien experiencias exitosas. Por ejemplo, esta región, en el pasado, tuvo una mesa de sabios que contribuyó a implementar estrategias de innovación, ciencia y tecnología para la mitigación y adaptación al cambio climático en el departamento. Considerando que cada región tiene diferencias contextuales particulares, los participantes sugirieron que esas trayectorias y esos aprendizajes pueden ser valiosos si se adaptan a las condiciones propias.

Pero la articulación no debe ser solo entre regiones y jerarquías de gobierno. También, como se destacó desde Bucaramanga, debe ser intersectorial. En los términos propuestos desde la Ciudad Bonita de Colombia, se debe dar una verdadera simbiosis sectorial que permita optimizar recursos, priorizar acciones, evitar duplicaciones en las funciones y resolver conflictos.

En el Encuentro Nacional, que cerró este proceso anual el 17 de noviembre, Claudia Álvarez, directora Ambiental de Isagén, lo resumió así: “Cada región particular tiene sus propias problemáticas y, por lo tanto, debemos buscar soluciones muy particulares mediante ese círculo virtuoso en donde trabajemos el sector público, el sector privado, la academia y la sociedad civil”. Precisamente, Santiago Aparicio, director de Ambiente y Desarrollo Sostenible del Departamento Nacional de Planeación, planteó la importancia de que la sociedad civil participe en estos procesos, ya que los efectos del cambio climático generan un impacto mayor sobre la población más vulnerable del país.

Otro de los factores que más se resaltó a lo largo de los encuentros fue la importancia de la educación para alcanzar los objetivos de NDC. En Caldas, por ejemplo, se recalcó el proceso de formación de líderes en una escuela de fortalecimiento para la gobernanza efectiva; un capital social que se debe considerar para otras regiones. En Bucaramanga, por otro lado, se abordó la necesidad de actualizar los planes educativos, ya que es fundamental vincular la sociedad civil en las iniciativas que se general alrededor del cumplimiento de las NDC. Siguiendo esta línea, en el Caribe, particularmente en La Guajira, se señaló que, considerando el componente étnico de gran parte de las personas que allí habitan, la educación debe ser implementada con un enfoque diferencial que permita la articulación de diversos actores presentes en el territorio.

Condensando las propuestas que tratan de articulación y educación, a lo largo y ancho del país se resaltó la necesidad de vincular la investigación académica con los NDC. Al respecto, John Henry Melo, coordinador técnico de la implementación de la NDC de Colombia en el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, señaló que la ciencia es la encargada de aportar la evidencia que permita definir las metas de cambio climático. Por lo anterior, Melo comentó que ya existe un trabajo desarrollado en coordinación con el Ministerio de Educación para incluir componentes de cambio climático a los programas de educación formal e informal. Además, de la mano del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, se busca incorporar el cambio climático como un asunto transversal en los planes estratégicos nacionales de investigación ambiental.

Otros asuntos, como soluciones innovadoras que permitan un tránsito a energías más limpias, así como el acceso a fuentes de financiación para la puesta en marcha de proyectos verdes, se abordaron de manera detallada como preocupaciones por parte de las distintas regiones. Una vez más, la coordinación y colaboración entre el Gobierno central y los gobiernos locales emergió como una de las soluciones más eficientes.

Los Encuentros Regionales por el Agua y la Energía Renovable, como se destacó en el Encuentro Nacional que cerró este ciclo anual, permitieron evidenciar el compromiso que tiene el país con el cumplimiento de sus metas climáticas, aun cuando Colombia emite entre el 0,4 % y el 0,7 % del total de los gases de efecto invernadero (GEI). Gracias a sus diferencias y a las iniciativas que ya desarrollan, las regiones demuestran que también se sienten responsables del impacto que tienen en la ejecución de la hoja de ruta nacional.

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