25 Jun 2021 - 9:30 p. m.

Manatí del Caribe, la especie que necesita la conservación de la ciénaga de Ayapel

Contenido de aliado Bibo

Redacción Bibo

Una de las principales características de Colombia, es su diversidad en fauna y flora. A lo largo el país está compuesto por ecosistemas acuáticos claves como: ciénagas, ríos y mares, que guardan entre sus aguas una gran variedad de recursos que benefician a las comunidades que habitan en sus orillas.

En el departamento de Córdoba, entre la vegetación acuática que prolifera en ciertas épocas del año cubriendo la ciénaga de Ayapel, algunas veces, los pescadores y otras personas que navegan sus aguas se encuentran con un animal carismático. Un mamífero de gran talla, color gris, con cola en forma de cuchara, tres o cuatro uñas en cada una de sus aletas, que puede alcanzar los 3 metros de longitud y llegar a pesar entre 200 a 600 kilogramos.

El manatí del Caribe (Trichechus manatus), “se puede encontrar en el océano atlántico desde Bahamas hasta Brasil, en costas, estuarios, bahías, canales y sistemas fluviales de más de 1 metro de profundidad y con temperaturas mayores a 21 grados centígrados”, según lo publicó la página Save the Manatee.

La importancia ecológica de esta especie radica en que mantienen el equilibrio de la vegetación y su presencia es un indicador de la buena salud de los ecosistemas, pues “genera alimento para los peces a través de sus excrementos, los cuales tienen nutrientes y logran que el sedimento se mueva gracias a sus aletas, lo que genera oxigenación y equilibrio en la vegetación”, aseguró Dalila Caicedo, directora ejecutiva de la Fundación Omacha.

Sin embargo, en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el estado de amenaza de esta especie en el mundo, es Vulnerable (VU) y en Colombia está En Peligro (EN), según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible; y están protegidos desde 1969, por la resolución número 574 que prohíbe la caza de los animales con esta categoría de amenaza, lo que incluye el transporte, la comercialización y la utilización de la especie.

Y es precisamente en la ciénaga de Ayapel, un importante humedal de la cuenca del río San Jorge y de la macrocuencua Magdalena-Cauca, que se caracteriza por su diversidad de especies en fauna y flora, regulación, conectividad hídrica y provisión del recurso pesquero. En donde se han adelantado acciones encaminadas a concientizar sobre la importancia de proteger el hábitat de este importante mamífero acuático, pero también la fuente de diversos recursos para las poblaciones humanas que habitan a las orillas de esta ciénaga.

La participación ciudadana y la educación, han sido pilares fundamentales en este proceso, lo que ha permitido que la Corporación Regional Autónoma para los Valles del Sinú y San Jorge (CVS), sus aliados estratégicos y, por supuesto, la comunidad, hayan podido avanzar en acciones de restauración de ecosistemas, ejercicios de gobernanza para promover acuerdos y empoderamiento de la población; monitoreos, recorridos para identificar áreas críticas, acciones de comunicación y divulgación, solo por mencionar algunas.

Según comenta Rafael Espinoza, funcionario de la CVS, “este humedal en el que habita el manatí, es un ecosistema estratégico, ya que da una serie de bienes y servicios muy importantes para las comunidades y el bienestar del medioambiente”, como por ejemplo recurso pesquero, abastecimiento de agua, materia prima para artesanías, entre otros.

Es tanta la importancia de este ecosistema que, en 2017, Fundación Natura se unió a este esfuerzo a través del proyecto GEF Magdalena Cauca Vive, proyecto ejecutado en alianza con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MinAmbiente), el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), Fondo Adaptación y la Corporación Autónoma Regional de Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena).

Y un año después, el complejo de humedales de Ayapel (como fue llamado desde su declaratoria como Distrito Regional de Manejo Integrado en 2007, por parte de la CVS), fue designado como sitio Ramsar, reconociéndolo como un ecosistema acuático de importancia internacional, por sustentar especies vulnerables o en peligro crítico, comunidades ecológicas amenazadas y ser una importante de abastecimiento alimenticio.

“A partir de este mes, esperamos poder iniciar algunas estrategias que promuevan el cuidado de los manatíes. Algunas de ellas son: acuerdos de conservación con pescadores, conformación de grupos ‘guardianes de las sirenas’, capacitación y fortalecimientos a los grupos existentes y educación y participación comunitaria”, afirmó Yenyfer Moná, coordinadora de la sede Caribe de la Fundación Omacha.

En el marco de esta articulación de instituciones unidas por un solo fin: conservar la ciénaga de Ayapel y con ello, todas las especies de fauna y flora que la habitan, incluyendo al manatí, la corporación regional recomienda evitar la utilización de embarcaciones grandes en la ciénaga, ya que estas pueden golpear a los manatíes, los encierros con trasmallos que causan enredos y ahogos, además del uso del plástico y residuos sólidos en el área protegida.

Es por eso que en 2019, la Corporación Regional Autónoma para los Valles del Sinú y San Jorge, Fundación Omacha y Fundación Natura, realizaron una actualización del Plan de manejo para la ciénaga, para garantizar un trabajo constante con actores locales y regionales en la conservación al manatí y de las aguas de Ayapel, con el fin de mantener el balance ecológico en este humedal de gran importancia nacional e internacional.

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