1 Jul 2021 - 2:00 p. m.

Manizales, comprometida con la conservación del agua y las energías renovables

El segundo Encuentro Regional por el Agua y las Energías Renovables tuvo lugar en Manizales (Caldas). Allí se congregaron representantes de los sectores ambiental, gubernamental, privado, académico y de la sociedad civil, que hicieron balances y proyecciones sobre cómo estos recursos se están manejando en la región, pensando en la conservación de los ecosistemas hacia el futuro.

Redacción Bibo

Caldas es una cuna de rica biodiversidad. En sus montañas nevadas, bosques nublados y secos, cafetales y ríos viven 820 especies de aves (22 endémicas), 160 de mamíferos y 108 de anfibios, según datos de Corpocaldas. Y, por si fuera poco, en el departamento existen 17 áreas protegidas, en las que se preservan fauna y flora, y se permite que los ecosistemas mantengan su integridad.

Muchos de estos lugares, que en su momento han sido asentamientos para investigaciones, cosecha de alimentos o demás actividades realizadas por personas, han comenzado a ser tratados con cuidado especial desde 2010, año en el que se emitió el Conpes 3680, por medio del cual se consolidó el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, y consecuentemente se trabaja más a favor del ordenamiento territorial de estas zonas, en clave de su desarrollo sostenible.

Con esta consigna, el Estado colombiano ha incentivado la restauración de ecosistemas, ha sentado bases para armonizar las actividades económicas con un uso responsable de los recursos naturales y han estado presentes iniciativas de gobernanza sostenible.

Ahora, seis meses después de que el Gobierno Nacional hubiese presentado ante Naciones Unidas la actualización de sus metas climáticas, las regiones se tornan fundamentales para que el país logre cumplirlas y garantizar así la conservación de su riqueza natural. Allí la gestión del recurso hídrico y la transición hacia energías renovables son muy importantes, pues en su “Contribución determinada a nivel nacional” (NDC, por su sigla en inglés), documento que contiene las metas climáticas nacionales, el Gobierno se planteó reducir en un 51 % las emisiones de gases de efecto invernadero que el país tiene proyectado generar de aquí a 2030, así como proteger el agua a través de una planificación de las cuencas hidrográficas, que tenga en cuenta al cambio climático y sus efectos.

En otras palabras, sin una gestión eficiente del agua y una transición hacia energías renovables será muy complejo enfrentar la crisis climática y, a la vez, revertir la pérdida de naturaleza tan alarmante a la que el mundo y, especialmente Latinoamérica, se enfrentan.

De ahí que el 23 de junio pasado, Isagén, con la dirección técnica de WWF Colombia y el apoyo editorial de la campaña Bibo de El Espectador, convocó el segundo Encuentro Regional por el Agua y las Energías Renovables en Manizales, un espacio remoto que unió las voces de representantes de la academia, de los sectores gubernamental, ambiental y privado, así como de la sociedad civil, interesados en que en esta zona del país se fortalezca una agenda en común para avanzar en materia de conservación de cuencas, saneamiento, gobernanza e infraestructura, alineada con las metas climáticas del país.

Al igual que en el primer encuentro, cuya región de análisis fue Antioquia, el diálogo se dio en tres salas diferentes, divididas en los principales componentes de la NDC de Colombia. En la sala de mitigación se discutió acerca de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero; en la de adaptación, cómo el país va a responder a los efectos del cambio climático, y en la de medios de implementación, cómo logrará cumplir Colombia esas metas en materia de financiamiento, educación, fortalecimiento de capacidades, ciencia y tecnología. Las conclusiones globales de cada una de ellas fueron compartidas en una plenaria general.

Adaptación y gobernanza del agua

Con un enfoque específico en gobernanza del agua y conservación del recurso hídrico, en esta sala el protagonismo se lo llevaron las iniciativas para fortalecer los procesos locales en el mejoramiento de las cuencas, una mayor educación ambiental y un monitoreo constante a los acuerdos de conservación sobre seguridad hídrica.

Mientras que por Corpocaldas se propuso fortalecer los consejos de cuenca en el departamento, otras ideas que le dieron un espaldarazo a esta fueron las de articular con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) para monitorear el estado de ecosistemas, como las cuencas de los ríos La Miel, Guarinó y Manso.

A su vez, en este componente se resaltó la necesidad urgente de invertir más en saneamiento básico, por medio de alianzas entre municipios y sectores productivos, sin descuidar el componente de gestión del riesgo sobre cada actividad industrial en la región.

En palabras de Luis Germán Naranjo, director de Conservación y Gobernanza de WWF Colombia, las mayores conclusiones en las metas de adaptación las definieron los “importantes avances en el desarrollo de procesos de gobernanza de cuencas hidrográficas, desde los cuales se llevan a cabo acciones orientadas a reducir la vulnerabilidad de las comunidades ante el cambio climático. Entre estas iniciativas se destacan la alianza caldense por el agua, el empoderamiento de la gobernanza ambiental en las cuencas de los ríos Guarinó y La Miel, la escuela de liderazgo ambiental y la plataforma colaborativa VIVO en la cuenca del río Chinchiná”.

Según Naranjo, estos avances son aportes importantes a la implementación de la NDC y les darán un mayor peso a las intervenciones locales que reduzcan impactos negativos sobre los recursos hídricos del departamento.

La participación desde abajo, clave para la reducción de emisiones

En este segundo espacio, los ejes de realización y ejecución de una política de educación ambiental, sumada a los avances regionales frente a la innovación y el desarrollo tecnológico para cumplir con metas de mitigación y adaptación al cambio climático estuvieron a la orden del día.

Los participantes en este espacio consideraron que la región está avanzando en temas de educación a partir del trabajo mancomunado entre comunidades (JAC, específicamente), instituciones educativas y el llamado constante que le están haciendo desde Caldas a Colciencias para que respalde investigaciones interinstitucionales a lo largo de los 27 municipios del departamento.

En la plenaria general quedó la sensación de que muchos de estos sectores participantes en las metas de mitigación están empoderando poblaciones urbanas y rurales, haciendo entender que las acciones para transitar hacia las energías renovables pueden ser impulsadas desde actos cotidianos, instrumentalizando la información completa sobre los desarrollos tecnológicos y técnicos en la región como una herramienta en común para que todos los objetivos estén armonizados.

De hecho, en las conclusiones, la participación desde abajo quedó marcada como algo fundamental para que las comunidades intervengan en las agendas políticas y económicas del departamento a la hora de formular y ejecutar políticas públicas que desarrollen proyectos con energías renovables.

Materializar las metas y acciones climáticas

En la mesa de medios de implementación, los participantes insistieron en lo necesario que es seguir avanzando en innovación, información y tecnología que permitan articular academia con distintas ONG locales, que impulsen frentes de trabajo protagonizados por economía circular, agroecología, investigación en fuentes alternas de energía renovable y, de manera muy importante, el desarrollo de procesos de fortalecimiento de capacidades en estos temas a diferentes escalas, buscando la máxima cobertura posible.

A estos puntos se llegó después de que representantes de la Universidad Autónoma de Manizales, delegados de Corpocaldas y empresarios caldenses reconocieran que no hay que esperar hasta 2030 para que en la región se den debates aterrizados sobre la puesta en marcha de una movilidad eléctrica masiva. Sobre esto resaltaron las ideas de no satanizar pequeñas centrales hidroeléctricas para impulsar más los usos y alcances de las energías renovables, promover la generación distribuida de paneles solares, transitar cada vez más hacia los modelos de economía circular, hacer un proyecto de parque solar con la licencia de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) y apalancar los objetivos de mitigación con la asesoría permanente de las universidades.

Los esfuerzos en materia de planes de implementación tecnológicos, sociales, comunitarios, de infraestructura, gobernanza y conservación de cuencas seguirán más vigentes que nunca. El Encuentro Regional por el Agua y la Energía Renovable en Manizales evidenció avances importantes de los caldenses en esta dirección, si bien los participantes son conscientes de los ajustes que son necesarios para aportar al logro de los compromisos pactados en el Acuerdo de París, en 2015.

Si algo dejó claro este encuentro es que en el departamento de Caldas hay una gran diversidad de iniciativas que apuntan a la diversificación de la matriz energética y que pueden hacer aportes significativos a la reducción de gases de efecto invernadero, así como importantes avances orientados a reducir la vulnerabilidad de las comunidades ante el cambio climático.

Asimismo, en las tres mesas de trabajo se identificaron retos importantes que es necesario enfrentar para potenciar al máximo todos estos avances. En primer lugar, los participantes coincidieron en afirmar que, si bien hay fuentes de recursos económicos disponibles para los municipios, como las transferencias de ley del sector eléctrico, en la práctica hay numerosos obstáculos para acceder a ellos, por lo que es necesario desarrollar mecanismos más ágiles para la financiación de proyectos de adaptación y mitigación.

De igual manera, hubo consenso en torno a que, en una época en la que cada vez dependemos más de los medios electrónicos de comunicación, es necesario fortalecer las capacidades locales para la utilización de estas herramientas, que resultan esenciales para los procesos de educación ambiental.

El reto por delante de estos espacios será en Bucaramanga el próximo 28 de julio, donde se espera ver nuevos hallazgos, logros y retos sobre los recursos hídricos y el emprender hacia las energías renovables.

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