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No toda plántula es un árbol: restaurar no es sembrar por sembrar

Es momento de que planteemos una reflexión crítica sobre la calidad de las plántulas nativas que se emplean en procesos de restauración. Uno de los puntos clave en este proceso es que las plantas no solo deben sobrevivir a la siembra, sino integrarse y contribuir al ecosistema de manera sostenible.

Julio Andrés Rozo*

19 de mayo de 2025 - 09:35 a. m.
La restauración ecológica efectiva requiere más que buenas intenciones y acciones simbólicas.
Foto: Cortesía

En el mundo de la restauración ecológica, no todo lo que crece es sinónimo de vida, o al menos, de buena vida. Es aquí donde abordamos una verdad incómoda: muchas de las plántulas utilizadas en sembratones y proyectos de reforestación no cumplen con los estándares necesarios para garantizar su supervivencia y, peor aún, podrían estar causando más daño que beneficio.

Entonces, es momento de que planteemos una reflexión crítica sobre la calidad de las plántulas nativas que se emplean en procesos de restauración. Debemos tener claro que no basta con que una planta sea nativa; debe tener también una procedencia genética adecuada, adaptabilidad al entorno local y haber sido cultivada bajo prácticas que aseguren su salud y estabilidad. De lo contrario, estas plántulas tienen altas probabilidades de morir o, en el peor de los casos, de alterar negativamente el ecosistema al que se introducen.

Una plántula de alta calidad no solo debe sobrevivir a la siembra, sino integrarse y contribuir al ecosistema de manera sostenible.
Foto: Cortesía

Los riesgos de sembrar árboles sin una planificación adecuada son altos. O sea, la movilización de especies fuera de su hábitat natural puede facilitar la propagación de plagas y enfermedades, y la introducción de árboles que no se adaptan al terreno puede resultar en la pérdida de recursos y esfuerzos.

Asimismo, comprender la importancia de entender el sistema radicular (raíces) de las plántulas, su resistencia a enfermedades y la necesidad de un seguimiento post-siembra, es algo que debe considerarse mejor, por medio de sistemas de trazabilidad más robustos. Una plántula de alta calidad no solo debe sobrevivir a la siembra, sino integrarse y contribuir al ecosistema de manera sostenible.

En este contexto, iniciativas como las del Centro de Semillas Nativas de Amazonía Emprende en Caquetá cobran relevancia. Allí, trabajamos en la identificación y conservación de árboles nativos, promoviendo la recolección, uso y aprovechamiento de semillas adaptadas al entorno local. Esta práctica, a escala y en el mediano plazo, no solo garantizará la calidad genética de las plántulas, sino que también ofrece una alternativa económica para los finqueros, comunidades campesinas e indígenas en donde existen cientos de miles de árboles que producen semillas viables de varias especies nativas.

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En conclusión, la restauración ecológica efectiva requiere más que buenas intenciones y acciones simbólicas. Es fundamental garantizar la calidad de las plántulas nativas utilizadas, considerando su origen, adaptabilidad y salud. Solo así se podrán lograr ecosistemas resilientes y sostenibles, donde cada árbol sembrado sea una inversión en el futuro del planeta, y una práctica responsable y coherente que no conduzca al error o a un greenwashing involuntario.

*Director de Restauración y Estrategia de Amazonia Emprende.

Por Julio Andrés Rozo*

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