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Opinión |El desarrollo de energías limpias avanza en Colombia, pero hay algunas limitaciones

La materialización de las oportunidades que implican las energías renovables está al alcance de la mano en Colombia, pero todas las inversiones necesarias para lograrlo solo serán posibles con las condiciones adecuadas de estabilidad jurídica y seguridad para las empresas del sector.

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ISAGEN
05 de mayo de 2026 - 04:05 p. m.
Isagen sigue generando posibilidades.
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Los proyectos de generación renovable no convencional o FNCER, son en el presente, la apuesta más fuerte en Colombia para avanzar en el camino de la transición energética. Y es que el potencial del país en esta materia no es menor, especialmente en el Caribe. La región concentra el 54 % de los proyectos renovables del país y aporta el 50,27 % de los 4.441 megavatios solares asignados por Cargo por Confiabilidad para 2027-2028.

Los proyectos solares marcan el ritmo de expansión en el sector por una razón particular: la Costa recibe un promedio de 5,5 a 6,0 kilovatios-hora por metro cuadrado (kWh/m²) de radiación solar diaria, cifra que supera el promedio nacional, además de poseer una topografía ideal para la distribución de paneles en proyectos de gran escala.

Respecto a la capacidad eólica, las proyecciones muestran que La Guajira tiene un potencial estimado de 15 gigavatios, y sumando otros territorios, el país llegaría a 25 gigavatios onshore o tierra adentro. Pero ahí no terminan las posibilidades, pues el potencial offshore o en el mar es de 50 gigavatios distribuidos en Bolívar, Atlántico, Magdalena y La Guajira. Pero aquí, la cuestión no es de potencial, sino de capacidad institucional para resolver los cuellos de botella administrativos, de infraestructura de transmisión y de conflictividad social.

La materialización de estas oportunidades está al alcance de la mano, pero todas las inversiones necesarias para lograrlo solo serán posibles con las condiciones adecuadas de estabilidad jurídica y seguridad para las empresas del sector.

En Chinú (Córdoba) Isagen toca la campana

En los últimos años, Isagen ha planeado inversiones estratégicas para diversificarse y aportar nuevos megavatios al sistema eléctrico en el corto y mediano plazo. Así como cambian las dinámicas del mercado eléctrico, la generadora también se adapta y gestiona nuevos modelos de negocio para cumplir sus metas corporativas.

Una de las estrategias más destacadas es la alianza con la empresa Atlas Renewable Energy, para el desarrollo de 1.000 megavatios hacia 2030, que en 2025 entregó sus primeros resultados con la entrada en operación del parque solar Shangri-La en Tolima. El 2026 trajo un nuevo resultado. Producto de esta suma de competencias, el parque solar El Campano, en Chinú, Córdoba, logró su cierre financiero con una inversión cercana a los 450 mil millones de pesos, bajo una estructura que combina capital privado y deuda de largo plazo. En esta operación participó la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) con aproximadamente el 50% del total de la deuda del parque.

En materia de capacidad instalada, El Campano entregará aproximadamente 245 gigavatios-hora (GWh) de energía verde anual, generación equivalente al consumo eléctrico de más de 110.000 hogares colombianos.

Otro aspecto destacado, es la garantía de una operación eficiente y estable para los inversionistas, pues El Campano contará con ingresos respaldados por un contrato de compraventa de energía (PPA) a 15 años con Isagen, bajo la modalidad ‘pague lo generado’ (modelo que paga únicamente la energía generada e ingresada al sistema eléctrico), y recibirá ingresos por el Cargo por Confiabilidad durante 20 años.

A diferencia de los proyectos de generación hídrica y térmica, la generación solar posibilita tiempos de construcción más ágiles, propicios para darle entrada a nueva energía al sistema en un horizonte de tiempo que ya representa desafíos en materia de balanza entre oferta y demanda. El Campano, proyecta su operación para el tercer trimestre de 2027.

Hablar de un proyecto FNCER es hablar de su contribución con el cuidado ambiental. El Campano, además de reforzar la capacidad del sistema eléctrico, contribuirá a la reducción de emisiones de CO₂ durante su vida útil. Cada paso en el camino de la descarbonización nacional cuenta, pues el país tiene como metas reducir el 51% de emisiones de GEI para 2030 y lograr la carbono neutralidad para 2050, conforme al propósito impulsado por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Además de las condiciones operativas, comerciales y ambientales, el proyecto aporta a la creación de valor en el territorio, impulsando la capacitación y contratación de mano de obra local y la ejecución de programas sociales y ambientales que fortalecen las capacidades productivas comunitarias y el desarrollo de la región. Este esquema puede ser replicable para otros proyectos en el Caribe que hoy esperan cierre financiero. El Campano demuestra que la inversión se concreta cuando las reglas del juego son claras.

Con una visión que busca generar posibilidades para el fortalecimiento del sector eléctrico a largo plazo, Isagen espera seguir sonando la campana de la transición energética con alianzas estratégicas.

La tonada que alerta

Aunque el desarrollo de proyectos solares avanza, según el último informe de SER Colombia, la capacidad renovable proyectada para 2026 supera los 4.200 megavatios, distribuidos así: 2.876 megavatios en pruebas y más de 1.300 megavatios en generación distribuida; pero hay un dato que llama la atención y preocupa: solo 177 megavatios (16 proyectos) entrarían efectivamente este año.

De otro lado, cifras de XM muestran que en 2025 solo llegó al sistema el 10,8% de la energía esperada, y en lo que va de 2026, solo el 0,6%. La entrada efectiva de proyectos eléctricos a corto plazo es muy limitada.

Ahora viene el dilema, porque la demanda está creciendo más allá de la oferta generando un déficit de energía firme, que en 2025 fue del 1,6%. En un nuevo escenario, XM registra brechas más amplias para los próximos años respecto al déficit: 2,3% para 2026, 4,4% para 2027, 3,2% para 2028, 5,2% para 2029 y 6,8% para 2030. Una mayor demanda eléctrica y menor volumen de nueva energía no es la tonada que trae buenas noticias al sistema.

Por ISAGEN

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