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A lo largo de la historia, las artes escénicas han tenido un papel fundamental en la transformación de las sociedades. Como espacio de expresión, la música, el teatro, la ópera, la danza y el circo, como muchas otras manifestaciones, sugieren reflexiones de gran valor, ya que retan los pensamientos establecidos y hacen propuestas para que el ser humano tenga una mejor comprensión de sí mismo como individuo, y como parte de una sociedad.
Actualmente, vivimos una coyuntura crítica: al adquirir conciencia de nuestro impacto ambiental, las nuevas generaciones tienen la claridad de que los recursos de nuestro planeta son finitos y que nuestras acciones tienen consecuencias. Como seres humanos, no podemos tomar una actitud pasiva frente a problemas como el cambio climático, la extinción de las especies o el deterioro de los ecosistemas que nos rodean. La creación escénica también ha abordado la discusión: hay obras que plantean una denuncia, otras en la que sus creadores imaginan nuevas maneras de relacionarse con el medioambiente, otras que, desde lo didáctico, buscan generar conciencia para el público infantil. Sin embargo, hay otros aspectos muy relevantes cuando tocamos el tema del medioambiente y su relación con la creación.
Un Teatro es un espacio donde las artes escénicas se viven de maneras diferentes. Está todo lo que ocurre en el escenario, en la vivencia única que se genera cuando el público y los artistas se encuentran en una relación intensa y sensible. Para lograr que esto ocurra con éxito, hay todo un equipo técnico y logístico: decenas de personas que trabajan en la escenografía, la iluminación, el vestuario, la alimentación de los artistas y el traslado desde sus países de origen hasta el lugar de su presentación, entre muchos otros aspectos. Sabemos que estos procesos tienen un impacto y una huella ambiental, pero también una oportunidad de mejora: un reto de transformación hacia la sostenibilidad.
Desde que se inauguró el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, en mayo de 2010, hemos buscado iniciativas relacionadas con el consumo responsable de recursos. Los visitantes al Centro Cultural donde funciona el Teatro —un edificio que compartimos con la Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo— siempre han encontrado aquí puntos de reciclaje, invitaciones para disfrutar del entorno natural y actividades que invitan a relacionarse con la naturaleza, aprovechando un maravilloso parque que nos rodea. Poco a poco, vimos que podíamos mejorar significativamente la eficiencia del edificio para reducir, cada vez más, nuestro impacto ambiental: cambiamos las luminarias a luces LED, lo que redujo el consumo de energía en más de un 20 %, e instalamos en el centro cultural una planta de tratamiento de agua lluvia (PTALL) para utilizar este recurso en el riego de los jardines y la limpieza de las zonas comunes, lo que se tradujo en una reducción del 23,5 & en el consumo de agua.
En 2022, este compromiso nos llevó a formular concretamente la iniciativa Teatro Verde: se trata de un proyecto que realizamos con el apoyo del Grupo Energía Bogotá, en el que nos planteamos objetivos a corto, mediano y largo plazo, relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible planteados por la Organización de las Naciones Unidas. A partir de esa visión definimos seis caminos de transformación que proponían acciones concretas en el proceso de la sostenibilidad: gestión de recursos, proveedores verdes, anfitriones verdes, espectáculos verdes, cultura circular y relación con el contexto. En materia de uso de recursos, por ejemplo, en 2023 el Teatro puso en funcionamiento una planta de generación de energía fotovoltaica que proporciona el 25 % de la energía que consume el Centro Cultural: para lograrlo, se instalaron 180 paneles solares en las cubiertas del teatro.
No obstante, estamos convencidos de que el reto primordial se da a nivel cultural. Solo si se toma conciencia de cada uno de los procesos que existen en la institución y se hace un compromiso con su transformación, se puede crear una cultura de la sostenibilidad capaz de impactar positivamente. Cada uno de los caminos que nos planteamos en nuestro proyecto de Teatro Verde, nos permite darnos cuenta del rol que cumple el Teatro como agente social, al establecer relaciones duraderas y constantes con otros actores: los proveedores, los artistas y el público que nos visita. Es esas relaciones, donde podemos fortalecer y desarrollar acciones que amplifiquen el impacto positivo de la sostenibilidad más allá del espacio físico que ocupamos.
Desde que fue implementado el proyecto de Teatro Verde, se han realizado algunas acciones concretas en este sentido: momentos tan cotidianos como la alimentación o la hidratación de los artistas, y de los empleados del Teatro, se convirtieron en un campo de acción: reemplazamos todas las botellas PET y de plásticos de un solo uso por botellas reutilizables, que entregamos como un regalo que simboliza nuestro compromiso con la sostenibilidad. Asimismo, cuando es posible, la comida que les brindamos a los artistas que nos visitan proviene de una huerta propia, donde se siembran vegetales como lechuga y tomate.
La producción y el montaje de los espectáculos también ha tenido un foco especial dentro del Teatro Verde: en los últimos dos años hemos buscado reutilizar o reciclar la utilería y la escenografía de las producciones del Teatro Mayor; así, dialogamos constantemente con los artistas que se presentan y los invitamos a que utilicen los materiales disponibles es sus montajes. Además, el público también ha estado incluido en estas transformaciones: desde 2019 la mayoría de programas de mano son digitales, y después de la pandemia los invitamos a reducir el gasto de papel a través del uso de boletas que presentan con sus celulares.
Finalmente, convencidos del poder que tienen las artes para ampliar aún más el mensaje de la sostenibilidad, en 2024 se incluyeron en la programación anual seis espectáculos verdes: ‘Solus amor’, una presentación circense de la compañía húngara Recirquel que ofreció una mirada íntima sobre la relación entre los seres humanos y el universo que los rodea; ‘Mina/Mata’, una obra teatral del Teatro Tierra y la Casa del Teatro de Medellín sobre el desastre ambiental de Minamata, ocurrido en el Japón en los años a mediados del siglo pasado; ‘Mundear: prácticas para ser mundo’, de la artista multidisciplinar colomboalemana Jenny Ocampo, quien muestra una interesante perspectiva sobre la manera de aprender de los seres vegetales para generar conexiones significativas con nuestro entorno; ‘Animal’, una obra del circo canadiense Cirque Alfonse que ofrece una fantasía sobre la vida rural, y ‘Third Practice’, una obra de danza de la compañía finlandesa Tero Saarinen sobre los cambios en valores y perspectivas, que nos lleva a repensar nuestra humanidad y nuestra manera de relacionarnos con el mundo que nos rodea.
Todo esto ya hace parte del ADN del Teatro Mayor y de quienes trabajamos en la institución. La sensibilización del personal a través de diversos cursos, nos llevó recientemente a recibir un reconocimiento por parte de WWF Colombia, por ser el primer Teatro que ha demostrado un compromiso constante en la creación de espacios más sostenibles y fortalecer las acciones por el bienestar de nuestro Planeta. Este reconocimiento nos recuerda también la responsabilidad que tenemos para ir aún más lejos, y convertirnos en el primer Teatro Verde de Colombia.
El año pasado ocurrió un acontecimiento que resume de manera muy significativa nuestro cambio de visión. Un día, al llegar a las oficinas, nos dimos cuenta de que cerca de los lugares de trabajo y tránsito se había instalado un panal de abejas. El manejo que le dimos a esta situación refleja todo lo aprendido: en vez de tratar el asunto como un problema, decidimos llevar el panal a una terraza del Centro Cultural e iniciamos la capacitación de una parte del personal de servicios en apicultura; así, el Teatro Mayor comenzó a producir su propia miel, mientras que las abejas han servido para mejorar la calidad ecosistémica de los parques que nos rodean.
El camino es largo, pero esencial. Sabemos que aún nos queda mucho por recorrer y estamos seguros de que combinar la capacidad de la creación artística con el rol social de un teatro como un punto de encuentro y de discusión, lograremos contribuir positivamente al futuro de nuestro planeta.
*Director del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.