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¿Puede la conservación comunitaria salvar el bosque del Alto Sinú?

En Tierralta, la Sociedad Ornitológica de Córdoba apuesta por la conservación comunitaria para proteger 272 hectáreas de bosque y fortalecer el vínculo entre las comunidades y su territorio. Conoce cómo.

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Sociedad Ornitológica de Córdoba
02 de septiembre de 2026 - 09:21 p. m.
Conservación comunitaria y protección del bosque húmedo tropical en la Reserva Natural La Cristalina.
Conservación comunitaria y protección del bosque húmedo tropical en la Reserva Natural La Cristalina.
Foto: Kevin Carrera-SOC.
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¿Es posible proteger uno de los ecosistemas más importantes del planeta y, al mismo tiempo, generar oportunidades reales para las familias rurales? En el departamento de Córdoba, la respuesta es sí. En Tierralta, en las estribaciones de la Serranía de San Jerónimo y en el área de influencia del Parque Nacional Natural Paramillo, se encuentra la Reserva Natural La Cristalina: 272 hectáreas de bosque húmedo tropical donde la conservación comunitaria conecta la protección de la biodiversidad con el desarrollo social del Alto Sinú.

La iniciativa es liderada por la Sociedad Ornitológica de Córdoba (SOC), una organización que trabaja por la protección del patrimonio natural del Caribe colombiano a través de la investigación aplicada, la conservación ambiental y el trabajo de campo de la mano con las comunidades.

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Historia de la Sociedad Ornitológica de Córdoba: ciencia y compromiso local

La Sociedad Ornitológica de Córdoba nació con el propósito de transformar la relación entre las personas y sus ecosistemas. A lo largo de su trayectoria, la SOC ha consolidado alianzas estratégicas locales, nacionales e internacionales para llevar la ciencia fuera de las aulas e integrarla a la vida diaria de los pobladores rurales.

En 2024, la organización dio un paso decisivo al consolidar la Reserva Natural La Cristalina, la primera reserva de la sociedad civil en la región. Ubicada dentro del hotspot de biodiversidad Tumbes-Chocó-Magdalena, esta área protegida cuida ecosistemas clave y alberga a más de 1.079 especies de flora y fauna.

Entre sus habitantes más representativos se encuentran especies de alto valor ecológico y que enfrentan diferentes amenazas para su conservación, como el águila crestada (Morphnus guianensis), paujil piquiazul (Crax alberti) y guacamaya verde limón (Ara ambiguus).

La conservación comunitaria: Acuerdos que construyen tejido social

Para la SOC, proteger la naturaleza no consiste en aislar el territorio, sino en integrar a quienes lo habitan. El modelo de conservación comunitaria desarrollado en La Cristalina vincula a familias campesinas de veredas como Km 10, Km 13 y Km 40 mediante acuerdos de conservación voluntarios.

Gracias a estas alianzas, se resguardan más de 80 hectáreas adicionales como corredores biológicos estratégicos, ampliando los esfuerzos de protección más allá de los límites de la reserva.

La apuesta parte de una idea central: la conservación de los ecosistemas también puede estar acompañada de alternativas que respondan a las necesidades de las comunidades rurales.

Entre las principales acciones se encuentran:

1. Sistemas agroforestales de cacao: La SOC brinda asistencia técnica y acompaña procesos de transición productiva para cultivar cacao bajo la sombra de árboles nativos. La iniciativa busca demostrar que la producción agrícola puede coexistir con la conservación del bosque.

2. Seguridad alimentaria: A través del programa de huertas familiares “Nuestro Origen”, se promueve la autonomía alimentaria y la recuperación de conocimientos que pueden transmitirse entre generaciones.

3. Monitoreo participativo y formación de guías: Jóvenes y guías locales reciben capacitación para participar en el seguimiento de aves y fauna silvestre, convirtiendo el conocimiento local en herramientas de investigación y ecoturismo.

La conservación comunitaria demuestra que proteger la naturaleza es, ante todo, construir bienestar, confianza y oportunidades compartidas para el territorio.

El trabajo incansable de la comunidad y la SOC fue galardonado con el primer puesto en el Premio BIBO 2026 de El Espectador en la categoría “Procesos comunitarios que restauran la paz con la naturaleza”.

Este reconocimiento visibiliza una experiencia que muestra cómo el trabajo colectivo puede convertirse en una herramienta para enfrentar los desafíos ambientales y fortalecer la resiliencia de los territorios.

A través de la conservación comunitaria, la Sociedad Ornitológica de Córdoba y las familias del Alto Sinú ratifican que reconciliarse con la naturaleza es el camino más firme para restaurar la vida y la esperanza en los territorios de Colombia.

Por Sociedad Ornitológica de Córdoba

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