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Reconocer el rol de la mujer también hace parte de los procesos de conservación

En Solano, Caquetá, alrededor de 100 mujeres de comunidades indígenas han participado, de la mano de The Nature Conservancy, en la elaboración de un plan de acción de género basado en su visión del territorio, su rol en el mismo, así como sus intereses y necesidades. ¿Cómo ha sido el proceso?

28 de marzo de 2024 - 07:21 p. m.
Este año TNC espera llegar a 150 mujeres de comunidades indígenas de Solano, Caquetá. /Foto: TNC
Este año TNC espera llegar a 150 mujeres de comunidades indígenas de Solano, Caquetá. /Foto: TNC
Foto: JUAN SEBASTIAN SANCHEZ H / TNC COLOMBIA

Históricamente, los pueblos indígenas al rededor del mundo han desarrollado un papel fundamental en la conservación de la biodiversidad del planeta. Aunque estas comunidades constituyen menos del 5 % de la población mundial, son los guardianes del 25 % de las tierras del mundo y casi del 80 % de la biodiversidad de la Tierra. En Colombia, según el censo del DANE de 2018, se estima que hay 1,9 millones de indígenas, de los cuales el 50,1 % son mujeres. Reconocer el rol que ellas desempeñan en la protección del medio ambiente es clave para avanzar en la conservación de los recursos naturales. (Lea: Otra deuda con las mujeres: reconocer su aporte en la conservación de la biodiversidad)

Para Beatriz Gómez, integrante del pueblo Murui Muina, de la comunidad Ismuina, ser mujer indígena significa representar la riqueza de la naturaleza, su belleza y su cultura. Su comunidad está ubicada en Solano, Caquetá, el departamento conocido como “La puerta de oro de la Amazonía”. Hasta allí llegó hace más de doce años The Nature Conservancy (TNC), una organización internacional dedicada a la conservación de las tierras y aguas de las cuales depende la vida, con la que además de estos temas, han trabajado por avanzar en la equidad de género, como uno de los aspectos relacionados con el enfoque de diversidad, equidad, inclusión y justicia, que es uno de los elementos que rigen el accionar de la Organización.

“Cuando llegamos allí había algunas lideresas, no muchas, en las comunidades Huitoto y Coreguaje, los dos pueblos con los que trabajamos en ese momento”, recuerda Carolina Polania, especialista en Conservación Basada en Comunidades de TNC. Sin embargo, este panorama ha ido cambiando gracias al trabajo de diferentes entidades que “fueron facilitando que cada vez las mujeres participaran de una manera más activa en los diferentes procesos territoriales, como la toma de decisiones en sus comunidades, el liderazgo de las mismas y la participación efectiva en espacios de toma de decisiones”, agrega.

Durante varios años el trabajo de TNC con comunidades indígenas de Solano se ha enfocado en facilitar y acompañar procesos propios de las comunidades y organizaciones indígenas en relación con la elaboración, actualización e implementación de planes de manejo ambiental territorial, el fortalecimiento de capacidades de las comunidades, organizaciones Indígenas y del mismo TNC, procesos de ciencia comunitaria, acuerdos interculturales, entre otros. Polania menciona que durante este proceso siempre estuvo muy presente el rol de la mujer, y el interés de ellas por participar cada vez de manera más activa.

Fue así como desde 2019 iniciaron algunos ejercicios puntuales para el reconocimiento y posicionamiento del rol de la mujer en sus territorios. Primero desde la “Chagra”, el espacio donde cultivan sus propios alimentos, y luego desde entender la relación de la mujer con el agua (ríos, quebradas, humedales) debido a los retos que se presentan alrededor de estos ecosistemas, explica Polania. Para esto, lo primero que se hizo fue un diagnóstico de género, para identificar varias cosas, entre esas, las preocupaciones de las mujeres alrededor del agua, sus intereses, necesidades y expectativas.

En este proceso participaron 67 mujeres y siete hombres, de diez comunidades pertenecientes a las ASCAINCA (Asociación de cabildos Huitotos del Alto río Caquetá) y ASIMC (Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas del Municipio de Solano Caquetá). (Lea: Mujeres y páramos, una relación que fortalece la conservación de este ecosistema)

“El tema de género no es un tema solamente de mujeres, sino también de hombres, de jóvenes, de mayores, de reconocer la importancia del rol que tiene cada uno en el territorio” En este ejercicio debemos reconocer la importancia de varios hombres que llamamos “Champions” que han contribuido a posicionar este tema en las comunidades y organizaciones indígenas, a cada día hacer más evidente la importancia del rol de las mujeres en los territorios”, menciona la vocera de TNC. Sobre este tema, Gregorio Garcés, integrante del resguardo indígena Inga de Niñeras, dice que quieren que “las mujeres se empoderen y que eso le enseñen a nuestros hijos. Ellas son las que nos dan vida”.

Una oportunidad para empoderar a las mujeres

En el marco de este trabajo, se elaboró un plan de acción centrado en género y dirigido a las mujeres de diez comunidades indígenas de Solano, Caquetá, el cual responde a las necesidades más urgentes que tienen ellas. En este se contemplaron diferentes actividades relacionadas con fortalecimiento de capacidades en diversas áreas, incluyendo técnicas para la comunicación efectiva, intercambios de experiencias, apoyo para iniciativas económicas, para participación en procesos relacionados con política pública, entre otras.

Como cierre de este espacio de co-creación también se creó el grupo de mujeres guardianas del bosque y del agua, cuya consolidación y fortalecimiento hace parte del plan de trabajo para este año.

La primera actividad relacionada con la implementación del plan de acción fue la posibilidad de compartirlo con otras mujeres del municipio. Esto se materializó en el primer encuentro intercultural de mujeres de Solano, que se realizó en junio del 2023, donde participaron 50 mujeres, así como doce niñas y niño, y ocho hombres. En este espacio, además de las integrantes de ASCAINCA y ASIMC, participó la Asociación de Autoridades Tradicionales del Consejo Regional Indígena del Orteguaza Medio del Caquetá (CRIOMC), y representantes de los núcleos campesinos y de comunidades Afro del municipio.

“Fue un encuentro donde hubo posibilidad de intercambiar conocimientos, preocupaciones, intereses, de conversar, pero sobre todo de aprender juntas”, menciona Polania. Durante el encuentro se realizaron actividades para fortalecer las capacidades de las mujeres, tanto en tareas productivas, como en habilidades blandas. Aprendieron, por ejemplo, a expresarse en público. “Es algo que para muchas mujeres es una limitante, en parte por el tema cultural, otras por personalidad, y por eso nos lo pidieron”, dice la especialista.

“Fuimos a aprender de otras mujeres, de otras culturas”, mencionó Olga Yela, del Pueblo Inga, comunidad Niñeras. Hasta el momento el proceso en la línea de género ha contado con la participación de 100 mujeres, pero TNC tiene proyectado llegar a 150 este año. “Cada comunidad indígena o campesina, tiene su propia visión del tema de género lo cual respetamos, entendemos y es la base del trabajo conjunto que realizamos. Algo que resaltamos es que cada día hay más espacios de participación, más reconocimiento del rol que desempaña cada uno, lo cual se alinea con el objetivo de TNC de contribuir a reducir las brechas sociales existentes en los territorios o al menos no profundizarlas”, indica Polania, quien además reconoce que durante estos años han visto un cambio: a diferencia de 2012, cuando llegaron a Solano, ahora hay más mujeres lideresas y gobernadoras.

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