22 Jul 2021 - 2:00 p. m.

Tiendas D1, en armonía con la sostenibilidad y el desarrollo social

Por medio de alianzas estratégicas que la empresa tiene con entidades y fundaciones, como el Sena y la Fundación Best Buddies Colombia, Tiendas D1 está consolidando proyectos de responsabilidad social empresarial, que van en beneficio de la inclusión laboral a personas con discapacidad intelectual e incentivos sociales para lograr mayor sostenibilidad de ecosistemas en el departamento de Chocó.

Redacción Bibo

El compromiso nacional por forjar una sostenibilidad de largo aliento en todos los ecosistemas, sin descuidar el bienestar de las comunidades, es un reto que debe ser mancomunado entre todos los actores de la sociedad civil.

La empresa privada por supuesto que entra allí con un rol preponderante y será a través de sus compromisos de responsabilidad social y ambiental que el país les medirá la vara. En el caso de Tiendas D1 esa premisa está sentada y los esfuerzos por articular proyectos sociales, de incentivación laboral y de cuidado por la naturaleza parecen estar a la orden del día.

César Benavides Sánchez, vicepresidente de Operaciones de Tiendas D1, le dijo a este diario que “la empresa en Colombia no se puede quedar solo en procesos de abastecimiento o limitándose a los servicios que prestan. Debe existir la intención de ver más allá de los objetivos corporativos para pensar en un país que tiene necesidades complejas y específicas, que están siempre de la mano con un entorno natural que debe ser cuidado en las lógicas de producción e industrialización”.

En clave de esto, Tiendas D1 ha manejado desde hace más de un lustro un conjunto de alianzas estratégicas para impulsar a la compañía en términos de inclusión social y laboral de distintas personas provenientes de población vulnerable, en aras de su bienestar individual y colectivo, en el que sus aportes al país son el insumo más valioso.

Para este editorial periodístico, particularmente, se especificarán dos casos que son ejemplo fehaciente de cómo el sector empresarial en Colombia ha trastocado las lógicas de mercado para fortalecer su brazo social y ambiental.

A nivel de sostenibilidad está el proyecto “Vinculación laboral Chocó”, que surgió de un acuerdo de voluntades con el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) en la regional Quibdó y con el respaldo de la brigada 15 del Ejército Nacional, en el que se han brindado oportunidades a más de 90 estudiantes de culminar con éxito su etapa académica, aumentando su calidad de vida y la de sus familias, alejándolos de grupos delincuenciales y ofreciéndoles oportunidades de empleabilidad directa, garantizando proyectos de vida sostenibles a favor propio y de los ecosistemas en peligro de extinción que los rodean.

Y por el lado social, con la inclusión en distintos niveles de población con discapacidad intelectual, en vinculación con la Fundación Best Buddies Colombia y su programa “Amigos del alma”, con el que buscan brindar oportunidades de empleo inclusivo, digno y estable a personas con diferentes condiciones de vida a causa de una discapacidad. Hoy más de 50 amigos del alma forman parte del equipo de Tiendas D1.

Vinculación laboral en Chocó: un respiro para la naturaleza

Víctor Enrique Córdoba es tecnólogo agropecuario ecológico del Sena. Su preocupación por la situación ambiental en su natal Quibdó lo impulsaron a dedicarse al oficio de cuidar ecosistemas y generar acciones que impactaran a su comunidad para que desde actos cotidianos hicieran lo propio.

Es uno dentro de las decenas de jóvenes parte del proyecto “Vinculación laboral Chocó”, en la que Tiendas D1 y el Ejército Nacional han intervenido en su educación para que sus prácticas como tecnólogo las utilice a favor de los árboles en peligro de extinción en la capital chocoana y sus alrededores.

“En el marco de esta alianza hemos desarrollado oficios de conservación de especies de árboles nativos de la región, que están en proceso de vía de extinción. Árboles como el guayacán o la caoba están en entornos o áreas degradadas por la minería, y con el paso rápido de ese sector, sus esperanzas son pocas. A eso se suma su tala indiscriminada, cuestión por la cual actuamos y nos apropiamos de nuestros recursos… porque si nosotros no lo hacemos, ¿quién lo hará?”, dijo Córdoba.

Al tecnólogo también le ha inquietado por qué durante tantas generaciones su departamento ha sido marginado de tantos proyectos sociales y económicos que encabeza el Estado colombiano. De hecho, le comentó a este diario que las vías de acceso en precarias condiciones que conectan a Quibdó con los municipios cercanos en los que intervienen no han permitido un desarrollo pleno de sus capacidades.

Sin embargo, agregó que “a pesar de las dificultades hemos podido fomentar el cuidado ambiental en el seno de nuestras comunidades, y con las posibilidades que nos han dado desde D1 y Koba nos hemos podido adaptar a una forma de vivir en la que lo primordial sea el cuidado de nuestro entorno. Sería bueno que más empresas privadas consoliden estas iniciativas de acompañamiento para capacitar a más y más personas en torno a algo que nos compete a todos: el futuro y el estado de salud del planeta”.

La brigada 15 del Ejército, parte de esta alianza, también acompaña a los tecnólogos del Sena en Quibdó para que lleven a cabo sus actividades impulsadas con Tiendas D1.

En las mismas instalaciones del batallón, de acuerdo con el testimonio de Víctor Córdoba, han tenido la opción de generar actividades agropecuarias alternas que les permitan autosostenibilidad y desarrollo local. Allí pusieron en marcha una huerta casera, en la que cultivan banano, yuca y tomate, alimentos que posteriormente consumen o reparten dentro de sus barrios.

“Gracias a este convenio todo se ha articulado. Cuando preservamos árboles tenemos la tranquilidad de que también incentivamos cultivos responsables que nos favorecen a todos. Y si bien algunos días no nos damos cuenta, con estas acciones, a veces pequeñas otras veces no tanto, estamos cambiando entornos y la cara de Chocó”, concluyó Córdoba.

Amigos que trabajan con el alma

Best Buddies Colombia y Tiendas D1 unieron sus caminos en 2016. Desde ese año, la posibilidad de inclusión laboral de los “Amigos del alma”, personas con diversidad intelectual que son parte de esta fundación, en los establecimientos de la cadena se hicieron reales y cada día más construyen mejores realidades para sus procesos.

Alejandra Arenas, directora de Best Buddies Colombia, realizó un balance de dicha alianza, en el que destacó que “Koba es uno de los mayores empleadores de personas con alguna discapacidad intelectual. Han ayudado en todas las etapas y los resultados en calidad se ven con creces. Con esta estrategia vamos desde levantar un perfil del cargo, lo ajustamos a la discapacidad, sensibilizamos antes de su entrada y posteriormente dejamos todas las condiciones para que el amigo del alma ingrese a la empresa”.

Además de impulsar esta experiencia con Tiendas D1, Best Buddies Colombia también cuenta con un vínculo estrecho con el Sena, mediante el cual más de 750 jóvenes con alguna discapacidad intelectual se han formado allí como auxiliares de empaque, en áreas relacionadas con el servicio logístico y en cadenas de abastecimiento. Estos conocimientos se han puesto en práctica en los D1y sus capacitaciones han tenido lugar en las ciudades principales del país.

“Tiendas D1 también nos ha aportado desde 2017 con la financiación de calendarios propios de nuestra fundación, cuyos fondos sirven para seguir impulsando a los amigos del alma. Están en todos los frentes de acción y con estas acciones han sentado grandes precedentes para el trato digno, como no puede ser de otra forma, hacia esta población”, señaló Alejandra Arenas.

Aunque la alianza entre D1 y Best Buddies avanza a pasos de gigante, para Arenas esto no es suficiente e invitó a que desde las decisiones gubernamentales se impulsen y respeten más este tipo de acciones en favor de personas a las que quieren invisibilizar en materia de políticas públicas.

“Aunque se abolió la interdicción de personas con discapacidad, el Estado no ha sido garante de muchas otras situaciones frente a ellos. Se les invisibiliza con la Ley 361 de 1997 y aún lamentamos ver que existan barreras desafortunadas para la inclusión laboral. Vemos incentivos que se alejan de la realidad de las empresas y sin pistas de acciones que se puedan aterrizar para que las personas con discapacidad intelectual en Colombia se dignifiquen y entendamos que la diversidad es algo en lo que todos nos debemos involucrar”, sentenció.

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