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4 Sep 2021 - 8:31 p. m.

Una herencia en juego

Pese a la importancia de los Parques Nacionales, es muy preocupante la situación en la que se encuentran. Debemos tomar medidas con urgencia. Opinión.

Sandra Valenzuela*

45 de las 59 áreas del Sistema de Parques Nacionales Naturales tienen ecosistemas con algún grado de amenaza.
45 de las 59 áreas del Sistema de Parques Nacionales Naturales tienen ecosistemas con algún grado de amenaza.
Foto: © Luis Barreto / WWF-UK

¿Qué pasaría con el agua que consume buena parte de Bogotá sin el Parque Nacional Natural Chingaza? ¿De dónde saldría más de la mitad de la energía hidroeléctrica que el país consume sin el agua que se produce en las áreas protegidas? O, ¿qué sería de la producción ganadera de Valledupar y La Guajira sin el Parque Nacional Sierra Nevada de Santa Marta? La economía nacional y el bienestar de todos depende de la riqueza natural del país, que se ha mantenido conservada en buena medida, gracias al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP). (Lea Así se ven los devastadores incendios de California (EEUU) en imágenes satelitales)

La semana pasada Parques Cómo Vamos presentó su informe más reciente, un completo análisis de los Parques Nacionales del país en el periodo 2012 – 2018, con indicadores sociales, productivos e institucionales. Pese a la importancia de estas áreas, los hallazgos confirman la preocupante situación en la que se encuentran y la urgencia de tomar medidas para asegurar su protección y mantenimiento. De acuerdo con el informe, en el que participaron varias organizaciones como WWF, 45 de las 59 áreas del Sistema de Parques Nacionales Naturales tienen ecosistemas con algún grado de amenaza.

Amenazas como la deforestación y los cultivos de uso ilícito como la coca, que ocurren tanto en el interior como en los municipios que rodean al menos a 15 parques, siguen siendo enormes desafíos. Los parques Catatumbo Bari, Paramillo, Sierra Nevada de Santa Marta, Tinigua y Macarena, en los que confluyen la deforestación, los cultivos de coca y hechos de violencia, son particularmente preocupantes, pues evidencian entornos sociales e institucionales muy deteriorados.

Nuestro sistema de áreas protegidas funciona como un poderoso escudo para detener la pérdida de biodiversidad, y es una solución natural frente al cambio climático. En este momento, que el país ha asumido compromisos internacionales tan ambiciosos como la contribución a la reducción de gases de efecto invernadero, justo en una década decisiva para el futuro del planeta, las áreas protegidas son una de las herramientas más cruciales para lograrlo. Reconocer su rol, redoblar los esfuerzos para su protección y destinar los recursos necesarios para su mantenimiento es una inversión inaplazable para asegurar el bienestar actual y el futuro de todos los colombianos.

Por eso advertencias como las de Parques Cómo Vamos son una nueva alerta para actuar y apoyar estrategias como Herencia Colombia, un mecanismo de financiación a largo plazo con el que se busca aumentar la cobertura de estas zonas en el país, consolidar su gestión efectiva, mejorar la gobernanza y reducir la deforestación. A través de Herencia Colombia se financiarían a largo plazo 20 millones de hectáreas de áreas protegidas y paisajes de conservación. Esta iniciativa, liderada por el Ministerio de Ambiente y Parques Nacionales en alianza con WWF, WCS, Patrimonio Natural, CI y la Fundación Gordon and Betty Moore es fundamental para la implementación de la nueva política del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, que será la hoja de ruta para las áreas protegidas en los próximos diez años.

Sin embargo, si bien Herencia Colombia hace parte de los programas que se beneficiarán con el 5% de lo recaudado a través del impuesto al carbono, los recursos no han llegado todavía y, sin ellos, seguirá siendo muy difícil proteger y mantener las áreas protegidas en medio de tantas amenazas.

Herencia Colombia es un programa que busca contribuir con la protección de biodiversidad, la reducción de emisiones y vulnerabilidad climática de las áreas protegidas y sus paisajes circundantes, así como generar alternativas económicas a las comunidades cumpliendo así los objetivos de desarrollo sostenible, incluyendo alianzas públicas y privadas de inversión.

Colombia acaba de auspiciar la más reciente ronda de negociaciones sobre el plan con el que el mundo revertirá la pérdida de biodiversidad para 2030, así como la PreCOP de Biodiversidad, el evento de alto nivel en el que líderes del mundo le dan un espaldarazo a dicha ambición. Adicionalmente, a finales del año pasado el gobierno se comprometió con una ambiciosa meta ambiciosa de reducción de emisiones ante Naciones Unidas. ¿No es entonces el momento perfecto para poner en marcha el programa que nos garantizará conservar y mantener esta herencia y tener áreas protegidas para siempre?

*Directora de WWF

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