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En las montañas del municipio de La Calera, a pocos kilómetros de Bogotá, el agua proviene de manantiales y quebradas que recorren predios antes de llegar a las veredas rurales. Sin embargo, las familias de estos territorios enfrentan el desafío de garantizar que el agua llegue en condiciones seguras a sus hogares para el consumo diario. A partir de ese reto comenzó un proceso de trabajo conjunto entre comunidades locales, el Fondo de Agua “Agua Somos” y el Sistema Coca-Cola, que dio origen al proyecto Agua Viva, una iniciativa que busca mejorar la calidad del recurso hídrico para 510 familias.
Aunque Colombia cuenta con una importante riqueza hídrica, el acceso a agua segura sigue siendo un desafío. De acuerdo con la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA), cerca del 29 % de la población del país no tiene acceso a agua apta para el consumo. En zonas rurales como La Calera, por ejemplo, la comunidad enfrenta retos asociados a brechas en infraestructura, tratamiento y distribución que dificultan los procesos adecuados de tratamiento y potabilización para llevar agua hasta los hogares. A partir de este desafío, nació Agua Viva, un proyecto que promueve el acceso a agua de mejor calidad mediante la entrega de filtros domiciliarios y comunitarios en las veredas de Santa Helena, Buenos Aires y Epifanía.
Como parte del trabajo conjunto con la comunidad, se realizó una mesa de gobernanza liderada por el Fondo de Agua “Agua Somos”, en la que participaron cerca de 60 personas de las tres veredas beneficiarias del proyecto. En este espacio, se presentaron los alcances de la iniciativa y se generó un diálogo abierto con líderes comunitarios, representantes de juntas de acción comunal y habitantes del territorio sobre cómo implementar el proyecto en sus veredas para garantizar su funcionamiento a largo plazo. La comunidad participó construyendo colectivamente la identidad del proyecto. Durante el encuentro, los habitantes propusieron el nombre “Agua Viva”, materializando una idea que busca representar el valor del recurso hídrico como fuente de vida para las comunidades rurales y para los ecosistemas que rodean el municipio. Además, diseñaron un logo que simboliza el cuidado colectivo del agua y el compromiso con su gestión responsable.
“Para nosotros, el punto de partida es el trabajo conjunto con las comunidades. Desde su realidad y conocimiento del lugar, las personas participan activamente en las decisiones sobre cómo mejorar la gestión del agua. En veredas rurales como Santa Helena y Buenos Aires existen retos importantes asociados a la infraestructura de tratamiento y distribución, por lo que iniciativas como Agua Viva buscan acompañar a las familias con soluciones de filtración adaptadas a sus condiciones y que contribuyan a mejorar el acceso a agua de mejor calidad”, afirmó Andrea Yáñez, directora del Fondo Agua “Agua Somos”.
El proyecto hace la diferencia a partir del trabajo conjunto entre distintos actores, con la comunidad en el centro del proceso. Los habitantes de las veredas participan activamente compartiendo sus necesidades, aportando conocimientos del territorio y acompañando la implementación y el cuidado de las soluciones. El Fondo de Agua “Agua Somos” aporta su experiencia técnica en la gestión del recurso hídrico y en el acompañamiento a procesos comunitarios, mientras que el Sistema Coca-Cola contribuye a la implementación del proyecto como parte de sus iniciativas orientadas a promover una gestión responsable del agua en los territorios donde opera.
“En el Sistema Coca-Cola creemos que las soluciones más efectivas son aquellas que se construyen junto a las comunidades locales. Nos une el deseo de contribuir al cuidado del agua y al bienestar de las personas de los territorios donde operamos. Por eso, trabajar de la mano con aliados y actores locales es fundamental para desarrollar iniciativas que nos ayuden a construir el país que queremos” afirmó Juan Pablo Corredor, Director Senior de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sostenibilidad para Coca-Cola Colombia y Venezuela.
En el evento de lanzamiento se entregaron los primeros filtros. Agua Viva integra dos soluciones diseñadas para responder a las necesidades de la comunidad. La primera consiste en filtros comunitarios instalados en los acueductos veredales, con capacidad para procesar entre 600 y 1.000 litros de agua por hora y eliminar hasta el 99,9 % de bacterias, sin necesidad de energía eléctrica. La segunda corresponde a filtros domiciliarios para uso en los hogares, capaces de producir entre 350 y 500 litros diarios y con una vida útil estimada de hasta 10 años.
Estas soluciones están diseñadas para funcionar en zonas con infraestructura limitada y requieren mantenimientos sencillos, lo que facilita su uso en contextos rurales. Mejorar la calidad del agua que llega a los hogares les permite a las familias contar con una solución más segura para sus actividades diarias y aporta a la salud pública de la comunidad, al contribuir a la reducción de riesgos de enfermedades asociadas al consumo de agua no potable.
“Antes de este proyecto, el agua potable era un poco turbia y no teníamos la facilidad de poderla filtrar. Con la llegada de estos filtros ahora contamos con una alternativa que nos permite mejorar la calidad del agua que usamos en nuestras casas y tener mayor tranquilidad para el consumo de nuestras familias,” afirmó Leandro Santiago, representante legal de la Junto de Acción Comunal de la vereda de Santa Helena.
La entrega de los filtros marca solo el inicio del proyecto. La iniciativa continuará funcionando de manera progresiva en las tres veredas, mientras que el Fondo de Agua “Agua Somos” acompañará a las comunidades mediante mesas de gobernanza y espacios de formación para socializar el uso de los filtros y fortalecer las capacidades locales para su mantenimiento.
De esta manera, Agua Viva busca consolidarse como un proyecto referente que nace de escuchar a las comunidades y de trabajar junto a ellas para crear soluciones que respondan a los desafíos locales. El proyecto refleja cómo el trabajo articulado entre el sector privado, aliados locales y la comunidad puede generar cambios concretos en el territorio, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las familias de la región.
*Esta nota fue publicada en alianza con el Sistema Coca-Cola.