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Científicos demuestran que existió un pulpo de 19 metros que se comía a los grandes reptiles

Un grupo de investigadores publicó un artículo en la prestigiosa revista Science, en el que demuestran que existió, hace unos 100 millones de años, un pulpo gigante que, además, era un gran depredador.

Redacción Ciencia

24 de abril de 2026 - 11:53 a. m.
Imagen del pulpo descrito por los investigadores de Japón en la revista "Science".
Foto: Yohei Utsuki - Universidad de Hokkaido

Es posible que haya escuchado la leyenda del Kraken: una criatura mitológica que los marineros escandinavos describían como un pulpo o calamar gigante que, incluso, era capaz de hundir barcos.

Hasta el momento, no hay ninguna prueba de que exista o haya existido, pero la prestigiosa revista Science acaba de publicar un artículo que presenta a una criatura que se le asemeja, aunque vivió hace unos 100 millones de años.

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En el estudio, firmado por investigadores del Departamento de Ciencias Planetarias y de la Tierra de la Universidad Hokkaido, en Japón, los autores aseguran que, de acuerdo a los registros fósiles que estudiaron, durante el Cretácico los “primeros parientes” de los pulpos tenían un gran tamaño y, además, eran depredadores que estaban en la cima de la cadena alimentaria.

Para decirlo de forma más concreta: eran animales de hasta 19 metros de longitud, que se alimentaban de los grandes reptiles de la época, incluidos plesiosaurios, unos gigantes animales marinos.

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Sin ahondar mucho en la metodología que siguieron los autores, para poder rastrear el pasado de los pulpos, examinaron 15 mandíbulas fósiles de pulpos primitivos, un órgano que, escriben en un comunicado, tiene un alto potencial de fosilización. A diferencia de los vertebrados, los pulpos tienen un cuerpo “blando”, así que es sumamente difícil que se fosilicen.

Tras haber obtenido las muestras de roca del Cretácico Superior, un período que abarca entre hace 100 millones de años hasta 72 millones de años, los científicos analizaron el tamaño, la forma y el desgaste de las mandíbulas.

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El análisis de esas muestras, halladas en Japón y en la isla de Vancouver gracias a tomografías de alta resolución y un modelo de inteligencia artificial, los llevó a concluir que eran animales depredadores que, probablemente, aplastaban presas duras con mordidas poderosas.

“Nuestros hallazgos sugieren que los primeros pulpos eran depredadores gigantescos que ocupaban la cima de la cadena alimentaria marina en el Cretácico. A partir de mandíbulas fósiles excepcionalmente bien conservadas, demostramos que estos animales alcanzaban longitudes totales de hasta casi 20 metros, lo que podría haber superado el tamaño de los grandes reptiles marinos de la misma época”, señaló, a través del comunicado, el profesor Yasuhiro Iba de la Universidad de Hokkaido y autor del estudio publicado en Science.

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De acuerdo con Iba, uno de los hallazgos que más sorpresa les causó fue el desgaste de las mandíbulas, porque eso les dio señales de que se trataba de una mordida muy fuerte. En algunos ejemplares, identificaron, incluso, que el desgaste era mayor al que tienen unos cefalópodos actuales que se alimentan de presas con caparazón duro.

En otros términos, eso les ratificó que aquellos pulpos gigantes eran unos poderosos cazadores que comían de manera frecuente.

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“Este descubrimiento cambia la concepción que los científicos tenían sobre la historia temprana de los pulpos”, se lee en el comunicado publicado por la Universidad de Hokkaido.

También “proporciona la primera evidencia directa de que los invertebrados pudieron evolucionar hasta convertirse en depredadores ápice gigantes e inteligentes en ecosistemas que han estado dominados por vertebrados durante unos 400 millones de años. Nuestros hallazgos demuestran que las mandíbulas poderosas y la pérdida de esqueletos superficiales, características comunes de los pulpos y los vertebrados marinos, fueron esenciales para convertirse en depredadores marinos enormes e inteligentes”, aseguró el profesor Iba.

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