22 Apr 2022 - 2:00 a. m.

Dantas y armadillos, entre las 223 especies que se cazan en Colombia para subsistir

Una nueva publicación del Humboldt presenta, por primera vez, el panorama de la pesca y la caza de subsistencia en Colombia, actividades fundamentales para la seguridad alimentaria de millones de personas en el mundo.
Daniela Quintero Díaz

Daniela Quintero Díaz

Periodista Medio Ambiente
Cazador indigena de la Guyana en busca de presas para llevar alimento a su comunidad.  / David Mansell-Moullin - FAO
Cazador indigena de la Guyana en busca de presas para llevar alimento a su comunidad. / David Mansell-Moullin - FAO
Foto: © David Mansell-Moullin

“Aquí estoy sabroso”, dice José, un pescador de casi 60 años que vive en Buena Vista, uno de los pueblos palafíticos de Colombia. No tiene agua potable ni servicio de aseo, y la luz llegó al pueblo hace poco, pero no quiere irse de allí. Recostado en las paredes de madera de su casa, que parece flotar sobre el agua, explica por qué. “Ahora, con la pandemia, hemos estado mejor que la gente en tierra, que no tiene empleo porque las empresas han cerrado o los han sacado, que tuvieron que quedarse encerrados rodeados de cemento. Aquí, al menos, no falta la comida”, asegura mirando a la ciénaga.

Cerca del 80 % de la población rural de Latinoamérica (incluyendo comunidades indígenas, afros, de pescadores y campesinos) dependen de la carne de monte y de la pesca para subsistir. La caza y la pesca han sido las prácticas más constantes y continuas desde el primer momento en que pasamos de ser primates a humanos (la hominización) hasta nuestros días. En el país, los primeros reportes de cacería datan de hace casi 20.000 años. Hoy esta actividad sigue siendo el sostén de cientos de comunidades, sobre todo de las zonas más apartadas. Pese a su importancia, ha sido muy poco estudiada.

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