Durante dos meses de 2022, científicos de las universidades de Australia Occidental (UWA, por sus siglas en inglés) y de la de Ciencia y Tecnología Marina de Tokio adelantaron una expedición a las profundidades del océano Pacífico noroccidental.
Ahora, tras casi cuatro años de análisis y estudio, acaban de publicar un estudio en el que dan cuenta de una visión detallada de la vida a casi 10 kilómetros de profundidad bajo la superficie del océano en las fosas de Japón, Ryukyu e Izu-Ogasawara.
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En sus resultados, publicados recientemente en la revista académica Biodiversity Data Journal, los científicos crearon “la referencia visual más completa hasta la fecha de la megafauna abisal y hadal del Pacífico noroccidental”.
Sin duda, destacan los investigadores, el hallazgo más enigmático tiene que ver con un organismo único que se deslizaba lentamente y que fue filmado en dos ocasiones a profundidades de más de 9.000 metros.
“A pesar de las exhaustivas consultas con expertos taxonómicos de todo el mundo, no es posible asignar con certeza este animal a ningún filo conocido. Si bien comparte algunos rasgos visuales con los nudibranquios o los pepinos de mar, su identificación sigue siendo un misterio”, agregaron los científicos, quienes denominaron, por el momento, al animal como Animalia incerta sedis.
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Además de este enigmático hallazgo, los investigadores de esta expedición también lograron la observación in situ de un pez a la mayor profundidad jamás registrada.
Se trata de imágenes obtenidas de un pez caracol (Pseudoliparis sp.) alimentándose a una profundidad récord de 8.336 metros. Gracias a las cámaras utilizadas para esta observación, los investigadores también pudieron registrar la presencia de “enorme anfípodo carroñero ‘supergigante’, Alicella gigantea” y de otros peces e invertebrados que se alimentaban del cebo a gran profundidad.
A pesar de las profundidades alcanzadas, los investigadores llamaron la atención sobre el impacto humano en estos ecosistemas. “Aunque es fácil pensar en las fosas oceánicas como un desierto virgen, nuestros hallazgos también mostraron evidencia de desechos de origen humano, probablemente transportados por procesos de descenso”.
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El estudio, concluyeron los científicos, no se limitó a observar organismos de las profundidades marinas, “sino que también tuvo como objetivo sentar las bases para futuras investigaciones a estas profundidades”. “Por encima de todo, la zona hadal sigue siendo una de las fronteras menos exploradas y más intrigantes de la Tierra”.
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