En medio de la conferencia “Nuestro Océano” que se llevó a cabo entre el 13 y 14 de abril pasados en la República de Palau, un archipiélago de más de 500 islas en el océano Pacífico occidental, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, conocida como Unesco, lanzó un plan de emergencia para reforzar la resistencia de los arrecifes inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, en particular aquellos ubicados en los países en desarrollo.
Se trata, explicó el organismo en una nota de prensa, de una asociación con el Banco Mundial que dará origen a un “consorcio público-privado dirigido por las Naciones Unidas que intensificará las inversiones en estrategias de resiliencia climática en los arrecifes de los países en desarrollo incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial. Las medidas se centrarán en la reducción de los factores locales que contribuyen a su degradación, el fortalecimiento de la gestión sostenible de las áreas marinas protegidas y el apoyo a las comunidades locales”.
Puede ver: A partir de julio de 2022 los gatos no podrán caminar libres en la capital de Australia
La asociación priorizará a 19 de los 29 arrecifes incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial. Los priorizados se encuentran en países en desarrollo. Entre ellos hay uno colombiano: el Santuario de Fauna y Flora de Malpelo, a 500 kilómetros al oeste de la costa de Buenaventura en el Pacífico. Se trata de un lugar declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco en 2006. La zona marítima protegida de este santuario es la novena de su tipo más grande del mundo y es clave para algunas especies como el tiburón martillo y aproximadamente 59 especies de aves migratorias.
Además del colombiano, hay otros arrecifes de Latinoamérica como el Área de Conservación Guanacaste o el Parque Nacional de Isla del Coco (Costa Rica), Islas Galápagos (Ecuador), el Parque Nacional de Coiba y su zona especial de protección marina (Panamá), o varios de los existentes en México: Islas y Áreas protegidas del Golfo de California, Sian Ka’an, Archipiélago de Revillagigedo.
El organismo internacional señala que el nuevo plan se basa en la iniciativa de Arrecifes Resilientes lanzada en 2018. Desde entonces se han trabajado en cuatro sitios piloto de arrecifes del Patrimonio en Australia, Belice, Nueva Caledonia (Francia) y Palau en donde, entre otras cosas, se ha formado a las comunidades locales en conocimientos científicos y de gestión pesquera, adaptación y resiliencia.
Puede ver: ¿Por qué la Amazonia no puede ser ignorada por el próximo Gobierno?
La agencia recuerda que los arrecifes “desempeñan un papel fundamental en la absorción de las emisiones de carbono y protegen las costas de las tormentas y la erosión. Además, sirven de medio de subsistencia para más de un centenar de comunidades indígenas. Son puntos de referencia sobre los efectos del cambio climático que afectan al resto de arrecifes de todo el mundo”. La Unesco alerta que con el actual escenario de emisiones de gases de efecto invernadero, todos los arrecifes incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial corren el riesgo de desaparecer a finales del siglo.