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Los científicos siguen reportando cosas bastante curiosas sobre las orcas. Una nueva investigación publicada en Frontiers documenta un comportamiento de caza de las orcas que, hasta ahora, no había sido descrito con ese nivel de detalle. Los investigadores observaron que estos animales no solo muerden o desgarran a sus presas, sino que en algunos casos las embisten a gran velocidad para, literalmente, hacerlas pedazos. A esa estrategia la bautizaron “ram-to-fragment” (“embestir para fragmentar”).
La investigación se centra en el pez luna de cola puntiaguda (Masturus lanceolatus), uno de los peces óseos más grandes del mundo y una presa frecuente de las orcas en el Golfo de California. Aunque ya se sabía que las orcas cazaban peces luna, hasta ahora no estaba claro exactamente cómo los procesaban antes de alimentarse.
Los autores describen dos eventos ocurridos en 2024 y 2025 en los que varios grupos de orcas actuaron de manera coordinada. En ambos casos, una orca adulta inmovilizó al pez luna con la boca mientras otra aceleró a gran velocidad y lo embistió con tanta fuerza que parte de sus tejidos salió despedida y quedó dispersa en el agua.
Después del impacto, las crías comenzaron a alimentarse de esos pequeños fragmentos, mientras los adultos consumían el resto del animal. Esa coordinación llamó mucho la atención de los investigadores. Un individuo inmovilizó la presa, otro ejecutó el impacto y, después, las demás orcas participaron en la alimentación.
Según los autores, esto demuestra un alto grado de cooperación y precisión entre los miembros del grupo. Ahora, la pregunta es por qué hacen esto. Los investigadores proponen varias hipótesis. Una es que fragmentar la presa facilita que las crías puedan comer, ya que les resulta más sencillo capturar pequeños trozos que arrancar carne de un pez tan grande. Otra posibilidad es que el comportamiento también tenga una función social o de aprendizaje, permitiendo que los juveniles observen y practiquen técnicas de caza junto a los adultos. Incluso señalan que parte de la conducta podría estar relacionada con el juego, un comportamiento que ya se ha documentado en orcas con otras especies.
El trabajo también sirve para mostrar que las orcas del Golfo de California tienen una dieta muy variada y estrategias de caza altamente especializadas. En esa región ya se habían documentado ataques coordinados contra tiburones ballena, rayas mobula, tiburones blancos, tortugas marinas e incluso grandes ballenas. Sin embargo, esta es la primera vez, según los autores, que se describe con detalle una estrategia basada en embestir a la presa con suficiente fuerza para fragmentarla deliberadamente.
Los autores concluyen que este comportamiento refleja una combinación de cooperación, aprendizaje y especialización en la caza, y abre nuevas preguntas sobre cómo estas poblaciones desarrollan y transmiten técnicas de alimentación entre generaciones.
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