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Los misterios que esconden los peces rape, una especie poco conocida de las profundidades

Según un nuevo estudio, estos peces de aguas profundas acabaron utilizando señuelos brillantes no solo para pescar, sino también para atraer a sus parejas.

Kate Golembiewski/ The New York Times

20 de abril de 2026 - 01:00 p. m.
Se cree que sus señuelos también los usan para atraer pareja.
Foto: A. J. Maile

Cuando el biólogo Alex Maile examinó los frascos de peces rape conservados en alcohol en el Museo de Historia Natural del condado de Los Ángeles, se quedó fascinado con sus señuelos.

“Pude ver todos estos hermosos peces rape por primera vez en mi vida y lo primero que me asombró fue: ¿por qué hay tanta variabilidad en los señuelos?”, dijo Maile, candidato a doctor en la Universidad de Kansas.

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Hay más de 400 especies en la familia del rape. Algunas son como los diablos marinos, dentados y brillantes, que se hicieron famosos en la película Buscando a Nemo y que pueden emparejarse de por vida con diminutos machos que se adhieren al cuerpo de las hembras. Otro, como el ranisapo payaso, se desplaza por lechos marinos poco profundos sobre aletas rechonchas. Muchos peces de esta familia, sobre todo las hembras, han desarrollado en su evolución aletas dorsales especializadas que utilizan como señuelos de pesca para atraer a sus presas.

Algunos señuelos de rape brillan con bacterias bioluminiscentes, mientras que otros se retuercen tentadoramente. Otros miembros de la familia tienen señuelos que se extienden “como un silbato deslizante”, señaló Maile, que sobresalen del cráneo y rocían un chorro de sustancias químicas que atraen a sus presas invertebradas.

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Maile quería saber por qué los señuelos de los peces eran de tantos tamaños y formas, y por qué tenían tantas capacidades diferentes. Después de todo, razonó, “¿por qué cambiar algo que funciona?”.

Distintas formas de señuelos de rape. Los investigadores examinaron más de 100 especies de rape en colecciones de museos.
Foto: A. J. Maile

En un estudio publicado el mes pasado en la revista Ichthyology and Herpetology, Maile y Matthew Davis, científico de la Universidad Estatal de St. Cloud, en Minnesota, examinaron más de 100 especies de peces rape de colecciones de museos. Al comparar los cuerpos conservados de los rape y su ADN, los investigadores crearon un completo árbol genealógico del rape. Su genealogía sugiere que la variedad de señuelos brillantes puede haber evolucionado para que las hembras atrajeran no solo comida, sino también pareja.

Los hábitats marinos profundos de los peces rape bioluminiscentes hacen que sea difícil observarlos en estado silvestre y casi imposible mantenerlos en acuarios. “Algunos son tan raros que nunca se han visto vivos”, dijo Maile. Pero los especímenes conservados en colecciones de museos permitieron a los investigadores echar un vistazo a la diversidad de los rape.

Los señuelos de los peces proporcionaron algunas de las evidencias más importantes para el árbol genealógico de los investigadores, aseguró Maile.

Los fósiles de rape ayudaron al equipo a calibrar el árbol genealógico al proporcionar evidencia de cuándo surgieron los distintos rasgos. La hipótesis de los investigadores es que el primer rape con señuelos evolucionó hace 72 millones de años, cerca del final de la era de los dinosaurios. Lo más probable es que los señuelos de estos primeros rape no se iluminaran. Pero unos 40 millones de años después, surgieron varias especies que probablemente eran bioluminiscentes. Esta tendencia evolutiva ha continuado.

Maile dijo que su análisis “demostró que los grupos bioluminiscentes se están diversificando a un ritmo mayor que los no bioluminiscentes”. Este fenómeno sugiere que los señuelos brillantes de los peces pueden estar relacionados con la forma en que los miembros de distintas especies se distinguen entre sí y encuentran pareja.

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En el hábitat de la mayoría de los rape brillantes, a miles de metros bajo la superficie del océano, el agua es oscura y gélida, y el alimento escasea. Cuando una hembra destella su señuelo, puede estar enviando una señal al rape macho, que es mucho más pequeño, pero tiene unos ojos enormes preparados para mirar a través de la oscuridad.

“Tienen que comer y procrear”, apuntó Tracey Sutton, profesora del Centro de Investigación Oceanográfica Guy Harvey de la Universidad Nova Southeastern de Florida, quien no participó en el estudio. La evolución de los señuelos brillantes que pueden atraer tanto a las presas como a las parejas “es realmente una solución elegante a esos dos problemas”, añadió.

Hay más de 400 especies en la familia de los rape.
Foto: A. J. Maile

Sutton dijo que, al establecer un sólido árbol genealógico de los peces rape, los autores del estudio habían sentado las bases para futuras investigaciones sobre por qué estos peces evolucionaron del modo en que lo hicieron.

“¿Por qué hay tantos peces de este tipo viviendo en lo que algunos dirían que es el entorno más duro de la Tierra?”, dijo Sutton. “Es oscuro como el carbón, frío, pobre en alimentos. Es difícil imaginar un lugar peor para vivir. Y, sin embargo, este grupo de peces prospera en él como ningún otro”.

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Por Kate Golembiewski/ The New York Times

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