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Gracias a la alerta de un grupo de turistas, Coralina, la autoridad ambiental del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, pudo atender y liberar a una tortuga pocas veces vista en una de las reservas marinas más importantes del mundo.
Se trata de la tortuga laúd (Dermochelys coriacea), registrada en el Parque Natural Regional Old Point, una de las áreas protegidas de la región. De acuerdo con Coralina, este reporte “representa un hallazgo de gran importancia para la conservación de la biodiversidad del archipiélago”.
La entidad informó que se trata de un ejemplar juvenil y que es el cuarto avistamiento que se reporta en los últimos 22 años en la Reserva de Biosfera Seaflower, un área protegida marina declarada en el 2000 por la Unesco. Allí, además de 2.564 especies de fauna y flora, se alberga uno de los ecosistemas coralinos más importantes del Caribe a nivel mundial.
“La bióloga Karla Barrientos, directora científica de la Fundación Tortugas del Mar, explica que este registro es especialmente significativo porque la tortuga laúd es una especie altamente migratoria”, contó Coralina en un comunicado.
De acuerdo con la entidad, las hembras de esta especie se desplazan desde Canadá hasta el golfo de Urabá, en Colombia, atravesando gran parte del continente utilizando las aguas del Caribe.
“Los registros recientes en el archipiélago han correspondido a ejemplares juveniles, un evento poco común e incluso raro a nivel mundial, ya que estos animales suelen permanecer en mar abierto y es inusual observarlos tan cerca de la costa”, explicó Coralina.
La tortuga laúd es la tortuga marina más grande que existe. Puede llegar a medir dos metros de largo y se caracteriza principalmente por ser la única especie que tiene una caparazón con cierta flexibilidad, en lugar de la placa rígida que suelen tener otras especies.
Además, esta especie hace parte del listado de animales catalogados en peligro crítico de extinción en Colombia, por lo que las acciones para su conservación son cruciales.
“Su papel ecológico también es fundamental. Su alimento principal son las medusas y las fragatas portuguesas (aguamalas), ayudando a controlar naturalmente sus poblaciones. Este servicio ecosistémico cobra especial importancia en el archipiélago, donde la presencia de estas especies puede afectar el disfrute seguro de nuestras playas y zonas costeras”, añadió Coralina.
La autoridad ambiental de San Andrés también envió un mensaje de agradecimiento a los turistas que hicieron el reporte de esta especie para lograr su preservación.
“Cada avistamiento aporta información valiosa para la ciencia y fortalece los esfuerzos de conservación de una de las especies más emblemáticas y amenazadas del planeta”, concluyó la entidad.
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