El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Una de las grandes reuniones de la vida marina podría estar llegando a su fin

Cada año, decenas de miles de sepias gigantes australianas se reúnen frente a las costas de Australia Meridional para reproducirse. En 2026, un monitoreo no encontró ninguna. Otra estimación calculó apenas 1.811 ejemplares y los científicos investigan qué pudo provocar el desplome.

23 de septiembre de 2026 - 09:21 a. m.
Cada año, miles de sepias gigantes australianas se reúnen frente a las costas de Australia Meridional para reproducirse, en una concentración que se ha convertido en uno de los grandes espectáculos de la vida marina australiana. /Matty Smith.
Foto: Matty Smith

La población del sepia gigante australiano (Sepia apama), uno de los espectáculos naturales más particulares de Australia, sufrió en 2026 un desplome que los investigadores califican como sin precedentes. Se trata de un animal muy especial. Puede cambiar de color y de textura en cuestión de segundos, modificar el patrón de su piel para camuflarse y comunicarse, y utilizar sus brazos para realizar comportamientos de cortejo y competencia. Mide alrededor de 50 centímetros de longitud, aunque algunos ejemplares pueden alcanzar hasta unos 60 centímetros y pesar varios kilogramos.

Cada año, miles de sepias gigantes australianas se reúnen frente a las costas de Australia Meridional para reproducirse, en una concentración que se ha convertido en uno de los grandes espectáculos de la vida marina australiana. Pero en los monitoreos realizados este año por el South Australian Research and Development Institute (SARDI), un organismo de investigación científica del Gobierno de Australia Meridional, no se encontró ningún ejemplar en las rutas de muestreo establecidas para el seguimiento de la especie. Así lo señala en un informe científico publicado hace algunos días.

Al aplicar la metodología utilizada tradicionalmente para calcular la población, el resultado fue, por primera vez, cero individuos estimados.

Para entender la dimensión de esa cifra, basta mirar un poco al pasado. Entre 2015 y 2023, las estimaciones anuales de esta población reproductiva estuvieron de manera consistente por encima de los 100.000 animales. En 2020 se alcanzó el máximo registrado, con 247.146 sepias. Pero a partir de entonces comenzó una caída: en 2024 la estimación bajó a 81.420 individuos y en 2025 cayó otro 23 %, hasta 63.734. Un año después, los censos estándar de SARDI no encontraron ninguno. El propio informe describe ese descenso del 100 % entre 2025 y 2026 como “unprecedented”, es decir, sin precedentes

Ahora bien, los estimativos de este año no indican que se haya comprobado que no queda ningún sepia gigante en la zona. El Departamento de Environment and Water (DEW), un departamento del Gobierno de Australia Meridional encargado de la protección y gestión del medio ambiente y los recursos naturales del estado, hizo sus propios recorridos durante la temporada reproductiva y encontró algunos ejemplares.

En julio, utilizando una metodología comparable a la de SARDI, estimó una población de 113 individuos. Y cuando amplió la búsqueda para incluir animales que permanecían escondidos debajo de las rocas —los llamados ejemplares crípticos—, la estimación subió a 1.811 individuos. Esa cifra es la que posteriormente utilizó el Gobierno de Australia Meridional para describir 2026 como el año con la población estimada más baja de la serie histórica.

Aun con esa diferencia metodológica, el mensaje de los investigadores es claro: la población reproductiva colapsó. La pregunta que ahora se hacen entonces todos los investigadores es qué pudo provocar una caída tan pronunciada en apenas un año. Y hay algunas pistas.

Un enemigo desconocido

Una de las primeras posibilidades analizadas por los científicos fue la temperatura del agua, porque se sabe que esta variable influye en el desarrollo de los cefalópodos y, en consecuencia, puede afectar la supervivencia de las crías. El informe de SARDI encuentra una relación entre las condiciones térmicas y las variaciones posteriores en la abundancia de sepias, aunque reconoce que esa relación es débil y que intervienen otros factores ambientales.

Sin embargo, los datos de temperatura de 2025 y 2026 no parecen explicar este desplome. Los investigadores encontraron que la anomalía térmica fue similar a la de años anteriores y que las temperaturas semanales del agua permanecieron dentro de los rangos históricos.

No ad for you

Por eso, el informe señala que es poco probable que un ciclo anómalo de temperatura haya provocado la caída sin precedentes de la población. En cambio, hay otro fenómeno ambiental que aparece como una explicación mucho más relevante: una floración algal nociva (harmful algal bloom, HAB) que comenzó en marzo de 2025 y que estuvo dominada por especies del género Karenia. Una floración algal nociva (FAN) es un crecimiento rápido y anormal de determinadas algas o microorganismos que viven en el agua. Algunas especies producen toxinas, mientras que otras pueden causar problemas al ecosistema aunque no sean tóxicas. Estas floraciones pueden provocar, por ejemplo, mortandad de peces y otros animales marinos, disminución del oxígeno del agua o acumulación de sustancias tóxicas en la cadena alimentaria. En determinadas circunstancias también pueden afectar la salud humana.

La floración apareció inicialmente alrededor de la península de Fleurieu y posteriormente se extendió hacia otras zonas de Australia Meridional, entre ellas el Spencer Gulf, donde se encuentra Point Lowly, el lugar de donde las sepias gigantes van a reproducirse. De acuerdo con el documento, el fenómeno ha afectado a más de 500 especies de peces, invertebrados y otros organismos marinos y costeros. Los autores del informe señalan que “la explicación más probable para la disminución de la abundancia de sepias en 2026 es que también hayan sido afectados por este evento durante el último año”.

No ad for you

La pregunta, sin embargo, es cómo exactamente pudo afectar la floración algal a la población de sepias. Ante la caída de la población, el Gobierno de Australia Meridional anunció que ampliará el monitoreo y la investigación para tratar de responder esta y otras preguntas. El anuncio fue hecho por PIRSA (Department of Primary Industries and Regions South Australia). Una de las principales acciones será un proyecto conjunto con la Universidad de Adelaide, que busca conocer mejor la historia de vida de estos animales y los factores que explican los cambios en el tamaño de la población.

El proyecto contempla actualizar los modelos utilizados para estimar cuántos sepias hay y qué tan variable es la población, además de evaluar el riesgo de extinción, incluido el posible impacto de las floraciones algales. El proyecto también busca entender mejor qué tan vulnerable es la población.

No ad for you

🌳 📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre el ambiente? Te invitamos a verlas en El Espectador. 🐝🦜

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Leer más
Leer más