29 Dec 2020 - 12:14 a. m.

Castración no será suficiente para controlar población de hipopótamos en Colombia

Una investigación determinó que si no se intensifican las medidas de acción, esta población en el país será de casi 1.500 animales en el año 2039.

Nataly Castelblanco*

Como es de todos conocido, en Colombia una población de hipopótamos fue introducida en los años 80 por Pablo Escobar. A partir de ese momento ha ido creciendo sin que las medidas de control hayan sido exitosas y sin que haya claridad sobre las estrategias a futuro.

Los hipopótamos pueden ser terriblemente perjudiciales para los ecosistemas del Magdalena. Son animales extremadamente agresivos y representan un peligro potencial para la gente que habita en las riberas de los ríos. Además, pueden afectar la abundancia, la diversidad y el acceso a los recursos pesqueros. Todo esto a futuro puede representar una problemática social importante en una región ya afectada por la pobreza y la desigualdad.

Con la intención de entender mejor lo que está ocurriendo con esta especie en la cuenca del Magdalena, y enriquecer el debate en torno a las mejores estrategias para su control, realizamos un trabajo de investigación con varios colegas de la U. Nacional de Colombia, la U. Nacional Autónoma de México, la Pontificia Universidad Javeriana, la U. del Norte y el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt.

El primer paso fue determinar cuántos hipopótamos podrían ocupar actualmente la cuenca. La verdad es que nadie lo sabe, aunque las estimativas previas sugerían entre 65 y 80 animales para 2020. En todo caso, el panorama no es optimista. Según nuestros modelos de viabilidad poblacional, en la actualidad debe haber alrededor de 100 hipopótamos invasores y, si no se intensifican las medidas de acción, la población será de casi 1.500 animales en el año 2039.

En el mapa que acompaña el artículo podemos ver el área estimada de ocupación actual, el área potencial de ocupación y las áreas susceptibles de ser ocupadas.

¿Qué quiere decir todo esto? Si no hay control de la dispersión de hipopótamos, la invasión llegará hasta las áreas cenagosas del norte de la cuenca poniendo en riesgo la integridad y biodiversidad del sistema y la seguridad física y alimentaria de miles de pescadores y campesinos.

Nuestros modelos muestran una tasa de crecimiento de la población de hipopótamos de 14,5 % (mucho más alta que la de la mayoría de poblaciones de hipos africanas) y unas tasas enormes de dispersión geográfica, que además serán favorecidas por el cambio climático.

¿A qué se debe el éxito de esta población invasora en comparación con sus parientes africanos? La razón más probable es que en África los hipopótamos están controlados por predadores naturales (por ejemplo leones y cocodrilos del Nilo), enfermedades, sequías extremas y caza.

En el Magdalena, los hipopótamos no tienen predadores, el sistema ofrece recursos ininterrumpidamente a lo largo del año, las sequías nunca son tan drásticas y no hay control alguno por parte del ser humano. Gracias a la abundancia constante de recursos, la competencia sexual entre hipos debe ser baja, favoreciendo una reproducción precoz y exitosa, que junto con una baja mortalidad neonatal, hace que la población se expanda rápidamente.

Ya se han discutido las eventuales ventajas ecológicas y sociales de la presencia y el crecimiento de los hipopótamos en Colombia. Hay quienes han dicho, por ejemplo, que estarían supliendo el nicho de los extintos toxodontes del Pleistoceno. Sin embargo, estudios sugieren que estos toxodontes eran de hábitos terrestres, más que semiacuáticos. En el Magdalena ya tenemos mamíferos ocupando el nicho de grandes herbívoros acuáticos o semiacuáticos desde hace millones de años, por ejemplo el manatí antillano (en peligro de extinción) y el chigüiro.

Entonces, los hipopótamos más que ser una vía de restauración ecológica, pueden de hecho desplazar y afectar las especies nativas, ocasionando pérdidas de especies y desequilibrio ambiental.

También se ha dicho que esta población constituye un reservorio genético. Sin embargo el grupo que originó esta población estaba constituído apenas por 1 macho y 3 hembras, por lo que suponemos que la población actual tiene baja diversidad genética y alta endogamia. Estas condiciones los hace inviables para programas de repoblamiento.

En conclusión, consideramos que la población de hipos invasores debe ser controlada y extirpada para evitar una serie de eventos ecológicos y sociales en cascada, que serán desastrosos para el ecosistema de la cuenca del Magdalena y para sus habitantes.

¿Cómo hacerlo? Decidimos modelar cómo crecería la población si tomamos diferentes medidas de control. Primero modelamos la tendencia de crecimiento bajo un esquema de esterilización o castración de los animales, a diferentes niveles (de seis individuos a 16 por año).

Desafortunadamente ninguna de las estrategias de castración será suficiente para controlar la población de acuerdo con nuestros modelos. Lo único que logra la castración es retrasar el momento en el que la población alcanza la capacidad de carga, es decir, el año al cual se llega al número máximo de hipopótamos. Esto se debe a que el porcentaje de animales que se puede castrar por año es muy bajo, y los animales reproductores que permanecen en el sistema están procreando precozmente, a tasas rápidas y con baja mortalidad neonatal.

Luego probamos introducir la estrategia de extracción (caza controlada o captura-traslado) a varios niveles (10, 20 y 30 individuos por año). Encontramos que solo el máximo nivel de extracción (15 machos y 15 hembras) lograría erradicar la población de hipos del país. Estrategias como castración/esterilización, contención en áreas reducidas y cautiverio también serían útiles como complemento de las acciones de eutanasia, pero por sí solas no son suficientes.

Entendemos que la estrategia de extracción es el ojo del huracán del debate actual. Sin embargo, recomendamos que a la luz de los análisis presentados en este estudio se considere la revisión de la ley que hoy en día prohíbe la extracción controlada del hipopótamo y se maneje a esta población como lo que es: una especie no nativa invasora.

Nuestros modelos son teóricos y predictivos, por ello insistimos en que se debe implementar cuanto antes un monitoreo científico rápido e intensivo de esta población. Proponemos el uso de drones, ADN ambiental, cámaras trampas, entre otras alternativas, para tomar las medidas necesarias con base en información científica robusta. Igualmente, hacemos énfasis en escuchar y acompañar a las comunidades locales que conviven con esta problemática en crecimiento.

*Bióloga. MSc en biología de agua dulce, Ph.D en ecología y desarrollo sustentable.

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