2 Jul 2018 - 2:00 a. m.

Chiribiquete ahora es Patrimonio de la Humanidad

El parque natural más grande del país tiene el tamaño de Haití y esconde 38 mesetas en roca, o tepuyes, algunas hasta tres veces más grandes que la torre Eiffel. En sus paredes están grabadas más de 70.000 pinturas indígenas.

-Redacción Medio Ambiente

La historia más reciente de Chiribiquete se remonta a 1987. Un grupo de funcionarios de Parques Nacionales, a bordo de un Cessna 206, debía trazar las posibles coordenadas de la que ya despuntaba como el área protegida más grande de Colombia. A ese primer vuelo se sumaron otros 19 en los dos años siguientes, hasta que por fin se creó el Parque Nacional Natural Serranía del Chiribiquete. En total abarcaba 1’298.900 hectáreas entre Caquetá y Guaviare.

Biólogos, antropólogos e historiadores estaban fascinados con el lugar. En las paredes de los tepuyes, mesetas de roca que se alzan como torres en la selva y alcanzan los 900 metros, el triple de la torre Eiffel en París, descubrieron más de 70.000 pinturas indígenas. La “capilla Sixtina de la Amazonia”, decían algunos.

No fueron los primeros en sorprenderse con la belleza natural de ese enorme pedazo de la Amazonia. Durante la mitad del siglo XVIII, un grupo de misioneros franciscanos se aventuró por el lugar para encontrarse cara a cara con miembros de la etnia aborigen karijona en cercanías del río Apaporis. Más adelante, en 1782, Francisco Requena, un ingeniero y militar español, recorrió los ríos Cumaré, Mesai, Amú y Yarí. También el médico, naturalista y antropólogo alemán Karl Friedrich Philipp von Martius se internó por allí en 1810. Y a comienzos del siglo XX lo hizo el etnólogo alemán Theodor Koch-Grünberg. Unos 50 años más tarde, el turno fue para Richard Evans Schultes, el más importante explorador de plantas amazónicas del siglo XX.

Estaba claro desde el principio que la declaratoria como Parque Nacional no significaba la salvación definitiva de Chiribiquete. En las décadas siguientes, los cultivos ilícitos y la ampliación de la frontera agrícola por el norte y el noroeste se asomaron como una gran amenaza. En 2013, después de un largo proceso de negociación con comunidades indígenas, se anunció la ampliación del parque, que pasó de 1,2 millones de hectáreas a casi tres millones.

En 2017, en un nuevo esfuerzo por cerrarle el paso a la deforestación, que avanza a más de 70.000 hectáreas por año, la Agencia Nacional de Tierras aprobó la expansión de los resguardos indígenas Puerto Sábalo Los Monos y la reserva Monochoa, el primero en 413.110 hectáreas y el segundo en 154.790 hectáreas, ambos en Caquetá, para conectar el Parque Nacional Natural Chiribiquete con el resguardo El Predio, en Putumayo. Una estrategia con la que se logró crear uno de los corredores de conservación más grande en el Amazonas, con 10 millones de hectáreas de tierras protegidas.

La declaración de Chiribiquete como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco este fin de semana se suma a las medidas para salvaguardar este emblema natural de Colombia. El director del Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Ernesto Montenegro, aseguró durante su intervención en la 42ª sesión del comité de Patrimonio Mundial de la Unesco que el Parque de Chiribiquete “expresa desde el corazón de la Amazonia la fuerza y la sacralidad de la naturaleza, así como la diversidad y la ancestralidad del conocimiento... son karijonas, huitotos, desanas, nukak y tantos otros pueblos los que permiten que con su saber, el espíritu del jaguar, de la anaconda y de la danta sigan siendo condición de la vida”.

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