9 Mar 2018 - 6:00 p. m.

Científicos logran que millones de chinos potencien sus cultivos sin tantos fertilizantes

Un proyecto de diez años acaba de dar resultado en el país asiático. Con base en datos, esta campaña logró reducir los impactos ambientales que generaban las antiguas prácticas.

Redacción Medio ambiente

En los últimos 30 años, la tierra de China ha cumplido con producir lo suficiente para alimentar a la gran mayoría de sus 1.400 millones de habitantes. Para cumplir con esa demanda, los campesinos han tenido que usar fertilizantes que terminan por perjudicar el medio ambiente, como el nitrógeno. Por eso desde hace diez años un equipo de científicos se propuso a transformar estas prácticas, arriesgándose a que 21 millones de chinos adoptaran sus recomendaciones y así impulsar la producción de sus cultivos a la vez que disminuían el uso de estas sustancias. Lo lograron. 

Este proyecto, considerado internacionalmente como un hito en agricultura sostenible, estuvo dividido en tres fases. Primero, el equipo estudió 13.132 prácticas en granjas de maíz, arroz y trigo de todo el país. En ese análisis, los expertos intentaban probar cómo variaba el rendimiento del cultivo con diferentes semillas, tiempos de siembra, densidades, fertilizantes y uso de agua, además de luz solar y el clima. 

Lo siguiente era que, al terminar de evaluar las prácticas en una finca, el equipo, liderado por Cui Zhenling de la Universidad Agrícola de China en Beijing, le entregaba unas recomendaciones al dueño. Estos consejos eran personalizados, de acuerdo a las condiciones con las que contaba el campesino y su cultivo. En esta fase, según Zhenling, tardaron aproximadamente 14,000 programas y talleres para convencerlos de adoptar tales recomendaciones. "Los agricultores se mostraron escépticos, pero ganamos su confianza, y luego dependieron de nosotros; esa fue nuestra mayor recompensa", sostuvo el investigador en Nature. 

Gracias a esa confianza, casi 21 millones de chinos desde el sur subtropical hasta el helado norte del país emplearon todas las sugerencias. Hechas para cada uno a su medida, proporcionándoles asistencia, semillas y fertilizantes. El proyecto, que terminó por costar alrededor de $54 millones de dólares, fue tan éxitoso que, de 2006 a 2015, la producción de estos cultivos aumentó 11 % por cada grado a la vez que los campesinos disminuyeron en un 15 % el uso de los fertilizantes sobre sus tierras. 

Esto les dejó ahorrar hasta 1,2 millones de toneladas de nitrógeno, teniendo en cuenta que por año, un agricultor chino usa alrededor de 305 kilogramos de nitrógeno por hectárea. De manera que el cambio fue drástico, de hecho, sus ingresos se elevaron en $12.200 millones de dólares. 

El ejemplo es tan bueno que científicos internacionales aplaudieron los resultados. "Este es un proyecto asombroso de una escala muy superior a cualquier cosa con la que estoy familiarizado", aseguró Leslie Firbank, que estudia la intensificación sostenible de la agricultura en la Universidad de Leeds, Reino Unido, para Nature. Su novedad radica, precisamente, en que para lograrlo el Gobierno Chino tuvo que involucrarse por completo. 

Así fue como se identificaron los predios, se incribieron a sus dueños y se estudió sus tierras. En esa tarea participaron 1,000 investigadores chinos, 65 mil burócratas y técnicos en agencias de agricultura de las provincias y de las ciudades y 140 mil representantes de negocios agrícolas. Sin duda un gran ejemplo para implementar en otros lugares del mundo. 

Sin embargo, subrayan algunos expertos, estas lecciones serán dificiles de traducir a otras regiones. Porque uno de los apoyos más fuertes fue concedido por el Gobierno central chino y para implementarlo en el África subsahariana, por ejemplo, "se necesita un enfoque que cruce las fronteras, las organizaciones y los financiadores", concluyó Firbank para el mismo portal.

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