17 Oct 2020 - 9:00 p. m.

Colombia y su nuevo “boom” del oro, ¿un espejismo?

El Gobierno quiere que para 2030 se dupliquen las 40 toneladas que hoy produce el país. Pero los beneficios económicos no parecen ser buenos. Tampoco los impactos sociales y ambientales.

Sergio Silva Numa - @SergioSilva03

Cuenta Frank Moya Pons, uno de los historiadores contemporáneos más importantes de República Dominicana, que un día de abril de 1494 el capitán Alonso de Ojeda, célebre luego por descubrir Venezuela, salió a recorrer la isla ansioso de encontrar yacimientos de oro. En su travesía encontró a un cacique que se abstuvo de responder a sus preguntas. En represalia, Ojeda lo castigó y ejecutó a varios indios. Para evitar que se levantaran en armas, organizó junto con Colón la primera campaña militar. Capturaron más de 1.600 hombres y mujeres. A 550 los enviaron como esclavos a Europa. A los que quedaron vivos los forzaron a trabajar y a pagar los primeros tributos en oro y algodón. Unos indios lograron huir; otros prefirieron el suicidio.

La anécdota, recogida en su libro Después de Colón. Trabajo, sociedad y política en la economía del oro, con base en los relatos de fray Bartolomé de las Casas, mostraba cómo la presencia de ese metal había labrado el destino de esta parte del mundo. Como apuntaron hace un par de décadas las profesoras Eliana Cardoso y Ann Helwege (PhD. del MIT y PhD. de la U. del Estado de Nueva York) en su popular estudio La economía latinoamericana. Diversidad, tendencias y conflictos, esa intensa explotación también moldeó la economía y la distribución del territorio en los siglos siguientes.

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